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mercredi 26 septembre 2007

Ségolene Royal et la justice chinoise. Réponse à Jospin

Toute une partie ou ex-partie du PS semble être dans le camps des sarkozystes de gauche. On pardonnera à Jospin d'avoir la mémoire courte.

La campagne lançée contre Ségolene Royal, suite à un de ses propos détaché de son contexte, l’a été, avec un talent consommé, par Mme Myriam Levy, journaliste au Figaro, devenue depuis membre du cabinet de M. François Fillon.
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Que 9 mois après M. Jospin se joigne à une contre information de nature aussi orientée et partiale, sans avoir même tenté d’en vérifier le bien fondé, est consternant. Qu’il puisse penser que les personnalités nombreuses qui accompagnaient Ségolène Royal, dont trois présidents de Région, auraient pu cautionner une quelconque complaisance vis-à-vis de l’arbitraire est tout simplement humiliant.


Voyage en Chine de Ségolène Royal : Réponse de Me Jean-Pierre MIGNARD, Avocat à la Cour, à Lionel Jospin


Dans son livre l’Impasse M. Lionel Jospin stigmatise « les propos de touriste » de Ségolène Royal lors de son voyage en Chine, qui aurait vanté les mérites de la justice chinoise.

Accompagnant, en qualité d’avocat de nombreux étudiants poursuivis après les évènements de la place Tien An Men, Ségolène Royal lors de ce voyage, et sur sa demande, je me dois d’apporter les précisions suivantes puisque cette mise en cause concerne directement ou indirectement tous ceux qui faisaient partie de sa délégation.

Ségolène Royal a dès ses premiers pas à l’aéroport de Pékin demandé aux autorités chinoises à rencontrer des détenus ou condamnés, dont trois journalistes et deux avocats, dont un dit « aux pieds nus ».

Elle m’a demandé, ainsi qu’à un parlementaire français de porter une lettre aux présidents de l’association des journalistes chinois et à l’association des avocats chinois pour les interroger sur le sort de ces professionnels dissidents réprimés. Nous avons accompli ensemble avec M. Bruno Le Roux député de Seine Saint Denis cette mission, en compagnie de M. Jean Luc Domenach, avec un relatif succès auprès de l’Association des journalistes et sans résultat apparent en direction de l’association des avocats.

Elle a remis copie de cette lettre à un représentant du comité central du PCC.

Plus tard elle a interrogé à maintes reprises le ministre du commerce extérieur en présence d’une nombreuse délégation sur l’avenir du Tibet et elle a protesté contre le refus du dialogue opposé au Dalai Lama.

Dans sa conférence de presse elle a notamment indiqué que si elle était élue Présidente de la République elle suspendrait la signature de la convention d’extradition franco chinoise à la ratification des instruments du Pacte relatif aux droits civils et politiques de 1966 de l’ONU par la Chine, ce que ce pays n’a toujours pas fait. Ceci en contradiction avec le choix du gouvernement français de l’époque. C’était évidemment cela l’information.

Ouvertement solidaire des démarches identiques effectuées par Mme Merkel, Ségolène Royal a fait informer les autorités allemandes de ce qu’elle avait entrepris durant ce voyage pour que dans l’avenir puissent se coordonner leurs démarches respectives.

La campagne lançée contre Ségolene Royal, suite à un de ses propos détaché de son contexte, l’a été, avec un talent consommé, par Mme Myriam Levy, journaliste au Figaro, devenue depuis membre du cabinet de M. François Fillon.

Voilà les faits et rien d’autre qui ressemble à une soumission quelconque de Mme Royal vis-à-vis de la justice chinoise.

Que 9 mois après M. Jospin se joigne à une contre information de nature aussi orientée et partiale, sans avoir même tenté d’en vérifier le bien fondé, est consternant. Qu’il puisse penser que les personnalités nombreuses qui accompagnaient Ségolène Royal, dont trois présidents de Région, auraient pu cautionner une quelconque complaisance vis-à-vis de l’arbitraire est tout simplement humiliant.

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ACTA DE LA CONVERSACIÓN ENTRE GEORGE W. BUSH Y JOSÉ MARÍA AZNAR - CRAWFORD, TEJAS, 22 DE FEBRERO DE 2003

En el Pais.

Bush avisó a Aznar de que estaría en Bagdad en marzo con o sin resolución de la ONU

Cuatro semanas antes de la invasión de Irak, que se produjo en la noche del 19 al 20 de marzo de 2003, George W. Bush mantenía en público su exigencia a Sadam Hussein en los siguientes términos: desarme o guerra. A puerta cerrada, Bush reconocía que la guerra era inevitable. Durante una larga conversación privada con el entonces presidente español, José María Aznar, celebrada el sábado 22 de febrero de 2003 en el rancho de Crawford, Tejas, Bush dejó claro que había llegado el momento de deshacerse de Sadam. "Quedan dos semanas. En dos semanas estaremos militarmente listos. Estaremos en Bagdad a finales de marzo", le dijo a Aznar.
Acta:


Presidente Bush. Estamos a favor de conseguir una segunda resolución en el Consejo de Seguridad y querríamos hacerlo rápidamente. Querríamos anunciarla el lunes o el martes [24 o 25 de febrero de 2003].

Presidente Aznar. Mejor el martes, después de la reunión del Consejo de Asuntos Generales de la Unión Europea. Es importante mantener el momentum [impulso] conseguido por la resolución de la cumbre de la Unión Europea [en Bruselas, el lunes 17 de febrero]. Nosotros preferiríamos esperar hasta el martes.

PB. Podría ser el lunes por la tarde, teniendo en cuenta la diferencia horaria. En cualquier caso la próxima semana. Vemos la resolución redactada de manera que no contenga elementos obligatorios, que no mencione el uso de la fuerza, y que constate que Sadam Hussein ha sido incapaz de cumplir sus obligaciones. Ese tipo de resolución puede ser votada por mucha gente. Sería algo parecida a la que se obtuvo cuando lo de Kosovo [el 10 de junio de 1999].

PA. ¿Se presentaría ante el Consejo de Seguridad antes e independientemente de una declaración paralela?

Condoleezza Rice. En realidad no habría declaración paralela. Estamos pensando en una resolución tan simple como sea posible sin muchos detalles de cumplimiento que pudieran servir para que Sadam Hussein los utilizara como etapas y consiguientemente incumplirlas. Estamos hablando con Blix [jefe de los inspectores de la ONU] y otros de su equipo para obtener ideas que pueden servir para introducir la resolución.

PB. Sadam Husein no cambiará y seguirá jugando. Ha llegado el momento de deshacerse de él. Es así. Yo, por mi parte, procuraré a partir de ahora utilizar una retórica lo más sutil posible, mientras buscamos la aprobación de la resolución. Si alguien veta [Rusia, China y Francia poseen junto a EE UU y Reino Unido derecho a veto en el Consejo de Seguridad en su calidad de miembros permanentes], nosotros iremos. Sadam Hussein no se está desarmando. Le tenemos que coger ahora mismo. Hemos mostrado un grado increíble de paciencia hasta ahora. Quedan dos semanas. En dos semanas estaremos militarmente listos. Creo que conseguiremos la segunda resolución. En el Consejo de Seguridad tenemos a los tres africanos [Camerún, Angola y Guinea], a los chilenos, a los mexicanos. Hablaré con todos ellos, también con Putin, naturalmente. Estaremos en Bagdad a finales de marzo. Existe un 15% de posibilidades de que en ese momento Sadam Hussein esté muerto o se haya ido. Pero esas posibilidades no existen antes de que hayamos mostrado nuestra resolución. Los egipcios están hablando con Sadam Hussein. Parece que ha indicado que estaría dispuesto a exiliarse si le dejaran llevarse 1.000 millones de dólares y toda la información que quisiera sobre armas de destrucción masiva. [Muammar El] Gaddafi le ha dicho a Berlusconi que Sadam Hussein quiere irse. Mubarak nos dice que en esas circunstancias existen muchas posibilidades de que sea asesinado.

Nos gustaría actuar con el mandato de las Naciones Unidas. Si actuamos militarmente lo haremos con una gran precisión y focalizando mucho nuestros objetivos. Diezmaremos a las tropas leales y el ejército regular rápidamente sabrá de lo que se trata. Hemos hecho llegar un mensaje muy claro a los generales de Sadam Hussein: los trataremos como criminales de guerra. Sabemos que han acumulado una enorme cantidad de dinamita para hacer volar los puentes y otras infraestructuras y hacer saltar por los aires los pozos petrolíferos. Tenemos previsto ocupar esos pozos muy pronto. También los saudíes nos ayudarían a poner en el mercado el petróleo que fuese necesario. Estamos desarrollando un paquete de ayuda humanitaria muy fuerte. Podemos ganar sin destrucción. Estamos planteando ya el Irak post Sadam, y creo que hay buenas bases para un futuro mejor. Irak tiene una buena burocracia y una sociedad civil relativamente fuerte. Se podría organizar en una federación. Mientras tanto estamos haciendo todo lo posible para atender las necesidades políticas de nuestros amigos y aliados.

PA. Es muy importante contar con una resolución. No es lo mismo actuar con ella que sin ella. Sería muy conveniente contar en el Consejo de Seguridad con una mayoría que apoyara esa resolución. De hecho, es más importante contar con mayoría que que alguien emita un veto. Creemos que el contenido de la resolución debería entre otras cosas constatar que Sadam Hussein ha perdido su oportunidad.

PB. Sí, por supuesto. Sería mejor eso que hacer una referencia a "los medios necesarios" [se refiere a la resolución tipo de la ONU que autoriza a utilizar "todos los medios necesarios"].

PA. Sadam Husein no ha cooperado, no se ha desarmado, deberíamos hacer un resumen de sus incumplimientos y lanzar un mensaje más elaborado. Eso permitiría por ejemplo que México se moviera [en referencia a cambiar su posición contraria a la segunda resolución, que Aznar pudo conocer de labios del presidente Vicente Fox el viernes 21 de febrero en una escala realizada en Ciudad de México].

PB. La resolución estará hecha a la medida de lo que pueda ayudarte. Me da un poco lo mismo el contenido.

PA. Te haremos llegar unos textos.

PB. Nosotros no tenemos ningún texto. Solamente un criterio: que Sadam Hussein se desarme. No podemos permitir que Sadam Hussein alargue el tiempo hasta el verano. Al fin y al cabo ya ha tenido cuatro meses en esta última etapa y eso es tiempo más que suficiente para desarmarse.

PA. Nos ayudaría ese texto para ser capaces de patrocinarlo y ser sus coautores y conseguir que mucha gente lo patrocine.

PB. Perfecto.

PA. El próximo miércoles [16 de febrero] me veo con Chirac. La resolución ya habrá comenzado a circular.

PB. Me parece muy bien. Chirac conoce perfectamente la realidad. Sus servicios de inteligencia se lo han explicado. Los árabes le están transmitiendo a Chirac un mensaje muy claro: Sadam Hussein debe irse. El problema es que Chirac se cree Mister Arab

y en realidad les está haciendo la vida imposible. Pero yo no quiero tener ninguna rivalidad con Chirac. Tenemos puntos de vista diferentes, pero yo quisiera que eso fuera todo. Dale los mejores recuerdos de mi parte. ¡De verdad! Cuanto menos rivalidad sienta él que existe entre nosotros será mejor para todos.

PA. ¿Cómo se combina la resolución y el informe de los inspectores?

Condoleezza Rice. En realidad no habrá informe el 28 de febrero sino que los inspectores presentarán un informe escrito el 1 de marzo, y su comparecencia ante el Consejo de Seguridad no se producirá hasta el 6 o 7 de marzo de 2003. No esperamos gran cosa de ese informe. Como en los anteriores, pondrán una de cal y otra de arena. Tengo la impresión de que Blix será ahora más negativo que lo que antes fue sobre la voluntad de los iraquíes. Después de la comparecencia de los inspectores en el Consejo debemos prever el voto sobre la resolución una semana después. Los iraquíes, entre tanto, intentarán explicar que van cumpliendo sus obligaciones. Ni es cierto ni será suficiente, aunque anuncien la destrucción de algunos misiles.

PB. Esto es como la tortura china del agua. Tenemos que poner fin a ello.

PA. Estoy de acuerdo, pero sería bueno contar con el máximo número de gente posible. Ten un poco de paciencia.

PB. Mi paciencia está agotada. No pienso ir más allá de la mitad de marzo.

PA. No te pido que tengas una paciencia infinita. Simplemente que hagas lo posible para que todo cuadre.

PB. Países como México, Chile, Angola y Camerún deben saber que lo que está en juego es la seguridad de los EE UU y actuar con un sentido de amistad hacia nosotros.

[El presidente Ricardo] Lagos debe saber que el Acuerdo de Libre Comercio con Chile está pendiente de confirmación en el Senado y que una actitud negativa en este tema podría poner en peligro esa ratificación. Angola está recibiendo fondos del Millenium Account y también podrían quedar comprometidos si no se muestran positivos. Y Putin debe saber que con su actitud está poniendo en peligro las relaciones de Rusia con los Estados Unidos.

PA. Tony querría llegar hasta el 14 de marzo.

PB. Yo prefiero el 10. Esto es como el juego de policía malo y policía bueno. A mí no me importa ser el policía malo y que Blair sea el bueno.

PA. ¿Es cierto que existe alguna posibilidad de que Sadam Hussein se exilie?

PB. Sí, existe esa posibilidad. Incluso de que sea asesinado.

PA. ¿Exilio con alguna garantía?

PB. Ninguna garantía. Es un ladrón, un terrorista, un criminal de guerra. Comparado con Sadam, Milosevic sería una Madre Teresa. Cuando entremos vamos a descubrir muchos más crímenes y le llevaremos al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. Sadam Hussein cree que ya se ha escapado. Cree que Francia y Alemania han detenido el proceso de sus responsabilidades. Cree también que las manifestaciones de la semana pasada

[sábado 15 de febrero] le protegen. Y cree que yo estoy muy debilitado. Pero la gente de su entorno sabe que las cosas son de otra manera. Saben que su futuro está en el exilio o en un ataúd. Por eso es tan importante mantener la presión sobre él. Gaddafi nos dice indirectamente que eso es lo único que puede acabar con él. La única estrategia de Sadam Hussein es la de retrasar, retrasar y retrasar.

PA. En realidad el mayor éxito sería ganar la partida sin disparar un solo tiro y entrando en Bagdad.

PB. Para mí sería la solución perfecta. Yo no quiero la guerra. Sé lo que son las guerras. Sé la destrucción y la muerte que traen consigo. Yo soy el que tiene que consolar a las madres y a las viudas de los muertos. Por supuesto, para nosotros esa sería la mejor solución. Además, nos ahorraría 50.000 millones de dólares.

PA. Necesitamos que nos ayudéis con nuestra opinión pública.

PB. Haremos todo lo que podamos. El miércoles voy a hablar sobre la situación en el Oriente Medio, proponiendo un nuevo esquema de paz que conoces y sobre las armas de destrucción masiva, de los beneficios de una sociedad libre, y situaré la historia de Irak en un contexto más amplio. Quizá os sirva.

PA. Lo que estamos haciendo es un cambio muy profundo para España y para los españoles. Estamos cambiando la política que el país había seguido en los últimos 200 años.

PB. A mí me guía un sentido histórico de la responsabilidad igual que a ti. Cuando dentro de unos años la Historia nos juzgue no quiero que la gente se pregunte por qué Bush, o Aznar, o Blair no hicieron frente a sus responsabilidades. Al final, lo que la gente quiere es gozar de libertad. Hace poco, en Rumania me recordaban el ejemplo de Ceausescu: bastó con que una mujer le llamara mentiroso para que todo el edificio represivo se viniera abajo. Es el poder incontenible de la libertad. Estoy convencido de que conseguiré la resolución.

PA. Mejor que mejor.

PB. Yo tomé la decisión de ir al Consejo de Seguridad. A pesar de las divergencias en mi Administración, les dije a mi gente que teníamos que trabajar con nuestros amigos. Será estupendo contar con una segunda resolución.

PA. Lo único que me preocupa de ti es tu optimismo.

PB. Estoy optimista porque creo que estoy en lo cierto. Estoy en paz conmigo mismo. Nos ha correspondido hacer frente a una seria amenaza contra la paz. Me irrita muchísimo contemplar la insensibilidad de los europeos sobre los sufrimientos que Sadam Hussein inflige a los iraquíes. Quizá porque es moreno, lejano y musulmán, muchos europeos piensan que todo está bien con él. No olvidaré lo que me dijo una vez Solana: que por qué los americanos pensamos que los europeos son antisemitas e incapaces de hacer frente a sus responsabilidades. Esa actitud defensiva es terrible. Tengo que reconocer que con Kofi Annan tengo unas magníficas relaciones.

PA. Comparte tus preocupaciones éticas.

PB. Cuanto más me atacan los europeos tanto más fuerte soy en los Estados Unidos.

PA. Tendríamos que hacer compatible tu fortaleza con el aprecio de los europeos.

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mardi 25 septembre 2007

Le trou de la sécu et les stocks options

La fraude à la sécu dont parle Fillon est en partie responsable du fameux trou, mais rien de comparable avec cela.

Les stock-options plombent la Sécu

L'ensemble de ces mécanismes d'intéressement ont donc représenté une perte de recettes pour le régime général de la "Sécu" (salariés) comprise entre 6 et 9,5 milliards d'euros en 2005, pour un déficit qui s'élevait cette année-là à 11,6 milliards d'euros.

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Sarkozy et les africains. Commentaire au discours de Dakar

Pour mieux comprendre la perception des africains sur la nouvelle présidence.

Le discours inacceptable Nicolas Sarkozy (Repris du site Sénateurs des Français du monde)

Vous trouverez ci-dessus la version intégralede la réponse de l´écrivain et journaliste sénégalais Boubacar Boris Diop à Nicolas Sarkozy après son discours du 26 juillet à Dakar.

Il est peut-être écrit quelque part qu´entre Paris et ses anciennes colonies d´Afrique noire rien ne doit se passer selon les normes admises par le reste du monde. La brève visite de Nicolas Sarkozy au Sénégal aurait pu passer inaperçue : elle lui a au contraire servi de prétexte à un discours inacceptable, que jamais il n´aurait osé tenir hors du pré-carré, devant le plus insignifiant de ses pairs. En Tunisie et en Algérie, il a bien compris qu´il ne lui serait pas permis de se comporter comme en pays conquis. Il n´a d´ailleurs pas eu droit aau Maghreb à l´accueil populaire, folklorique à souhait et dégradant, qui lui a été réservé à Dakar. Dans cette atmosphère rappelant le temps des commandants de cercle, il a prononcé une sorte de discours sur l´état de l´Union… française, sans même qu´on puisse lui reprocher de s´être trompé d´époque. Car il ne faut pas s´y laisser prendre : bien qu’il ait prétendu s´adresser à l´Afrique entière, Sarkozy n´est pas naïf au point de s´imaginer que la voix de son pays porte aussi loin que Johannesburg, Mombasa ou Maputo. Si les intellectuels de cette partie du continent ont, pour une fois, prêté attention aux propos d´un président français, c´est parce qu´on leur en avait préalablement résumé le contenu. Depuis quelques jours, ils le découvrent par eux-mêmes avec stupéfaction en même temps que les réalités de la Françafrique.

On comprend leur colère : même dans les pays francophones où on croyait avoir touché le fond depuis longtemps, tout le monde est d´avis que cette fois-ci la mesure est comble.
Etre un chef d´Etat relativement jeune et inexpérimenté ne donne à personne le droit d´être aussi puéril. Lorsqu´on dirige un pays important, on ne peut pousser trop loin le jeu du “moi-je-ne-suis-pas-comme-les-autres”. Ce manque d´humilité d´un homme que l´on dirait encore choqué d´avoir si aisément atteint son but l´a amené à aligner, devant un auditoire particulièrement averti, les plus désolants clichés de l´ethnologie coloniale du dix-neuvième siècle. La science politique s´intéressera peut-être un jour à ce cas de figure unique : un président étranger faisant, du haut de son mètre soixante quatre, le procès de tous les habitants d´un continent, sommés d´oser enfin s´éloigner de la nature, pour entrer dans l´histoire humaine et s´inventer un destin. Remises au goût du jour par des auteurs français surtout soucieux de flatter la négrophobie ambiante, ces thèses servent à conforter une lecture révisionniste de la colonisation, du génocide des Tutsi du Rwanda et de la Traite négrière. La phrase “Ce sont des Africains qui ont vendu aux négriers d´autres Africains” est d´une colossale ineptie, elle est tout simplement indigne d´un président de la République. C´est une insulte à la mémoire des victimes et une infâme relativisation de la violence fondamentale du commerce triangulaire. Jamais, dans toute l´histoire de l´humanité, une nation n´en a opprimé une autre sans avoir bénéficié de la complicité, voire du zèle des élites du pays conquis. Aux dires de Robert Paxton – dont le travail sur Vichy est une référence absolue – Adolf Hitler n´était pas spécialement intéressé par l´occupation totale de la France : il lui suffisait de la neutraliser et d´en faire une simple base arrière. Ce sont les autorités étatiques françaises de l´époque qui l´auraient vivement pressé de se montrer un peu plus ambitieux, que diable. Et qui donc, sinon l´écrivain Charles Maurras, a salué comme une “divine surprise” l´entrée des chars allemands dans Paris le 14 juin 1940 ? Le constat vaut pour d´autres parties du globe. Sans les coupables hésitations de Moctezuma – un homme de faible caractère à la tête du puissant empire aztèque – et le concours des caciques de nombreuses tribus indiennes, Hernàn Cortès et sa poignée de conquistadors n´auraient pas réussi à soumettre à leur loi la quasi-totalité de l´actuelle Amérique latine.

Le président francais a dépassé les limites du tolérable et – bien au-delà des fameux “pays du champ “ – beaucoup de descendants d´esclaves vont se demander comment on en est arrivé à une situation oú un responsable européen peut se permettre de tenir publiquement, sur le lieu même du crime, de tels propos sur la Traite négrière. La référence à Césaire n´y changera rien. Comparaison n´est certes pas raison mais Sarkozy n´a pas de chance : au moment même où il évoquait avec une émotion feinte “ le bruit d´un qu´on jette à la mer”, un Nègre – ou un Arabe - était enchaîné et roué de coups à l´aéroport de Roissy.

A Dakar, le président de la République française a refusé d´appeler l´université par son nom, parce qu´il lui en coûtait sans doute de prononcer celui de Cheikh Anta Diop. Cette attitude ne le grandit pas, pour dire le moins. Elle met à nu les limites d´un homme pourtant visiblement décidé à montrer ce jour-là qu´il était capable de parler d´autre chose – et sur un autre ton – que de “racaille” et de “karcher”. Son désir de proximité avec un public qu´il devait savoir hostile l´a peut-être un peu perdu. Le rôle de composition qu´il s´est inventé (“Je suis jeune et je te parle à toi, jeune d´Afrique“) témoignait de toute façon – soit dit au passage – d´un réel manque de délicatesse à l´égard de son vénérable hôte.

On n´aura pas la cruauté de faire remarquer à Sarkozy que le tutoiement nous rappelle, a nous autres, de bien mauvais souvenirs. Cela importe en définitive moins que son recours répété a un “je” plein de présomption. Il en faut pour s´imaginer que ni la vie, ni leurs parents ou leurs professeurs n´ont jamais rien appris aux jeunes Africains, qu´il y a toujours eu un abîme entre la Vérité et eux et que, lui Nicolas Sarkozy, allait une fois pour toutes le combler ce 26 juillet 2007. Mais l´étudiant le moins averti de l´assistance avait déjà maintes fois décortiqué Discours sur le colonialisme et entendu Césaire y réfuter l´un après l´autre, avec clarté et précision, les arguments servis par Sarkozy. Ce dernier ne le sait peut-être pas mais son discours de Dakar est bien plus vieux que lui-même. On peut se croire résolument tourné vers l´avenir alors qu´on a seulement les yeux rivés sur le rétroviseur de sa propre histoire.

Nicola Sarkozy a en outre cru devoir inviter son auditoire à distinguer entre les “bons” et les “mauvais” colonisateurs. Admettrait-il qu´un Allemand applique la même grille de lecture à l´histoire de son pays ? La France n´a été occupée par l´Allemagne que pendant cinq ans – et dans des conditions infiniment moins cruelles que la colonisation – mais on attend le jour où, au lieu de réfléchir sur un système de domination étrangère, violent et illégitime par sa nature même, quelqu´un aura l´audace de faire le tri entre les nazis de bonne volonté et les autres.

Dressant la liste des fléaux du continent, Sarkozy fait une discrète mention, “des génocides” dont la colonisation n´aurait en rien été “responsable”. Il faut s´y arrêter, comme chaque fois que l´on voit le mot “génocide” utilisé au pluriel par un représentant de l´Etat français. Le nouveau président est arrivé au pouvoir dans un contexte de très forte tension entre Paris et Kigali. L´implication de la France dans le génocide des Tutsi du Rwanda est si avérée que l´on sent parfois chez certaines autorités de l´Hexagone comme une tentation de passer aux aveux. C´est en réalité la seule option rationnelle dans ce difficile dossier. Malheureusement Paris court le risque, en créant un tel précédent, de voir s´ouvrir la boîte de Pandorre des sanglantes dérives de la Francafrique. Pour se tirer d´affaire, on essaie d´accréditer l´idée que le Rwanda n´était, tout bien considéré, qu´un génocide africain de plus et qu´on aurait tort d´en faire une grosse histoire. Avant Sarkozy, François Mitterrand et Dominique de Villepin – pour ne citer que ces deux-là – avaient essayé de se débarrasser, d´un haussement d´épaules désabusé, du million de morts rwandais. Or, cette étrange théorie des solutions finales quasi routinières en Afrique ne résiste pas à l´examen. Il se trouve en effet que le génocide, perçu comme le crime absolu par la communauté des nations, a été défini de manière particulièrement stricte par la Convention de Genève de 1948. Et au sens où l´entend celle-ci, le seul génocide sur le continent, au vingtième siècle, est celui des Tutsi du Rwanda en 1994. Les deux autres – la Shoah et le génocide arménien – ont eu lieu en Europe et le quatrième au Cambodge. Sarkozy ne pouvait ignorer cela. C´est donc à dessein qu´il a tenté de semer la confusion sur ce sujet douloureux, qui mérite mieux qu´un dérisoire traitement politicien.

Plus soucieux, curieusement, d´évoquer notre passé le plus lointain que le présent, l´orateur s´est gardé de la moindre allusion à la Françafrique, “le plus long scandale de la République”, selon le mot du regretté Francois-Xavier Verschave. Sarkozy était pourtant très attendu sur le sujet, car il aurait eu bien des choses à dire sur la politique africaine de la France depuis le début des années soixante. Il sait bien qu´après des independances de façade Paris a continué, entre coups d’Etat, soutien à des régimes dictatoriaux et contrôle total des leviers économiques et du personnel dirigeant, à faire la loi dans ses anciennes colonies. Il en est ainsi depuis le temps du général de Gaulle et ses successeurs, de gauche ou de droite, s’en sont toujours tenus à une ligne de conduite en fin de compte si profitable : langue de bois lénifiante sous les ors des palais et, dans l’ombre, le langage de la force avec son lot de coups tordus de divers réseaux et services, d’interventions militaires et d’assassinats ciblés de personnalités politiques.

On n’attendait certes pas de Nicolas Sarkozy qu’il regrette publiquement l´implication de son pays – qui ne fait plus l’ombre d’un doute – dans le génocide des Tutsi du Rwanda ; il n’allait pas non plus, dans un brusque accès de sincérité, se laisser aller à des états d’âme sur le rôle d’Elf et de certains grands groupes financiers – auxquels on le dit très lié – dans le pillage des ressources du continent. Personne, même dans ses rêves les plus fous, n’a jamais espéré le moindre aveu de cette nature : dans le monde tel qu’il va, les choses ne se passent pas ainsi. Qui ne s´est malgré tout surpris à guetter, ces dernières semaines, l´indice d´un début de changement ? La relation françafricaine a atteint, au sommet, un tel degré de putréfaction qu´elle se sait condamnée à terme. Du Rwanda à la Côte d´Ivoire – en passant par les péripéties de la succession d´Eyadéma – les avertissements n´ont pas manqué depuis bientôt quinze ans. Il eût été habile pour Sarkozy de se donner une aura de réformateur hardi en faisant de nécessité vertu. Mais même ce petit pas en avant, dicté par une prise en compte lucide des réalités du monde et des mutations de l´Afrique dite francophone, a paru d´une audace inouïe aux parrains de la Françafrique. Le candidat Sarkozy avait cru pouvoir déclarer que “la France n’a pas besoin de l’Afrique” mais il n´a pas dû être difficile de démontrer au président l´imprudence de tels propos. Son mutisme remarqué sur la Francafrique montre clairement qu´il n´a pas l´intention d´opérer une rupture qui mettrait dans l´embarras Idriss Deby, Sassou Nguesso et surtout son vieux complice Omar Bongo. Sans parler des amis qu´il ne va pas tarder à se faire : présidents en poste et jeunes dauphins encore imberbes se bousculent, paraît-il, au portillon…

Ceux-là l´ont entendu écarter toute idée de repentance le soir même de son élection et ils n´oseront jamais le fâcher par l´évocation de ce sujet, délicat entre tous. De toutes les anciennes puissances européennes, la France est la seule à avoir ce rapport quasi obsessionnel à son passé colonial. Le parlement y vote, avec une incroyable candeur, des lois négationnistes et sa classe politique semble faire de la question de la repentance une affaire d´Etat d´une importance exceptionnelle. On a envie d´inviter toutes ces personnes à plus de sérénité. Regretter les crimes de ses ancêtres est un acte que seule sa conscience peut dicter à un être humain. C´est, par ce fait même, un acte qui perd toute valeur s´il résulte d´une injonction extérieure. Il ne pourra certes jamais ressusciter les morts ou même guérir complètement les blessures de jadis mais il peut grandir celui qui est capable de s´élever à une telle hauteur et aider, parmi les nouvelles générations, à la réconciliation des coeurs et des esprits. Mais si on n´a pas la force de se repentir, on doit au moins avoir la décence de se taire. Lorsque Nicolas Sarkozy lance : “Jeunes d'Afrique, je ne suis pas venu vous parler de repentance”, il commet une grave inversion des rôles. C´est le privilège de la victime et non du bourreau de décider s´il faut évoquer ou non des crimes si abominables. La réaffirmation constante par le second de son refus du repentir est une véritable maladie de l´âme. Une société dont les dirigeants et tant de citoyens n´ont avec leur passé que ce rapport de dénégation, compulsif et grimaçant, révèle à son insu le malaise qui le tenaille et mérite, en vérité, plus de compassion que de haine.

A entendre Nicolas Sarkozy en prendre ainsi à son aise avec la Traite négrière, on peut perdre de vue qu´elle a fait, sur plusieurs siècles, au moins deux cents millions de victimes. Ce dernier chiffre est donné par Senghor - dans l´important ouvrage qui lui est consacré par l´universitaire américaine Janet G.Vaillant. Peu porté à l´exagération en la matière, l´ancien président sénégalais explique très sobrement dans une lettre à sa biographe en quoi le “trafic de bois d´ébène” continue à peser à la fois sur le présent et sur le destin de l´Afrique.

Le poète de Joal a été cité à plusieurs reprises par Nicolas Sarkozy en des termes élogieux. Le plus ironique c´est que, quoi que l´on puisse penser de Senghor, il n´est pas certain qu´il aurait laissé un invité du Sénégal dire de telles énormités ce 26 juillet sans lui porter la réplique d´une façon ou d´une autre. Etre un habile politicien ne l´empêchait pas d´avoir, lui, de la fierté et le sens de l´Histoire.

Au-delà des rapports de suzerain à vassal que Sarkozy peut entretenir avec ses obligés de la Françafrique, ce qui est arrivé à Dakar interpelle aussi une certaine intelligentsia africaine francophone. Les désillusions nées des Indépendances – partis uniques, Guides-Infaillibles-de-la-nation. épidémie de coups d´Etat militaires et corruption – ont amené certains auteurs à soumettre l´Afrique à une critique sans complaisance. A partir de la fin des années 80 de nombreux textes ont été publiés par nos sociologues, historiens ou philosophes, avec l´intention louable de diagnostiquer le mal africain et de susciter les conditions psychologiques d´un sursaut. De façon moins élaborée mais souvent mus par la même volonté de favoriser un électrochoc, les romanciers faisaient de leur côté, avec la démesure et les effets de dilatation que seule autorise la fiction, le procès des systèmes politiques post-coloniaux. Les uns et les autres avaient malheureusement tendance à confondre Etat africain et société africaine. Celle-ci était soupconnée de couver, par le simple fait qu´elle restait elle-même, les germes de sa propre destruction, plusieurs fois annoncée à l´époque – puis aussitôt reportée sine die. C´était là l´exemple achevé d´une vision purement essentialiste de la réalité africaine, tournant autour d´elle-même, comme le serpent qui se mord la queue, avec une lassante monotonie. Négligeant les rapports de force politiques réels et l´impact décisif de l´Etat francais sur les luttes de pouvoir dans chaque pays de son ex-Empire d´Afrique subsaharienne, la réflexion se polarisait, avec une singulière obstination, sur les effets visibles du désastre au détriment de ses causes profondes, moins spectaculaires il est vrai. Cette littérature, en principe destinée aux Africains, a été en fait beaucoup plus lue par les Occidentaux. Ceux-ci en ont fait leurs délices et elle leur a procuré un exquis sentiment d´innocence. Ces auteurs balisaient à leur insu la voie à une négrophobie que l´on voit chaque jour un peu plus paisible et décomplexée mais qui sait être vulgaire et injurieuse à l´occasion. En quelques années, l´afro-pessimisme a été pour ainsi dire racialisé et vidé de l´énergie libératrice dont elle était potentiellement porteuse. En France et dans le reste de l´Occident, des essayistes africanisants s´en sont largement servis pour donner une seconde vie aux préjugés les plus incongrus sur le continent. Et très souvent ils se sont abrités derrière ces ouvrages pour convaincre de la pureté de leurs intentions un public assez peu averti. Il était en effet difficile de les accuser de racisme puisqu´ils ne faisaient que reprendre les analyses de leurs homologues de Dakar, Yaoundé ou Abidjan.

Les propos de Nicolas Sarkozy viennent en droite ligne de cet univers vaguement africanisant, si prompt à fustiger la concurrence mémorielle et une soi-disant tendance des Nègres à se présenter comme d´éternelles victimes des autres. Son meeting d´Agen le 25 juin 2006 est particulièrement révélateur de cette intime filiation. Sarkozy y avait été très dur contre : « ceux qui ont délibérément choisi de vivre du travail des autres, ceux qui pensent que tout leur est dû sans qu’eux-mêmes doivent rien à personne, ceux qui veulent tout tout de suite sans rien faire, ceux qui, au lieu de se donner du mal pour gagner leur vie, préfèrent chercher dans les replis de l’histoire une dette imaginaire que la France aurait contractée à leur égard et qu’à leurs yeux elle n’aurait pas réglée, ceux qui préfèrent attiser la surenchère des mémoires, pour exiger une compensation que personne ne leur doit, plutôt que de chercher à s’intégrer par l’effort et par le travail, ceux qui n’aiment pas la France, ceux qui exigent tout d’elle sans rien vouloir lui donner, je leur dis qu’ils ne sont pas obligés de rester sur le territoire national.» Quatre jours plus tôt, il était l´invité de Franz-Olivier Giesbert à l´émission “Culture et dépendances”. Il y disait textuellement ceci : « J’ai reçu le père malien et le frère [d’un des deux jeunes électrocutés dans un transformateur EDF, origine des émeutes de novembre 2005]. Le père, qui est depuis trente ans en France, ne parlait pas français. Le fils, qui est né en France et va au Mali seulement pour les vacances, était en boubou.»

Que ce leader politique ait pu en vouloir à des émigrés maliens en train de faire le deuil de leur enfant d´être “en boubou” ou de ne pas parler français, donne la mesure de son mépris pour les Africains et pour leur culture. On aurait cependant tort d´oublier que cette façon de penser est aujourd´hui assez répandue en France. La sortie dakaroise de Sarkozy a retenu l´attention parce qu´il est un chef d´Etat mais il n´a rien dit que l´on n´ait lu ou entendu, au cours de la décennie écoulée, de la part de nombre d´intellectuels européens mais aussi, il faut bien le dire, de la part des penseurs africains eux-mêmes. Pour l´afro-pessimisme, qui a d´ailleurs toujours été un courant philosophique diffus et quasi insaisissable, l´heure devrait être à une révision déchirante. D´une partie de l´Afrique à une autre, voire d´un pays à un autre, des processus historiques singuliers et complexes sont à l´oeuvre. Il n´est pas raisonnable de s´en interdire l´examen minutieux, loin des a priori réducteurs. Autrement dit, le choix n´est pas seulement entre une glorification béate du continent africain et sa diabolisation à outrance. Ce sont là deux façons identiques de s´enfermer dans un tête-à-tête pernicieux avec un monde occidental trop souvent pris à témoin – au nom de quoi ? – de nos “temps glorieux” ou de notre “malédiction”. Instruire le procès des sociétés africaines est légitime mais il est essentiel de savoir très précisément à qui l´on parle. Et si l´on ne trouve pas un moyen sûr de s´adresser en priorité aux Africains, les choses resteront encore longtemps en l´état, au grand dam de nos populations.

On aimerait bien connaître le bilan que le président francais lui-même a fait, en son âme et conscience, de sa visite à Dakar. Se peut-il qu´il n´ait pas compris à quel point nous nous sommes sentis insultés ? D´un point de vue rigoureusement politique, son discours est une faute. Il ne tardera pas à s´en rendre compte : les Africains et les Nègres de la diaspora ne le lui pardonneront jamais. La bonne vieille langue de bois aurait mieux servi les intérêts de son pays. Elle lui aurait en outre évité ces effets oratoires si empruntés qu´ils en étaient parfois un peu pathétiques. A l´arrivée on a presque envie de remercier Nicolas Sarkozy d´être venu nous apporter, bien malgré lui, la bonne nouvelle : en Françafrique, depuis le 16 mai 2007, le Roi est nul.

Boubacar Boris Diop

Publié le 20 septembre 2007

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Le Point est-il touché par la Sarkozitis ou tout son contraire ?

Il est assez intéressant de voir comment y est traité l'affaire Clearstream. Le site Web de cette semaine est un morceau d'anthologie en quatre points.

  1. Il nous présente l'intégrale des auditions de Villepin. (en PDF). Je ne suis pas juriste, mais il me semble que cela devrait être couvert par le secret de l'instruction. Détrompez moi.
  2. Les commentaires introduisant l'article, l'air de rien laisse supposer que Villepin n'a pas une argumentation solide quant à la supposée manoeuvre politique contre Sarkozy. La lecture m'a laissé perplexe.
  3. Il revient à la charge sur la caution, et en remet une couche sur la probité de notre ex-premier ministre.
  4. Quant à la présentation du nouveau site de l'Elysée, très anodine...
Par contre les éditos (Imbert -Giesbert- B.H. Levy et même Marseille) sont assez tendances. (la réponse de Védrine excepté). Armorcerait-on un virage ? n'en est est-il pas de même dans tous les médias. Les dilemmes de la présidence ou du président percent-ils aussi dans les médias ?

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dimanche 23 septembre 2007

Commission Balladur : Députés pour les Français de l'étranger

Une représentation politique des Français de l'étranger à l'assemblée nationale est réclamée depuis des lustres comme nous l'avions fait remarqué au moment des dernières législatives. Un projet de loi allant dans ce sens avait été déposé par les sénateurs socialistes.

PROPOSITION DE LOI

relative à l'élection de députés par les Français établis hors de France,

PRÉSENTÉE

Par Mme Monique CERISIER-ben GUIGA, MM. Richard YUNG, Jean-Pierre BEL, Mme Nicole BRICQ, MM. Roland COURTEAU, Jean-Pierre DEMERLIAT, Claude DOMEIZEL, Mme Josette DURRIEU, M. Claude HAUT, Mme Odette HERVIAUX, MM. Philippe LABEYRIE, Serge LAGAUCHE, Louis LE PENSEC, Roger MADEC, François MARC, Bernard PIRAS, Mmes Gisèle PRINTZ, Michèle SAN VICENTE, Patricia SCHILLINGER, MM. Jacques SIFFRE, Jean-Pierre SUEUR, Simon SUTOUR, Mme Catherine TASCA, MM. Pierre-Yvon TRÉMEL, André VÉZINHET et les membres du groupe socialiste, apparentés et rattachés,


La candidate de la gauche Ségolène Royal avait recueilli cette demande dans son programme (discours de Berlin).
Pour mener à bien tous ces projets, une vaste réforme de la représentation politique des Français de l’étranger sera conduite. Elle reposera sur la représentation des Français de l’étranger à l’Assemblée Nationale et sur la transformation de l’Assemblée des Français de l’Etranger en un Conseil Général d’outre-frontière, doté de véritables compétences et moyens.

Le vote à distance, par Internet et par correspondance classique, sera instauré pour toutes les élections organisées dans les centres de vote à l’étranger, à commencer par l’élection présidentielle. La distance entre l’urne et l’électeur ne devra plus être un obstacle à la participation électorale à l’étranger. Il n’est pas acceptable que la France figure parmi les dix des vingt-sept Etats membres de l’Union européenne excluant toute forme de vote à distance au bénéfice de ses ressortissants à l’étranger.

Nous voyons avec intérêt la reprise de cette initiative par la commission Balladur sur les réformes institutionnelles. Claudine Lepage reprend sur son blog Neuhausen Café les dernières avancées.

L'ADFE-FdM est invitée au sénat, le jeudi 20, pour participer à une consultation sur la création éventuelle de députes des Francais de l'étranger. Cette consultation alimentera à son tour la réflexion de la commission Balladur sur les réformes institutionnelles. Le président de l'ADFE-FdM ayant sollicité des avis, je lui ai transmis le mien.

La question de la création de sièges de députés pour les Français de l'étranger a été un des thèmes centraux discuté à la Commission des Lois et lors de l'Assemblée plénière de l'AFE qui vient de se terminer. Une recommandation de l'AFE vient d'être transmise à la Commission Balladur par le Collège des vice présidents.

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Villepin - chef de l'opposition ?



Après avoir contesté les propos tenus par Nicolas Sarkozy sur l'affaire Clearstream, après avoir critiqué les déclarations de François Fillon sur la "situation de faillite" de la France, Dominique de Villepin continue son offensive. Interrogé dimanche 23 septembre sur Radio J, il a lancé une nouvelle charge contre le président de la République.


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vendredi 21 septembre 2007

L'amateurisme en politique étrangère se retrouve au ministère de la Défense.

La politique étrangère Française actuelle relève de l'amateurime et de l'idéologie bon marché. Sa mise en oeuvre passe aussi par le ministère de la Défense. L'article suivant gagne à être lu dans son intégralité.


L’ignoble irresponsabilité d’Hervé Morin
samedi 15 septembre 2007, par Marc Labeaume

Que retenir de la conférence donnée par le ministre de la Défense Hervé Morin lors de l’université d’été qui s’est tenue à Toulouse lundi et mardi dernier ? Un sentiment de consternation devant l’incapacité du ministre à comprendre les principes élémentaires de la défense, et à proposer une vision pour l’armée française du XXIème siècle, ses missions, ses moyens.

En fait de projet, il s’agit bien plutôt d’un réquisitoire accablant de tout ce qui a été fait jusqu’à présent, au profit d’une vision utopiste de la défense digne des théories de Rousseau sur la Pologne du XVIIIème siècle, qui préconisait l’absence de moyens militaires modernes et l’exaltation d’une milice. Son artifice rhétorique ? Les programmes auraient été conçus pendant la guerre froide et pour la guerre froide. Mais au lieu d’en déduire que les armements étaient adaptés à un type de menace qui n’a plus lieu aujourd’hui et qu’il faut donc identifier les nouvelles menaces, c’est à dénoncer l’armement en lui-même que Hervé Morin se fatigue.


Voir aussi cet article:
Morin critique le Rafale, stupeur chez Dassault
Je souhaite qu'on propose aux politiques la possibilité de choisir un équipement un peu moins sophistiqué." Le ministre faisait remarquer que "quand les Américains emportent des contrats, c'est souvent avec des F16 d'occasion".


Il est clair que nous avons des politiques sans culture. Sans politique étrangère active et claire, l'industrie de l'armement ne pouvant étayer cette politique se résume à un seul problème de coût et de prix du marché. Nous n'offrons aucune ambition, nous n'offrons aucune alternative, et les contrats d'armement deviennent des produits de super-marché suivant la loi de l'offre et la demande, quand en réalité c'est la défaite d'une alternative aux anglo-saxons et d'une politique étrangère volontariste.

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Les réponses au discours de Sarkozy.

Les téléspectateurs Français étaient hier pris en otage, le président occupaient ne stéréo les chaines. Moi j'ai fuit tel un couard à une réunion déprogrammant canal satellite pour éviter une quelconque contamination. Mes enfants ont du se rabattre sur les chaînes espagnoles.

Aujourd'hui, la même chose, je regardai à 21 heure le rugby qui allait commencer, j'ai vu notre président monopolisant les médias, je suis retourné sur le journal télévisé espagnole, où le PP fait une surenchère électorale aux derniès mesures sociales du gouvernment Zapatero Entre Laporte et Sarko, je laisse tomber le rugby. Dommage, mais c'est fini.

Jeter donc un coup d'oeil sur la distribution de bon point; très bon montage. J'ai accompagné la video du commentaire de l'auteur.

Benoît Hammon aussi n'en peut plus, mais lui le dit aux caméras. Sarko le fait dijoncter, il ne le supporte plus. Je suppose que les Français atteints de Sarkozitis aigüe tarderont un peux plus que nous, mais dans un réflexe salutaire pour leur équilibre  s'y résoudront. 

Quant à Villepin il continue à se défendre en solitaire, répondant point par point à toutes les observations gratuites faites durant cette entrevue.


Remarquable
Uploaded by tsameti

Un discours remarquable de notre animateur présidentiel vedette qui n'a d'autres mots pour qualifier le travail de ses sousfifres photogéniques, enfin de ses ministres.
Il remplace volontier le mot "remarquable" par "extraordinaire", quand il a épuisé son stock de connaissance en qualificatifs élogieux, à ceux qui servent sa politique marketing.
Politique remarquablement suivie, ma foi, par France 2 qui mérite là sa coupure de pub réclamée pour la "bonne soirée" sur le viol et la pédophilie féminine à laquelle ils nous invitent dans le prolongement de l'interview, comme pour valider vulgairement et maladroitement le remède précédemment prescrit par notre docteur en manipulation.

 



En psychanalyse, c'est ce qu'on appelle le syndrome du petit homme, qui considère que tout ce qu'il fait est plus grand que tout ce qui est jamais arrivé."
...
Benoît Hamon a ensuite tenu à préciser qu'il ne faisait pas référence à la taille du chef de l'Etat. "Ce n'est évidemment pas la taille mais la communication présidentielle qui est en cause et son obsession à vouloir toujours expliquer que ce qu'il fait est toujours le plus grand, le plus beau qui a été fait depuis cinquante ans", a-t-il dit.
...
"En bon père de famille, Nicolas Sarkozy a distribué des câlins, un gros câlin à François Fillon, ce qui veut dire qu'il a dû avoir un gros chagrin avant."


Villepin accuse Sarkozy d'avoir ajouté de la confusion(le NouvelObs)
Il insiste à nouveau, comme il l'a déjà fait, sur la "nécessité d'une très grande vigilance" dans cette affaire pour "éviter toute confusion" entre les "prérogatives présidentielles" de Nicolas Sarkozy et son "statut de partie civile", suggérant que sa fonction puisse lui permettre d'influencer le traitement judiciaire de ce dossier.

"Je ne suis pas sûr que vos déclarations d'hier aient permis de sortir de cette confusion", ajoute-t-il, au lendemain de l'entretien avec TF1 et France 2 au cours duquel Nicolas Sarkozy a expliqué avoir été partie civile avant de devenir président de la République, tout en estimant qu'il n'était pas "au-dessus des lois" mais pas non plus "en dessous".

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jeudi 20 septembre 2007

Público - Un nuevo periodico a la izquierda de El Pais (no sera muy dificil)

Para los que no lo saben aun esta a punto de nacer un nuevo periodico en España. Debemos estar en la recta final porque ya se ha despedido del periodico El mundo uno de sus columnistas Ignacio Escolar (su blog Escolar.net citado mas de una vez en este blog).

Un cambio importante (para mí)

Esta mañana he comunicado a la dirección de El Mundo que abandono mi labor como columnista de ese periódico. Lo he hecho mediante una carta al director, Pedro J. Ramírez. Pensé en telefonearle para darle cuenta de mi decisión, pero luego reparé en el hecho de que ya hace unos cuantos años que él no se ha puesto en contacto directo conmigo para justificar ni una sola de las decisiones que ha tomado a mis expensas –algunas de ellas muy importantes para mi situación laboral–, lo cual indica que, con el paso del tiempo y por las razones que sea, ha considerado que prefería relacionarse conmigo de manera oblicua. Me he avenido a sus preferencias y yo también he optado por utilizar una vía indirecta.(…)

Voy a iniciar ahora otra etapa de mi vida, ésta como columnista de Público, el diario que pronto estará en los quioscos.
El dominio siguiente www.publico.es esta ya bloqueado, como este otro www.elpublico.com.
Ya veremos, aunque el primero tiene buena pinta.

De todas formas este blog  publico.wordpress.com os tendra informado:

Publico, en los kioskos el 26 de septiembre
El lanzamiento de Público, previsto para el 20 de septiembre, ha sufrido un retraso de 6 días. Mediapro ha anunciado que Jaume Roures, presidente e impulsor de esta iniciativa, presentará mañana el diario.
Más información, aquí, aunque no se dice nada que no hayamos adelantado ya.
Su tendencia sera segun lo que sabemos sera algo progresista (Ignacio Escolar y la manipulacion); ya lo tendra mas dificil El PAIS, cosa que se ha dado cuenta visto la caña que da al gobierno socialista esos ultimas semanas y en particular ayer con la ley sobre el alquiler (El plan estrella del Gobierno sobre el alquiler calca una medida en vigor desde 2004).

Bueno en definitiva informaros en Público: el diario progre

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mercredi 19 septembre 2007

Affaire de Neuilly: Avec 6 mois de retard une enquête préliminaire est ouverte.

Mieux vaut tard que jamais (voir ici, et)

Appartement du couple Sarkozy: ouverture d'une enquête préliminaire

VERSAILLES (AFP) - Une enquête préliminaire confiée par le parquet de Nanterre à la brigade de répression de la délinquance économique (BRDE) a été ouverte sur les conditions d'acquisition par Nicolas Sarkozy de son appartement à Neuilly-sur-Seine, a-t-on appris mardi de source judiciaire, confirmant une information du Canard Enchaîné.


Cette enquête a été ouverte avant l'été, a indiqué cette source sans donner une date précise.

"Le procureur de la République de Nanterre a le dossier sur son bureau. Il n'a pas encore pris de décision pour l'heure" sur les suites de cette enquête, a-t-on précisé de même source.

Interrogé mardi par l'AFP, le porte-parole de l'Elysée, David Martinon, a indiqué que la présidence n'avait "aucun commentaire" à faire sur l'ouverture de l'enquête préliminaire.

Deux possibilités s'offrent au Parquet, à l'issue de l'enquête préliminaire: le classement sans suite ou l'ouverture d'une information judiciaire, toujours selon la même source.

Interrogé par l'AFP, le parquet de Nanterre a expliqué que "le traitement de la plainte déposée par Marc Salomone au parquet a été confié à la BRDE par le procureur de Nanterre", Philippe Courroye.

M. Salomone avait saisi la justice à la suite des révélations du Canard Enchaîné sur les conditions d'acquisition par Nicolas Sarkozy de son appartement de l'île de la Jatte à Neuilly-sur-Seine, depuis revendu.

Le Canard Enchaîné avait affirmé le 7 mars que M. Sarkozy avait bénéficié d'un rabais "d'au moins 300.000 euros" de la part du promoteur immobilier Lasserre sur l'achat en 1997 de son appartement de Neuilly, construit sur un terrain fourni par la mairie alors qu'il en était le maire. M. Sarkozy, qui a revendu le logement en 2006, avait alors démenti, évoquant "des conditions de régularité totale".

M. Salomone avait engagé deux procédures parallèles auprès de la justice : le 26 mars, il déposait plainte avec constitution de partie civile auprès d'un juge d'instruction. Puis en avril, il décidait de déposer une simple dénonciation auprès du parquet.

C'est finalement la deuxième procédure qui a abouti à l'ouverture d'une enquête préliminaire, dans le cadre de laquelle le procureur a ordonné l'audition de M.Salomone intervenue le 22 juin.

En juillet, M. Salomone a retiré sa plainte avec constitution de partie civile -la première procédure engagée-, un désistement qui devrait vraisemblablement, selon une source judiciaire, être enregistré par la chambre de l'instruction de la cour d'appel de Versailles le 26 septembre.

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mardi 18 septembre 2007

L’attaque contre l’Histoire (Dedefensa)

Je rercommande cette lecture.

L’attaque contre l’Histoire (Dedefensa)

Le problème des dirigeants non-US, particulièrement européens, est de ne pouvoir prendre en compte une dimension que tout en eux, — politiquement, mais aussi culturellement et psychologiquement (fascination conformiste de l’Amérique), — les pousse à ignorer mais qu’il leur sera de plus en plus difficile d’ignorer. Cette dimension n’est ni politique, ni géopolitique, ni stratégique ; c’est une dimension de “rupture de civilisation” ; c’est une dimension qui se traduit par le fait de savoir qu’en s’alliant aux USA on s’allie à une machine dont la fonction est devenue aujourd’hui, à ciel ouvert pour une raison ou l’autre, la destruction de toutes les structures de ce qui forme une civilisation.


Jettez aussi un coup d'oeil à cet article:

Le vrai danger de la crise iranienne?
Il y a une école d’analyse, discrète et minoritaire, mais dont l’argument est puissant: le véritable danger de la crise iranienne, c’est le Pakistan. On trouve notamment cette tendance dans l’U.S. Navy, notamment chez l’amiral Fallon, actuel commandant de Central Command et ennemi juré du général Petraeus.
....
Dans cette perspective hypothétique peu encourageante, on comprend que Fallon essaie “de maintenir un difficile statu quo avec l’Iran”. Les diplomates occidentaux (désormais français compris et en première ligne), ardents sur les principes après la sélection qui convient (Israël et Pakistan non compris), ne l’entendent pas de cette oreille.

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N. Sarkozy mauvais élève en économie ?

Très bonne mise au point dans cet article sur ce qui peut être dit et quand cela peut être dit. Il n'en reste pas moins, que le fond reste d'actualité quant à la gouvernance de la BCE (opportunité  de taux d'intérêts élevés), tout en reconnaissant ce qui est soulevé par cet article et que nous avions mentionné antérieurement quant à l'inadéquation de notre tissus indutriel.



Mais, aujourd'hui, M. Sarkozy exige plus et voudrait que l'institut d'émission baisse ses taux directeurs. Il souhaiterait qu'il s'inspire de ce que fait la Réserve fédérale des Etats-Unis. Cet éloge du modèle américain apparaît déplacé lorsqu'on sait que de très nombreux économistes dénoncent le laxisme de la FED. Elle a laissé se développer le marché explosif des crédits immobiliers à risque mais aussi inondé durant des années le marché de liquidités, avec pour effet de favoriser la formation d'une gigantesque bulle spéculative. Comme le souligne M. Trichet, une baisse des taux directeurs de la BCE profiterait bien plus aux investisseurs imprudents qu'aux citoyens européens. M. Sarkozy, l'ami des patrons, serait-il aussi celui des spéculateurs ?

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Emmanuel Todd: Sarkozy, Kouchner et l'Iran - Incompétence ou ignorance ?

 Il est évident pour nous que la société Française doit se mobiliser contre cette glissade mortelle et cet atlantisme rampant de la France de Sarkozy. Dans la même ligne que les posts de ces derniers jours cet entrevue à Emmanuel Todd dans Marianne.

Emmanuel Todd : « Kouchner est passé de Médecins du monde à Militaires sans frontières (Marianne) »

Son intervention ravive une interrogation personnelle qui date de la guerre d'Irak, où il s'était déjà prononcé en faveur de l'intervention américaine : quelle peut être la psychologie d'un médecin qui manifeste une préférence stable pour la guerre ? Nous passons trop vite de Médecins du monde à « Militaires sans frontières ».
Plus sérieusement Bernard Kouchner n'a fait qu'exprimer maladroitement la ligne Sarkozy, qui de fait est la ligne de Washington. Avant la présidentielle, j'avais suggéré que les Américains attendaient l'élection de Nicolas Sarkozy pour s'attaquer à l'Iran.



Emmanuel Todd : « Kouchner est passé de Médecins du monde à Militaires sans frontières »
Emmanuel Todd vient de publier, avec Youssef Courbage, un ouvrage, Le rendez-vous des civilisations (1), qui tord le cou à la thèse du choc des civilisations. Pour ces deux démographes, la montée de l'islam radical n'est que l'un des signes, nombreux, de la modernisation du monde musulman dont l'aspect démographique est d'ailleurs le plus éclatant. Les sociétés du monde musulman sont entrées dans une transition démographique qui voit progresser l'alphabétisation des hommes puis des femmes, avant que le nombre d'enfants par femme se rapproche de celui de l'occident. Tout cela évoque selon eux une montée de l'individualisme dans ces sociétés. L'analyse démographique les conduit ainsi à rejeter l'idée d'une différence de nature entre les sociétés anciennement chrétiennes et les sociétés musulmanes.



Que penser de la déclaration musclée de Bernard Kouchner sur l'Iran?
Emmnuel Todd : Son intervention ravive une interrogation personnelle qui date de la guerre d'Irak, où il s'était déjà prononcé en faveur de l'intervention américaine : quelle peut être la psychologie d'un médecin qui manifeste une préférence stable pour la guerre ? Nous passons trop vite de Médecins du monde à « Militaires sans frontières ».
Plus sérieusement Bernard Kouchner n'a fait qu'exprimer maladroitement la ligne Sarkozy, qui de fait est la ligne de Washington. Avant la présidentielle, j'avais suggéré que les Américains attendaient l'élection de Nicolas Sarkozy pour s'attaquer à l'Iran.

Le Quai d'Orsay propose une autre lecture de cette déclaration : il ne s'agirait pas, en fait, de menacer l'Iran mais de montrer à ses dirigeants actuels le coup économique de leur refus d'obtempérer aux recommandations de la communauté internationale.
On peut dire ce qu'on veut, mais le mot guerre a été prononcé, et le Quai d'Orsay apprendra d'autres nouvelles par la presse.

L'Iran inquiète davantage certains observateurs que l'Irak avant l'intervention américaine.
La question de l'Iran se présente sous la forme d'un flot d'images et de faits difficiles à interpréter vu de France. Il y a les propos absurdes du président Ahmadinejad, les images de femmes couvertes de noir, et l'islamophobie ambiante. Tout cela masque la réalité profonde de l'Iran : une société en développement culturel rapide, dans laquelle les femmes sont plus nombreuses que les hommes à l'université, un pays dans lequel la révolution démographique a ramené le nombre d'enfants par femme à deux, comme en France ou aux Etats-unis. L'Iran est en train de donner naissance à une démocratie pluraliste. C'est un pays où, certes, tout le monde ne peut pas se présenter aux élections, mais où l'on vote régulièrement et où les basculements d'opinion et de majorité sont fréquents. Comme la France, l'Angleterre ou les Etats-unis, l'Iran a vécu une révolution qui se stabilise et où un tempérament démocratique s'épanouit.
Tout cela est à mettre en rapport avec une matrice religieuse dans laquelle la variante chiite de l'islam valorise l'interprétation, le débat et, éventuellement, la révolte.

Pour un simple observateur occidental, l'assimilation du chiisme au protestantisme n'est pas une évidence qui tombe sous le sens.
Il serait absurde de pousser à l'extrême la comparaison. Mais il est clair que de même que le protestantisme a été, dans l'histoire européenne, un accélérateur de progrès et le catholicisme un frein, le chiisme apporte aujourd'hui une contribution positive au développement, notamment dans le domaine du contrôle des naissances : l'Azerbaïdjan, certes postcommuniste, mais également chiite, est à 1,7 de taux de fécondité, les régions alaouites de Syrie rattachées au chiisme, ont terminé leur transition démographique contrairement aux régions majoritairement sunnites. Au Liban, la communauté chiite, base sociale du Hezbollah, était en retard sur le plan éducatif et social, mais elle est en train de rattraper les autres communautés, comme on le voit dans l'évolution du taux de fécondité.
L'Iran est aussi une très grande nation qui manifeste une conscience réaliste de ses intérêts stratégiques dans une région où la majorité de ses voisins possède l'arme nucléaire : le Pakistan, l'Irak et l'Afganistan (via la présence de l'armée américaine), Isräel. Dans ce contexte, l'attitude européenne raisonnable serait d'accompagner l'Iran dans sa transition libérale et démocratique et de comprendre ses préoccupations de sécurité.

Dans votre livre, vous faites l'hypothèse tout à fait surprenante d'une possible laïcisation des sociétés musulmanes.
Dans la mesure où dans les mondes catholique, protestant, orthodoxe et bouddhiste, la baisse de la fécondité a toujours été précédée d'un affaiblissement de la pratique religieuse, on doit se demander si des pays musulmans dans lesquels le nombre d'enfants par femme est égal ou inférieur à 2 ne sont pas en train de vivre aussi, à notre insu – et peut-être même à l'insu de leurs dirigeants – un processus de laïcisation. C'est le cas de l'Iran.

Pourquoi les Américains et Sarkozy ont-ils adopté cette stratégie de confrontation avec l'Iran ?
Les services diplomatiques américains sont parfaitement au fait de la réalité iranienne, de la montée de la démocratie et de la modernisation du pays. Mais ils veulent abattre une puissance régionale qui menace leur contrôle de la zone pétrolière. C'est un pur cynisme utilisant l'incompréhension actuelle du monde musulman. Dans le cas de Sarkozy, je pencherais plus pour l'idée d'incompétence ou de sincère ignorance, qui le conduit néanmoins à amorcer une politique extérieure contraire à la morale et à l'intérêt de la France. D'éventuelles sanctions économiques françaises contre l'Iran feraient rire les Américains qui n'ont plus d'intérêts dans ce pays, et sourire les Allemands, qui ont comme nous en ont beaucoup, mais semblent pour le moment plus réalistes.

(1) Le rendez-vous des civilisations, Emmanuel Todd et Youssef Courbage, Le Seuil, 2007

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lundi 17 septembre 2007

La France de Sarkozy et Kouchner se précipite vers la guerre !

Comme tout le laisser préssentir (voir nos derniers articles)  ici, et .
Ça y est, on y est arrivé. Sarkozy et Kouchner ont la même dialectique que Bush. Avec les Pays-Bas nous sommes les seuls à considérer des sanctions hors ONU, et on pousse les Français de façon prématurée à envisager la guerre.

La guerre est la dernière extrémité et que je sache nous n'y sommes pas. Sarkozy et son ami Kouchner nous ont mis en première ligne, avec leur confuesion des genres et des époques; ils nous emmènent tout droit au gouffre, à la confrontation avec l'Iran sans épuiser les dernières cartouches de la négociation, sans amener l'Amérique, elle aussi à cette table de négociation. La solution n'est pas facile, mais quel amateurisme au plus haut niveau de l'état, et quelle conduite émotionnelle des affaires de l'état.

Cette France, c'est la France de Sarkozy et de ses amis; pas la mienne en tout cas, plutôt une France qui est tout compte fait plus proche de Villepin. Je préfère 100 fois un Villepin (avec Clearstream) que toute cette clique atlantiste (faiseuse de Clearstream).

Soyez heureux ceux qui ont permis d'élire un prestigitateur au lieu d'un chef d'état ! Entre Kouchner qui était favorable à l'invasion en Irak et Sarkozy qui est toujours fourré chez Bush, nous allons tout gagner.


Quant au reste du Monde vous avez la chance inouïe de découvrir la France de Sarkozy ! Bien venu dans la France des apprentis-sorciers !


Ces déclarations interviennent après que Bernard Kouchner a prévenu, dimanche soir, qu'il fallait "se préparer au pire", y compris "la guerre", contre Téhéran. Le ministre des affaires étrangères a aussi demandé, lors de l'émission Le Grand Jury RTL-Le Figaro-LCI, des sanctions européennes, tout en appelant à "négocier jusqu'au bout" pour éviter que l'Iran ne se dote de l'arme atomique.

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dimanche 16 septembre 2007

Résumé de la semaine politique

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Villepin: Iran Otan Atlantisme Sarkozy

Je publierai d'autres extraits.





Voir aussi l'article du NouvelObs, déclarations de Kouchner

IRAN - Bernard Kouchner invite à "se préparer au pire"
NOUVELOBS.COM | 16.09.2007 | 22:00
"Il faut se préparer au pire", a dit Bernard Kouchner, invité du Grand Jury RTL/Le Figaro/LCI. Interrogé pour savoir ce que cela signifiait, Bernard Kouchner a répondu sans précaution diplomatique: "c'est la guerre".

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Sarkozy et la médiocrité d'un état spectacle.

Dur d'être Français à l'étranger avec notre nouveau président. On ne répond plus depuis plusieurs semaines aux interpellations.

Avec Sarkozy, c'est toujours les autres qui ont tort, et une fois de plus cela se vérifie. Au moment où ses erreurs de gestion quant au paquet fiscal ont démontré un mauvais diagnostic à la base, il est toujours plus facile de responsabiliser les autres sur la place publique.

Un des gros problèmes actuels de la France est l'inadéquation de son tissu productif à la situation actuelle et en grande partie par le manque d'optimisation des coûts de production (ce qui ne veut pas dire des coûts des salaires) et par le manque d'innovation due en grande partie à une inadéqution des capacités humaines (formation-recherche), des entreprises (manque de dynamisme, d'imagination, du risque) et des structtures de l'état (université, structure délocalisée pour l'aide à l'exportation). On ne relance pas par la consommation quand la structure de production est dans le rouge; la population consomme étranger (voir 1981 gouvernement Mauroy).

Je reproche ce langage pour la galerie, profondemment démagogique; dans le fond je suis relativement d'accord, mais il n'y a pas nécessité de le claironner sur tous les toits. Il ne fait que démontrer au reste de l'europe son ineficacité comme président, et aux français qui n'ont pas sombré dans la Sarkositis, dans quel pétrin ils sont avec ce président !

Les grands argentiers européens maudissent Sarkozy

Ce banquier central d’un pays de la zone euro ne cache pas sa colère : «Que veut Nicolas Sarkozy ? Faire exploser l’euro ? A-t-il un agenda caché ?» Les nouvelles attaques contre la politique monétaire de la Banque centrale européenne (BCE) et la gouvernance économique de l’eurozone menées, sabre au clair, par le chef de l’État, ont consterné, et le mot est faible, les ministres des Finances et les banquiers centraux des Vingt-sept réunis à Porto, vendredi et samedi...
 Sarkozy contre l'euro (Jean Quatremer)
Alors que la situation des marchés financiers demeure plus que précaire, après la crise du crédit immobilier spéculatif, Sarkozy a donné l’impression de verser de l’huile sur le feu au pire moment. Face au comportement jugé « irresponsable », selon le mot d’un participant, du Président français, les grands argentiers et les banquiers centraux ont serré les rangs.

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vendredi 14 septembre 2007

Sanidad - Madrid, las comunidades del PP se consolidan como las peores

La calidad de la sanidad pública en la región es «deficiente» y está entre las tres peores del país, junto con Murcia y la Comunidad Valenciana
......
Las tres repiten, por cuarto año, en los últimos puestos del ranking.


No hay mucho mas que decir. En Madrid tenemos la M30, en Murcia y Valencia tienen la costa hormiginada, pero cuanto a Sanidad nada. Con este tipo de encuesta podemos comprobar la incidencia del color politico sobre el estado de bien estar. La dejadez en la sanidad publica esta aparentemente asociada con el PP en las estadisticas .... ano tras año. Tambien la gente lo sabe y les vuelve a votar.

La comunidad emblematica del PP lo es tambien por la cola, y no por culpa de sus profesionales pero mas bien por culpa de una administración que considera que lo privado es lo mejor.

Cuando la ideologia neo-conservadora esta mandado, no falla, lo hace en contra del bien-estar del conjunto de la sociedad, y esas cifras son las que son. Como ciudadano lo podemos comprobar todoas los dias con la manipulación hechas de la listas de espera; estas en lista cuando sse les antoje, las reinicializan cambiando las asignaciones en los servicios......


La sanidad pública madrileña, una de las tres peores de España (20 minutos)

OCYAVIO FRAILE. 13.09.2007
¨
En el penúltimo puesto, junto con Murcia. Valencia está peor.
El gasto por persona es bajo y faltan médicos, según un informe.

La calidad de la sanidad pública en la región es «deficiente» y está entre las tres peores del país, junto con Murcia y la Comunidad Valenciana. Así lo revela un informe de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (Fadsp) realizado con datos oficiales del Ministerio de Sanidad y del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Las tres repiten, por cuarto año, en los últimos puestos del ranking.

Según el estudio, los puntos flacos de la sanidad pública madrileña son el deficiente gasto sanitario por habitante y la falta de médicos generales y de enfermeros, tres de los criterios escogidos para su elaboración.

El informe también presenta a Madrid como la comunidad con menor gasto farmacéutico por habitante. Un dato que se justifica más por las características de la población madrileña, «muy joven y con buena salud», que por el sistema sanitario en sí, tal y como explica el portavoz de Fadsp, Marciano Sánchez-Bayle.

Los datos del informe

Gasto por habitante: 1093,69 euros por ciudadano. La media es de 1224,19 euros. La Rioja es la que más gasta, con 1.525 euros.

Gasto farmacéutico: 184,7 euros por persona. La media nacional es de 239,61.

Camas: En Madrid hay 3,5 camas por cada mil habitantes. La media es de 3,8. La número uno, Cataluña, llega a 4,59.

Habitantes por médico: Un médico por cada 1.959,61 habitantes. Castilla y León, la mejor, tiene uno por cada 1.081,91. Enfermeros hay uno por cada 1962,81, mientras que la medalla de oro, Extremadura, no llega a los 1.267. La media es de 1.705,78.

Satisfacción: La nota que los madrileños ponen a su sanidad coincide con la media de toda España: un 6,29 del 1 al 10.

El ‘ranking’: La puntuación máxima del estudio es de un 40. La mínima, 10. Madrid tiene un «deficiente» (18, un 8,29 menos que la media nacional), junto con Canarias (19) Murcia (18) y Valencia (14). Las mejores, con un 34, son Aragón y Navarra.

Esperas interminables

Las largas esperas para ser operado se han convertido en un mal endémico en Madrid. A pesar de que la presidenta regional, Esperanza Aguirre, asegura que la demora para operarse no supera en ningún caso los 30 días, son varias las organizaciones y muchos los usuarios que denuncian el «incumplimiento» de su anuncio.

Otro mal recurrente son los errores médicos, según la asociación Defensor del Paciente. La mayoría de los fallos son por secuelas en el parto o en los diagnósticos. La esperada zonificación sanitaria sigue siendo motivo de conflicto. Algunos vecinos se oponen porque aseguran que les perjudica.

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jeudi 13 septembre 2007

L'article 68 de la consitution serait-il contagieux grâce à Sarkozy ?

Humour abrasif !

Risques accrus de "contagion immunitaire" (Leurre d'ouverture)

la femme du Président de la République aurait été contaminée par l'immunité dont jouit son mari. Le communiqué ne précise toutefois pas le mode de transmission. Dans un premier temps, les experts se sont montrés très sceptiques tant la nouvelle était juridiquement improbable. Mais il a fallu déchanter. Quelques jours plus tard, en effet, lors d'une représentation du cirque néolibéral à Jouy-en-Josas, le chef de l'état a dû reconnaître qu'il était-de-ceux-qui-pensent-que la contagion pourrait s'étendre aux crimes financiers. Selon certaines sources, même les abus de biens sociaux ne seraient pas épargnés. Le président a, malgré tout, tenu à rassurer les "fauteurs de troubles", les voleurs de bicyclette et autres auteurs de larcins à but alimentaire que toutes les mesures avaient été prises pour les sauvegarder de l'épidémie.

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Pourquoi réintégrer l'Otan, Mr Sarkozy ?

Réintégration dans l'OTAN sujet hautement d'actualité après des vacances américaines et le discours de la conférences des ambassadeurs hautement idéologique, anxiogène (disons neo-conservateur).

Réintégrer l’OTAN ? - Pascal Boniface / IRIS / 11 septembre 2007

Le Président Sarkozy a fait un discours remarqué lors de la 15ème Conférence des Ambassadeurs le 27 août dernier. Si ses propos sur l’Iran ont été largement commentés, ceux sur l’OTAN sont passés relativement inaperçus. Pourtant, à mots couverts, le Président Sarkozy a fait passer un message clair suggérant une possible rupture spectaculaire de la diplomatie française. La France semble envisager ni plus ni moins de réintégrer les commandements militaires de l’OTAN. Nicolas Sarkozy a en effet déclaré : « Je souhaite que dans les prochains mois, nous avancions de front vers le renforcement de l’Europe de la Défense et vers la rénovation de l’OTAN et de sa relation avec la France ».


Dans cet article l'auteur souligne en particulier sur l'aspect dual du débat sur la pleine réintégration dans l'OTAN tel que le dépeint dans son rapport Védrine:

Dans son rapport qu’il vient de remettre au Président de la République, Hubert Védrine met en garde contre la perte d’influence que pourrait représenter pour la France la perception d’une perte d’autonomie à l’égard des Etats-Unis et d’un ralliement aveugle à l’OTAN. La réintégration peut être une option, écrit-il, à condition qu’elle s’accompagne de la reconnaissance de l’autonomie du pilier européen, de la réhabilitation de débat stratégique entre alliés (et non entre vassaux), et d’une clarification de son aire géographique, de son rôle et de ses missions.


Il n'en reste pas moins qu'il reprend en totalité les divers points négatifs d'une réintégration soulignés par l'ex-ministre des affaires étrangères et que nous avons énumérés dans un article précédent.

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Les militants socialistes français de l'étranger réunis à Paris



Envoyé par les camarades de la section PS de Madrid et blog de militants.

http://www.senateursdesfrancaisdumonde.net/FFE2007.htm

Le Parti Socialiste va mal ? Pas si sûr… La convention annuelle de la Fédération des Français de l’Étranger est venue contredire les médisants. Les 27 et 28 août, près de 180 militants venus des quatre coins du monde se sont réunis rue de Solferino, autour du Bureau fédéral et de son premier secrétaire, Pierre-Yves Leborgn’.

Nous étions, bien entendu, présents, ce qui nous a permis de revoir de nombreux camarades et de faire la connaissance de ceux des nouvelles sections. Nous avons constaté une fois encore le dynamisme de la FFE : 2200 adhérents, prés de 70 sections. Elles ne sont sans doute pas pour rien dans les très bons résultats obtenus par Ségolène Royale parmi les résidents de l’étranger lors de l’élection présidentielle. Cette Convention a été l’occasion de faire le bilan de l’année écoulée, ainsi que de la défaite socialiste. Mais elle a surtout ouvert une page sur l’avenir en s’inscrivant résolument sous le signe de la rénovation du PS. François Hollande est venu planter les bases du débat qui s’est ensuite poursuivi entre les militants. Nous saluons la mise en place d’ateliers permettant à chacun de réellement se faire entendre sur des sujets précis, et de réfléchir au rôle spécifique que notre fédération singulière pourrait jouer dans le renouveau du parti.

Le débat de clôture, enfin, a permis un échange véritablement constructif sur l’avenir de la gauche. La qualité des interventions, de même que la présence d’invités tels qu’Emmanuel Valls, Vincent Peillon, François Rebsamen, Henri Weber, Jean-Louis Bianco, ou encore Pierre Moscovici, sont la preuve que les Français de l’étranger sont de plus en plus intégrés au paysage politique et qu’ils ont un rôle à jouer dans l’avenir immédiat du PS. Nous nous en félicitons.

Richard Yung et Monique Cerisier Ben-Guiga
Sénateurs des Français établis hors de France

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De l'extraterritorialité britannique en France !

De quoi rester perplexe.


Lettre ouverte au Ministre de l'Intérieur suite aux abus constatés dans un service de frontière britannique installé sur le territoire français, envers la conjointe bolivienne d'un citoyn français.

Paris, le 12 septembre 2007

Mme Michèle Alliot-Marie
Ministre de l'Intérieur, de l’Outre-mer
et des Collectivités locales
Place Beauvau
75008 Paris

(Copie à Mme Rama YADE
Secrétaire d’Etat chargée des Affaires étrangères
et des Droits de l’Homme)


Madame le Ministre,


J’ai été alertée sur le traitement qui a été réservé à Mme A., mariée à un fonctionnaire du Ministère des Affaires Etrangères et Européennes, actuellement en poste dans un Consulat en Inde. Mme A. est de nationalité bolivienne et réside en France avec sa fille.

Vendredi 31 août, elle a souhaité passer un week-end à Londres, comme elle l’avait fait précédemment accompagnée de son mari. Malheureusement pour elle, les fonctionnaires britanniques en poste du côté français de la Manche en ont décidé autrement.

Arrivée le 01/09/07 par bus à 0h30 au port de ferry de Calais, des agents britanniques l'ont fait descendre du bus, l’ont interrogée, prise en photos et ont relevé ses empreintes digitales, puis l'ont enfermée dans une pièce pendant plusieurs heures. A la suite de quoi ils ont téléphoné en Inde au milieu de la nuit pour interroger son époux.
Mme A., humiliée et dévalorisée, en état de choc, a pris la décision au bout de plusieurs heures de ne pas continuer son voyage et de rentrer directement chez elle à Paris. Bien qu’elle ait fait part de son intention aux fonctionnaires britanniques qui la maintenaient enfermée, elle ne put cependant repartir avant plusieurs heures.

Le document britannique qui lui a été remis est signé par M. ou Mme Roones, du UK Immigration, Service Calais Ferryport. Il se réfère à l'Immigration Act 1971 et au Nationality, Immigration and Asylum Act 2002. Il semble donc que Mme A. ait eu à faire non pas à des policiers britanniques mais à des fonctionnaires civils du Home Office.

Le traitement infligé à Mme A., mise en rétention plusieurs heures (ce qui, d'après le document britannique aurait pu durer 7 jours) en France où elle est résidente légale, mariée à un fonctionnaire français et mère d’une petite Française est scandaleux et indigne à juste titre sa famille.

Je vous serais reconnaissante de diligenter une enquête sur la façon dont Mme A. a été abusivement traitée et de faire en sorte qu’elle puisse recevoir pour le moins des excuses pour ce comportement abusif.

Au-delà du cas particulier de Mme A., se pose celui de la liberté de circulation à l’intérieur de l’Union européenne et des accords signés entre la France et la Grande-Bretagne :
Madame le Ministre, quels sont les accords qui autorisent un tel filtrage et traitement des individus sur le territoire français par des agents d’un Etat étranger ? Avec quels pays ont-ils été négocié et signé ? Quelles sont les limites posées par la France à sa souveraineté sur une partie de son territoire ? Quelle autorité surveille le fonctionnement de ces antennes de police étrangère en France ? En ma qualité de parlementaire, je demande la communication des rapports qui ont pu être établis sur ces structures.

Dans l’attente de votre réponse, dont je vous remercie vivement par avance, je vous prie d'agréer, Madame le Ministre, l'expression de ma haute considération.


Monique Cerisier ben Guiga


Monique CERISIER ben GUIGA
Sénatrice représentant les Français établis hors de France
Palais du Luxembourg - 75291 PARIS Cedex 06
Tél: 01 42 34 32 73 - Fax : 01 42 34 40 03
http://www.senateursdesfrancaisdumonde.net/

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mercredi 12 septembre 2007

Sarkozy semble vouloir un retour complet de la France dans l'OTAN

Comme le dit le Monde, la question est posée.

L'article reste relativement muet sur l'intérêt réels des militaires Français d'appartenir à une nomenklatura grassement payée et ne parle que d'un pseudo gain en effectivité. Donc le problème est autre et fondamentalement politique. Il est donc de redefinir dans quel cadre "politico stratégique" la France retournerait dans le giron de l'Otan. 

Effectivement le rapport de Védrine a fortement influencé les positions du ministre de la Défense, mais de cet article nous ne retirons pas les aspects fortement négatifs énnoncés par l'ex-ministre des affaires étrangères du gouvernment socialiste:

  • Sur les États-Unis cela donnerait à la France une influence comparable à celle des autres alliés, c'est-à-dire quasi nulle
  • D'autant que les États-Unis n'accordent plus à l'OTAN une place exclusive. Même après son départ, les conceptions de Rumsfeld selon lesquelles c'est "la mission qui détermine la coalition", au détriment des alliances permanentes, ont laissé des traces.
  • Une partie de l'opinion, peut-être pas seulement à gauche, s'y opposerait, ou en tout cas n'en comprendrait pas la nécessité. A un moment où l'administration Bush sortante a rendu les États-Unis plus impopulaires que jamais dans le monde, quel serait l'intérêt de réveiller une telle polémique?
  • A peu près partout ailleurs, la France serait considérée comme réalignée sur les États-Unis et traitée comme telle. Les autres puissances, établies ou émergentes, en prendraient froidement acte : même si c'était souvent illusoire d'espérer canaliser, ou contrebalancer, les États-Unis, ce ne serait plus la peine en tout cas d'essayer de le faire avec la France et donc de la valoriser politiquement ni de l'avantager économiquement dans ce but.
  • Il serait utile pour un tel gouvernement d'étudier pourquoi cette tentative avait échoué, avant même la dissolution et le changement de gouvernement au printemps 1997.
  • Que pourrait être une "OTAN nouvelle"? une organisation qui irait plus loin dans la reconnaissance de l'autonomie du pilier européen de l'alliance que les arrangements actuels, ce qui suppose que les européens se mettent au préalable d'accord sur ce qu'ils veulent obtenir et les responsabilités qu'ils sont prêts à prendre. une organisation qui accepterait en son sein le débat entre alliés (et non entre vassaux) sur les options stratégiques et tactiques, par exemple sur l'avenir de la dissuasion ou sur la combinaison défense/dissuasion.
  • La priorité "atlantiste" donnée à la défense des intérêts de l'Occident pris comme un tout aurait d'autres traductions. L'acceptation peu ou prou de la priorité donnée à la guerre contre "le" terrorisme telle que l'a définie l'administration Bush avec tout ce que cela entraîne
Il souligne entre de façon insistante:

"L'attirance exercée par cette approche a survécu au fiasco américain en Irak dans certaines élites françaises, de droite et à gauche. Au nom du rejet de la Realpolitik, de la remise des droits de l'homme et de la morale au centre de la politique étrangère, de la lutte contre les tyrans, de l'ingérence nécessaire pour faire progresser la démocratie, voire du rejet de "l'anti-américanisme primaire" certains continuent à ne pas contester le principe de l'intervention américaine, rappellent que ses objectifs étaient honorables, présentent ses adversaires comme des partisans de Saddam Hussein et attribuent l'échec de ces interventions à des questions de moyens, d'organisation, voire, comble du cynisme tranquille, au Irakiens incapables de se montrer à la hauteur de la générosité américaine (!).

Est-ce entre autre une allusion à peinde voilée à Kouchner et d'autres élites ?.

Il reste évident qu'une quelconque aventure dans le sens d'un ratachement complet à l'Otan devrait être expliqué pleinement aux français qui pour le moment n'y voient aucun intérêt, et excepté si un quelconque "montage" ne survient oportunément.


La question du retour de la France au sein de la structure militaire intégrée de l'OTAN est désormais officiellement posée. Se faisant l'écho de la réflexion qui se poursuit dans l'entourage du président Nicolas Sarkozy, le ministre de la défense, Hervé Morin, qui assistait, mardi 11 septembre à Toulouse, à l'Université d'été de la défense, a abordé ce thème en pesant le pour et le contre d'une décision qui, si elle était adoptée, reviendrait à infirmer celle prise en mars 1966 par le général de Gaulle.

M. Morin s'est gardé de conclure, dans la mesure où aucune option stratégique ne saurait être avalisée avant les conclusions du Livre blanc sur la défense qui doit être remis, en mars 2008, au chef de l'Etat. Il n'en demeure pas moins que la manière de poser ce débat, tant à l'Elysée qu'au ministère de la défense et au Quai d'Orsay, traduit la volonté du nouveau gouvernement de se rapprocher des Etats-Unis et, comme l'a souligné M. Sarkozy, celle de la France de prendre "toute sa place" au sein de l'Alliance atlantique.






La question du retour de la France au sein de la structure militaire intégrée de l'OTAN est désormais officiellement posée. Se faisant l'écho de la réflexion qui se poursuit dans l'entourage du président Nicolas Sarkozy, le ministre de la défense, Hervé Morin, qui assistait, mardi 11 septembre à Toulouse, à l'Université d'été de la défense, a abordé ce thème en pesant le pour et le contre d'une décision qui, si elle était adoptée, reviendrait à infirmer celle prise en mars 1966 par le général de Gaulle.

M. Morin s'est gardé de conclure, dans la mesure où aucune option stratégique ne saurait être avalisée avant les conclusions du Livre blanc sur la défense qui doit être remis, en mars 2008, au chef de l'Etat. Il n'en demeure pas moins que la manière de poser ce débat, tant à l'Elysée qu'au ministère de la défense et au Quai d'Orsay, traduit la volonté du nouveau gouvernement de se rapprocher des Etats-Unis et, comme l'a souligné M. Sarkozy, celle de la France de prendre "toute sa place" au sein de l'Alliance atlantique.

Mais Paris pose d'ores et déjà deux conditions majeures. Un retour de la France dans la structure militaire intégrée de l'Alliance ne peut s'envisager que parallèlement à des avancées substantielles de l'Europe de la défense. Et, deuxièmement, l'OTAN doit entreprendre une profonde rénovation, qui passe par un nouveau concept stratégique. "L'Europe de la défense ne progressera pas si nous ne changeons pas de comportement politique au sein de l'OTAN", a souligné M. Morin.

Le raisonnement est le suivant : si la France cesse d'être un allié difficile, ses partenaires européens de l'Alliance cesseront peut-être de freiner les progrès de la défense européenne. "Car pourquoi voudriez-vous que nos partenaires perdent confiance dans un système qui a assuré la paix depuis cinquante ans, pour un système qui n'existe pas encore ?" a lancé le ministre de la défense.

La France, a expliqué M. Morin, est l'un des meilleurs élèves de l'OTAN, mais "trop souvent, nous sommes ceux qui chipotent et qui barguignent, comme si nous voulions donner le sentiment de vouloir empêcher l'OTAN de se transformer". Les réflexions du ministre de la défense ont sans aucun doute été nourries du récent rapport sur la globalisation que Hubert Védrine a remis récemment à M. Sarkozy. Cette étude traite largement de la question du retour de la France dans l'OTAN, mais alors que l'ancien ministre socialiste des affaires étrangères conclut que la France ne gagnerait rien à rejoindre la structure militaire intégrée, Hervé Morin, à l'instar de l'entourage du chef de l'Etat, penche manifestement pour un tel aggiornamento sous conditions.

Le ministre de la défense a insisté sur le fait qu'en raison de sa position singulière, il est plus difficile pour la France "d'orienter utilement la transformation de l'OTAN, et ainsi de répondre au nouveau contexte stratégique". "Nous avons moins d'influence sur les opérations militaires que mène l'OTAN sur des théâtres où nous sommes engagés ensemble", a-t-il ajouté. De fait, la France est dans l'OTAN mais elle n'en tire pas tous "les bénéfices, notamment en termes d'influence et dans les postes de commandement", a-t-il estimé. C'est ce qu'un haut diplomate, expert en questions stratégiques, traduit par la formule : "Nous sommes les harkis de l'OTAN." A contrario, un retour comporte des "risques", estime M. Morin. "Nous pouvons toujours craindre qu'avec le temps, nous nous reposerions sur l'OTAN pour notre défense, comme le font certains de nos voisins européens. Le risque, c'est bien une moindre souveraineté. L'inconvénient, a-t-il indiqué, c'est peut-être l'affaiblissement de notre position internationale, qui pourrait paraître alignée."

La France, ajoute une source officielle, pourrait profiter du prochain sommet de l'OTAN, qui doit se tenir au printemps 2008 à Bucarest, pour faire progresser ce débat. Mais d'autres conditions françaises sont posées, car Paris souhaite notamment qu'un vrai débat s'engage sur "les frontières de l'OTAN". La France est contre l'élargissement de l'Alliance à la Géorgie et à l'Ukraine, et elle veut que celle-ci se concentre sur sa mission de base, qui est militaire. Pas question donc d'une OTAN "globale" qui deviendrait une organisation politique dupliquant de facto les Nations unies. Elle s'interroge, d'autre part, sur l'utilité de la NRF (NATO Response Force), cette force de réaction rapide de l'OTAN composée de 25 000 hommes, qui symbolise la "transformation" de l'Alliance voulue par Washington.

En parallèle, les diplomates envisagent sérieusement un "Saint-Malo bis" (sommet franco-britannique fondateur de la défense européenne, en décembre 1998) qui serait l'occasion de cette "relance" de la politique européenne de sécurité et de défense (PESD) souhaitée par Hervé Morin. Celle-ci devrait passer par un renforcement des capacités de planification et de commandement de l'Union européenne, en rendant permanent le Centre d'opérations de l'UE, par un développement des capacités militaires européennes et de l'Europe de l'armement.

Or, actuellement, les Britanniques, avec le soutien tacite des Etats-Unis, bloquent à la fois la montée en puissance du Centre d'opérations de l'UE et celle de l'Agence européenne de défense. Si le débat sur le retour complet de la France dans l'OTAN est lancé, le calendrier électoral américain complique son aboutissement. Le scrutin présidentiel aux Etats-Unis aura lieu en novembre 2008, et certains diplomates estiment plus réaliste de conclure une négociation avec le successeur de George Bush.
Laurent Zecchini
Article paru dans l'édition du 13.09.07.



Rapport sur la France et la mondialisation, par M. Hubert Védrine

Extrait

Cependant on sent dans la France de 2007 une autre tentation beaucoup plus forte, à la fois ancienne et nouvelle, de remise en cause de la politique étrangère de la France, la tentation "occidentaliste".

(Retour au sommaire)
L'option atlantiste/occidentaliste




A. Depuis quelques années une vision du monde "atlantiste" au sens de la droite française d'avant le gaullisme, devenu avec la mondialisation et ses angoisses "occidentaliste", est réapparue et s'est affirmé au fil de livres, de revues, d'articles, de colloques et de déclarations politiques. Il ne s'agit là pas de la politique normale d'amitié et de coopération avec les États-Unis, mais d'une réorientation en profondeur qui doit être examinée de près. Ce mouvement s'inscrit, tout en prétendant s'en démarquer, dans le schéma de clash des civilisations, pronostiqué il y a quinze ans par Samuel Huntington. Huntington d'ailleurs injustement décrié : il ne préconisait pas, mais au contraire il mettait en garde ! Les Occidentaux (environ un milliard) seraient confrontés à l'hostilité irrémédiable des cinq milliards et demi d'êtres humains non occidentaux, à commencer par les Musulmans et les Chinois (qui pourraient se liguer, partie la moins convaincante des spéculations d'Huntington) sans oublier les Russes, les Indiens, et tous les autres qui voudraient se venger des cinq siècles de domination occidentale. Menacés, les Occidentaux devraient se serrer les coudes.

De fait, les Occidentaux ont perdu le monopole de l'histoire, si ce n'est leur influence qui peut demeurer longtemps colossale. Cette thèse fait écho à celle des néo-conservateurs américains, élaborées bien avant le 11 septembre, et dont on connaît les axiomes, le "wilsonisme botté" : il faut contre la "Réalpolitik" remettre la "morale" au centre de la politique étrangère, et être plus offensif contre les régimes non démocratiques et conduit presque fatalement à des interventions militaires, avec ou sans accord au sein du Conseil de Sécurité de l'ONU. Les néo-conservateurs gardent plus d'adeptes qu'on ne le croit en Europe, y compris dans les élites françaises, même après le fiasco irakien. Ce fait a été masqué par la virulente et durable réprobation de la politique étrangère de Georges W. Bush au Proche et au Moyen Orient par l'opinion française, mais il est patent.

Quels sont les axes des tenants de cette réorientation "occidentaliste" qui, le plus souvent, ne se présentent pas sous leurs vraies couleurs, à part quelques intellectuels isolés et provocateurs, mais sous le pavillon aimable de la "modernisation" (encore une!) de la politique étrangère ?

D'abord le postulat des "valeurs communes" entre l'Europe et les États-Unis. Il peut y avoir des désaccords passagers avec Georges Bush (et encore pas pour tous les membres de ce groupe de pensée) mais au fond nous serions avant tout des démocraties assaillies par les terroristes et menacées par la Chine, le nouveau "monde libre". La question de savoir si la politique américaine récente n'a pas, précisément, accru ces risques, n'est même pas admise par les tenants de cette ligne. Il s'en suit que nous ne devrions pas critiquer inutilement les États-Unis, ni nous démarquer d'eux "pour le plaisir de nous opposer à eux". Selon un schéma bien connu, ne pas s'opposer à eux sans motif valable devient vite : ne pas s'opposer tout court. Tout un pan, tout un héritage de la politique étrangère française - ton, initiatives, méthodes, partenaires - est ainsi frappé de suspicion même dans les cas où la France a eu à l'évidence raison. Il est surprenant de constater que cette tentation est forte, comme pour l'européisme, dans les élites - mais quasiment pas dans la population.


B. Dans sa logique, ce courant de pensée - fort à l'UMP et dans le monde industriel et de la défense, présent au PS, significatif dans les médias - estime que la position particulière de la France dans l'OTAN est un "problème". Jusqu'ici les quatre premiers successeurs du général de Gaulle ont préservé l'essentiel de la décision que celui -ci avait été amené à prendre en 1966 à l'issue de huit années de négociations infructueuses avec les États-Unis : sortir la France de tout engagement militaire automatique tout en restant, cela va de soi, dans l'Alliance. Si cette question n'a pas fait 'l'objet de débats publics, ni pendant la campagne électorale, ni depuis l'élection du président Sarkozy, la tentation du retour dans l'OTAN existe bel et bien.
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La question de l'OTAN


Cette éventualité mérite un examen plus détaillé.

Quels sont les arguments le plus souvent invoqués à l'appui d'un "retour de la France dans l'OTAN" ?
Les militaires mettent en avant la commodité pratique, la cohérence de la formation et des méthodes de combat avec les autres armées alliées de l'OTAN, "l'interopérabilité". Ils n'ont d'ailleurs, à quelques personnalités près, jamais été très favorables aux décisions prises par le général de Gaulle et n'ont eu de cesse de demander aux responsables politiques l'autorisation de renouer des relations pratiques très étroites avec l'armée américaine et avec l'OTAN, ce qu'ils ont obtenu. Ils espèrent une normalisation plus complète. Certains la justifient aussi par des raisons budgétaires (économies) et européennes (puisqu'en réalité les autres européens ne veulent pas d'Europe de la défense, inutile de rester à moitié en dehors de cette perspective).
pour une partie de l'UMP (voire du PS) la question est abordée de façon plus idéologique ou politique. Dans le monde global marqué par le terrorisme et l'émergence de grands pôles de pouvoir non occidentaux, la position singulière de la France dans l'OTAN serait devenue une "anomalie".
Un dernier argument est avancé : la France verrait ainsi son influence s'accroître au sein de l'ensemble atlantique, auprès des États-Unis et de leurs alliés, sur le plan diplomatico-militaire comme sur le plan des armements.
Les avantages seraient donc : meilleure cohérence "occidentale" idéologique, géopolitique et militaire, et influence accrue.

Le point de principe - la question de la cohérence occidentale - ne peut s'évaluer en avantages/inconvénients puisque c'est un point de principe, presque de doctrine. Il se justifie si la France se pense avant tout comme un pays occidental, avant d'être européen ou original. Et si tout doit en découler sur le plan pratique en revanche, on ne peut pas affirmer que quoi que ce soit dans la situation actuelle de la France par rapport à l'OTAN la gêne, des arrangements concrets et satisfaisants ayant été trouvés sur chaque point. Des forces françaises participent à plusieurs opérations de l'OTAN. Leur valeur militaire est reconnue. Des entreprises françaises réussissent à remporter les appels d'offres de l'OTAN quand ils sont méthodiquement préparés.

L'argument de l'influence est le moins convaincant. La France serait - peut être - considérée à nouveau par les autres alliés, européens et canadiens, comme un allié "normal" et cesserait - peut-être - de faire l'objet de procès d'intention. Sur les États-Unis cela donnerait à la France une influence comparable à celle des autres alliés, c'est-à-dire quasi nulle. Ce n'est d'ailleurs pas nouveau : même l'immense Churchill n'avait pas réussi à influencer Roosevelt, par exemple sur le lieu et la date du débarquement ! A fortiori les dirigeants d'aujourd'hui. D'autant que les États-Unis n'accordent plus à l'OTAN une place exclusive. Même après son départ, les conceptions de Rumsfeld selon lesquelles c'est "la mission qui détermine la coalition", au détriment des alliances permanentes, ont laissé des traces.

Il faut ensuite se demander quel serait le prix politique à payer pour un tel mouvement. Sur le plan interne d'abord. Une partie de l'opinion, peut-être pas seulement à gauche, s'y opposerait, ou en tout cas n'en comprendrait pas la nécessité. A un moment où l'administration Bush sortante a rendu les
États-Unis plus impopulaires que jamais dans le monde, quel serait l'intérêt de réveiller une telle polémique? Cette question pourrait -peut-être- se présenter autrement après 2009.

Sur le plan international, un tel mouvement déclencherait l'enthousiasme des médias et des élus américains : oublié le général de Gaulle, la France est redevenue un allié sûr, elle va nous aider en Irak et ailleurs, etc. Satisfaction en Israël pour les mêmes raisons. Satisfaction plus ambiguë en Grande-Bretagne : même si les Britanniques sont bien placés pour savoir que leur suivisme ne leur a donné aucune influence particulière sur les États-Unis (pas plus d'ailleurs que notre opposition), ils n'aimeraient pas que cette influence supposée ait l'air d'être partagée avec l'autre allié militairement significatif. A peu près partout ailleurs, la France serait considérée comme réalignée sur les États-Unis et traitée comme telle. Les autres puissances, établies ou émergentes, en prendraient froidement acte : même si c'était souvent illusoire d'espérer canaliser, ou contrebalancer, les États-Unis, ce ne serait plus la peine en tout cas d'essayer de le faire avec la France et donc de la valoriser politiquement ni de l'avantager économiquement dans ce but.

Dans tous les autres pays, qui ne sont pas des puissances, soit au moins 150, cela serait perçu comme la perte d'un point d'appui au sein de l'ONU, ou de l'OMC, d'un avocat au sein du FMI, de la Banque Mondiale ou du G8. Mais les simples pays, plus que les puissances, sont obligés d'être réalistes, et ils auront tôt fait de se trouver d'autres points d'appui.


Tout cela est à mettre en regard avec ce que la France y gagnerait éventuellement.

Un gouvernement qui envisagerait une telle décision pourrait juger nécessaire vis-à-vis de son opinion d'obtenir des contreparties, comme celle que le Président Chirac avait demandées en 1995/1996 (le commandement sud pour un français). Il serait utile pour un tel gouvernement d'étudier pourquoi cette tentative avait échoué, avant même la dissolution et le changement de gouvernement au printemps 1997.

Toutefois obtenir tel ou tel poste important, ce qui déjà, ne va pas de soi, ni de la part des Américains, ni de la part des autres alliés, ne serait pas suffisant. Seule la perspective d'une vraie réforme de l'OTAN qui est, rappelons le, depuis la guerre de Corée il y a cinquante ans, une organisation militaire intégrée dès le temps de paix comme elle le serait en temps de guerre, changerait cette donne. Pour la France rejoindre une OTAN réformée grâce à la bonne gestion de sa disponibilité pour un rapprochement, aurait une toute autre allure, et une autre signification, que de "rentrer dans l'OTAN".


Que pourrait être une "OTAN nouvelle"?
une organisation qui irait plus loin dans la reconnaissance de l'autonomie du pilier européen de l'alliance que les arrangements actuels, ce qui suppose que les européens se mettent au préalable d'accord sur ce qu'ils veulent obtenir et les responsabilités qu'ils sont prêts à prendre.
une organisation qui accepterait en son sein le débat entre alliés (et non entre vassaux) sur les options stratégiques et tactiques, par exemple sur l'avenir de la dissuasion ou sur la combinaison défense/dissuasion.
une organisation dont tous les membres européens prendraient leur part des dépenses militaires.
une organisation qui clarifierait son aire géographique, son rôle et ses missions devenues confuses à force d'être constamment étendues. Depuis la fin de l'URSS, les États-Unis, et divers lobbies d'autres pays influents à Washington, ont poussé à l'élargissement de l'OTAN pour achever de refouler la Russie, l'entourer d'un réseau de pays nouvellement alliés des Occidentaux, voire traiter de la menace terroriste, et accroître l'influence américaine. Un peu comme dans le cas de l'Union Européenne de 1989 à 2004, l'élargissement est devenu une fin en soi. Par ailleurs, des réactions américaines et occidentales et des engagements au cas par cas - ex Yougoslavie, Afghanistan - semblent avoir fait de l'OTAN - à l'origine organisation militaire défensive de l'Atlantique Nord - le bras armé de la sécurité occidentale tous azimuts.

Cela est très lourd de conséquences quant à la perception de l'Occident par "les autres" (the rest) et notre positionnement stratégique dans le monde des pôles émergents.

Qui en a débattu ? Qui en a décidé ? A l'origine en 1948 la ratification du Traité instaurant l'Alliance atlantique avait fait l'objet de débats intenses au sein des parlements nationaux, à commencer par le Sénat des États-Unis. Le changement de contexte mondial, et de menaces, et la nécessité d'une réforme justifient amplement qu'un nouveau débat ait lieu aujourd'hui dans les pays de l'alliance sur le rôle et sur l'avenir de l'OTAN. Les États à la fois membres de l'Union Européenne et de l'OTAN pourraient y réfléchir ensemble afin d'être en mesure de faire des propositions à la nouvelle administration américaine, en 2009. Voire avant, au sommet de l'OTAN au printemps 2008, si du fait de son affaiblissement l'administration Bush était prête à certains mouvements.



C. L'autre grande question stratégique qui peut être abordée de façon "occidentale", européenne, ou plus indépendante, est celle du projet américain de bouclier, c'est-à-dire de l'avenir de la dissuasion et des rôles respectifs des systèmes défensifs et dissuasifs. Théoriquement, des boucliers affaiblissent la crédibilité de la dissuasion et c'est pour cela qu'il y avait eu de 1972 à 2001 un traité ABM. Mais il y a le risque de tirs accidentels (?), de régimes non sensibles à la menace de représailles (?), de menaces émanant d'entités non territoriales non menaçables en retour, faute de domicile fixe (?), qui tous obsèdent l'Occident (et un certain nombre d'autres pays) depuis··· qu'il a vaincu l'URSS. Le vainqueur est inquiet. Et surtout, comme l'a toujours expliqué Z. Brejzinski, les États-Unis veulent être assurés de plus de sécurité que tous les autres et disposer à la fois de tous les systèmes défensifs, offensifs et dissuasifs.

La question stratégique est : faut-il des systèmes défensifs en plus de la force de dissuasion ? La question politique est : s'ils sont nécessaire, acceptables, ou inévitables, avec qui ? Devons-nous seulement prendre acte du projet américain ? Demander qu'il devienne américano-européen, c'est-à-dire otanien avec participation des Européens à la conception, à la réalisation, au fonctionnement ? Les Européens, surtout ceux qui n'ont pas de dissuasion, doivent-ils se doter de leur propre bouclier, couplé ou non à celui des États-Unis ? Faut-il associer à l'un de ces projets la Russie ? Voire proposer à l'ensemble des puissances un système défensif global, une assurance mondiale anti-risques ? On voit que cela aussi dépend de l'idée que nous nous faisons du monde, des menaces et de nous. Mais faut-il se lancer dans tout cela uniquement pour intercepter les éventuels missiles d'un régime iranien supposé avide de suicide qui de plus aura sans doute changé avant la mise en fonction de tout bouclier ? Aucune réponse n'est évidente à ce stade. Beau sujet pour le futur livre blanc de la défense et de la future loi de programmation pour les années 2009 à 2013, que devraient éclairer un débat français, un débat au sein de l'Union Européenne et un autre au sein de l'OTAN.



D. La priorité "atlantiste" donnée à la défense des intérêts de l'Occident pris comme un tout aurait d'autres traductions. L'acceptation peu ou prou de la priorité donnée à la guerre contre "le" terrorisme telle que l'a définie l'administration Bush avec tout ce que cela entraîne. La reconnaissance du leadership américain dans la fixation de la ligne à suivre avec la Chine, avec la Russie (adversaire, concurrent, partenaire, terre de mission ?) ou encore au Proche ou au Moyen Orient où la France ne prendrait plus alors d'initiatives isolées, en tout cas sur les sujets centraux (Israël/Palestine, Irak, Iran). La France se concentrerait sur des théâtres sensibles mais stratégiquement secondaires où elle peut être utile, tels que le Liban, profiterait des efforts de Mme Rice pour limiter l'ampleur du fiasco diplomatique de l'administration Bush, et attendrait une redéfinition plus large (mais pas totale) de la politique étrangère américaine à partir de janvier 2009.

Même remarque en ce qui concerne la réforme des institutions multilatérales, pas vraiment acceptée par les États-Unis, où le dosage toujours changeant entre la gestion réaliste des intérêts occidentaux (économie, énergie, sécurité, migrations, pandémies) et la diplomatie "transformationnelle", composante fondamentale de la politique étrangère américaine depuis le président Wilson, mais moins flambante aujourd'hui après l'Irak.

L'attirance exercée par cette approche a survécu au fiasco américain en Irak dans certaines élites françaises, de droite et à gauche. Au nom du rejet de la Realpolitik, de la remise des droits de l'homme et de la morale au centre de la politique étrangère, de la lutte contre les tyrans, de l'ingérence nécessaire pour faire progresser la démocratie, voire du rejet de "l'anti-américanisme primaire" certains continuent à ne pas contester le principe de l'intervention américaine, rappellent que ses objectifs étaient honorables, présentent ses adversaires comme des partisans de Saddam Hussein et attribuent l'échec de ces interventions à des questions de moyens, d'organisation, voire, comble du cynisme tranquille, au Irakiens incapables de se montrer à la hauteur de la générosité américaine (!).


En réalité l'intervention américaine était vouée à l'échec du fait du sophisme qui voulait que le problème palestinien soit surfait et que ce soient les pays arabes qu'il faille changer d'abord, de gré ou de force (théorie néo-conservatrice et Likoud), combiné à la croyance simpliste selon laquelle la démocratie peut être imposée de l'extérieur comme en Allemagne et au Japon en 1945 et servira d'exemple contagieux et de modèle (théorie néo-conservatrice partagée par un certain nombre de démocrates américains, en opposition aux républicains réalistes classiques de l'administration de Bush le père, ou aux démocrates centristes comme Clinton). C'est cette dernière croyance qui explique l'extraordinaire vacuité de la politique américaine en Irak après la victoire contre Saddam Hussein.

Des éléments de cette pensée restent présents, d'autres apprentis sorciers brûlent de tenter à leur tour de nouvelles expériences, "l'irrealpolitik" occidentale peut faire encore des ravages. Sous ces réserves, que la France redevienne présente en Irak et, jusqu'à un certain point, disponible, n'est pas critiquable, au contraire.

A noter cependant que, même érigée en priorité en matière sécuritaire et diplomatique, l'approche "occidentaliste" ne ferait pas disparaître la compétition entre entreprises globales américaines et françaises, -en dépit du discours selon lequel les grandes entreprises n'ont plus de nationalités- ni les désaccords sur certains sujets "globaux" comme la lutte contre le réchauffement du climat, ou sur telle ou telle initiative ponctuelle, ni les divergences sur la régulation de la mondialisation financière. L'approche "occidentaliste" repose sur des arguments frappants et des sentiments forts. La prise de conscience du poids démographique relatif faible et décroissant des Occidentaux, de la rapidité de l'émergence des pôles non occidentaux concurrents, l'angoisse "du" terrorisme, qui résonne sans fin dans la bulle médiatique mondiale et, par ailleurs, l'inefficacité décourageante des politiques d'opposition aux États-Unis peuvent pousser dans ce sens.

Néanmoins, cette réorientation fondamentale n'est pas demandée par l'opinion française qui paraît à l'aise dans la politique de la Vème République dans la longue durée. Elle poserait d'immenses problèmes et comporterait des risques. Mais puisqu'elle est souhaitée par une partie des élites économiques et politiques, ce débat devrait être mené dans la clarté. Comme celui sur une éventuelle zone de libre échange euro-américaine.

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mardi 11 septembre 2007

Exemple du coût de la scolarité dans un lycée français à l'étranger

Tarifs de la scolarité 2007-2008
vendredi 31 août 2007.

Tarifs pour l’année scolaire 2007/2008

Frais de scolaritéDroits de première inscription  606 €

Niveau Tarif trimestriel

  • Maternelle 1137 €
  • Primaire 1047 €
  • Premier cycle 1232 €
  • Second cycle 1308 €


Les prix pour la maternelle et le primaire sont valables pour le Lycée "Conde del Orgaz" et l’école "St Exupéry de la Moraleja".

Lorsque plusieurs frères et soeurs fréquentent en même temps le lycée, ils bénéficient d’une remise de principe : Cuando varios hermanos cursan estudios en el liceo, los descuentos son los siguientes :

10% pour le 3º
30% pour le 4º
50% pour le 5º et les suivants.

Ces tarifs sont donnés à titre indicatif. Pour une information plus détallée, veuillez consulter aux secrétariats correspondants. Merci.

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lundi 10 septembre 2007

Dans le Monde d'aujourd'hui, décidément la France sarkozyste bat les records de bêtise....

Je ne résiste pas à vous faire partager cet article de Le Monde que m'a fait parvenir une amie (V.B.).

Mais n'hésitez pas à connaître plus profondemment Bernard Laporte dans cet autre article de Libe (Bernard Laporte au coeur d'une mêlée d'intrigues immobilières). Merci Sarko !


De l'utilisation de Guy Môquet
LE MONDE | 10.09.07

© Le Monde.fr

Quelques heures après la défaite du XV de France face aux Pumas argentins (12-17), lors du match d'ouverture de la Coupe du monde de rugby la polémique se devait de surgir. D'aucuns font le parallèle avec le France-Sénégal ("sport des pingouins") en 2002, avec la suite que l'on connait.


Le consultant de l'Equipe, Laurent Benezech tire le premier. Pour lui, il y a eu une " énorme erreur de gestion de la pression pendant les 12 heures qui ont précédé la rencontre " Plus loin, il explique que les dirigeants de l'équipe voulaient " que les joueurs soient émotionnellement au top au coup d'envoi et au contraire, ils se sont retrouvés complètement vidés."

LECTURE DE LA LETTRE DE GUY MOQUET

" Le problème est que l'encadrement a voulu en rajouter et a fait lire au groupe la lettre de Guy Moquet. Ce qui a créé un surplus d'émotion, les joueurs avaient les larmes aux yeux. Le match était quasiment cinq heures après. " Autre point discutable, selon l'ancien pilier international : " Il y a eu aussi la remise des maillots aux huit joueurs qui étaient dans les tribunes, cette cassure, donc, dans le groupe des trente, deuxième pic émotionnel. " Cette série d'erreur expliquerait que les joueurs français aient abordé le match dans des conditions peu favorables.
Reste à aborder les autres matches :" Il y a eu une faillite collective contre les Argentins. On ne va pas tout casser contre l'Irlande, ce serait une erreur énorme. (...). Il va quand même y avoir des possibilités de se tester face à la Namibie et bien sûr à certains joueurs de se montrer avant le grand choc de l'Irlande."

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Esperanza Aguirre se résiste à appliquer la loi sur les personnes dépendantes

Rajoy avec ses compères Acebes et Zaplana sont la face emergées de l'Iceberg, de ce parti, le PP qui fait une politique d'opposition basée sur la tension mais aussi sur l'immoralité.

D'autres sont plus sournois comme la présidente de la communauté de Madrid Esperanza Aguirre, qui mène une politique d'obstruction silencieuse sur tout. Elle et son gouvernement du fond de leurs confortables palais, se résistent à appliquer la loi sur la dépendance. Infléxibles à la douleur des humbles, ces caciques des temps modernes sous de futiles pretextes, rendent invivable la vie de milliers de gens dans la communauté de Madrid.

Quiconque a connu ce genre de situation et a du l'assumer personnellement sait bien, que l'argent facilite énormément la gestion journalière de ces situations extrèmes en marge d'autres fcilités que permet cette loi.

Mais Esperanza est infléxible; qu'importe la souffrance des gens quand il est question de gagner une bataille idéologique sur le gouvernemt socialiste !

Esperanza Aguirre incumple la Ley de Dependencia (Madrid progresista)

Por la desidia del gobierno de Esperanza Aguirre al no aplicar la Ley de Dependencia y por su empeño en hacerle el boicot sistemático al gobierno de España, miles de ciudadanos de nuestra Comunidad están perdiendo todos los meses las prestaciones a la que tienen derecho por Ley. Esperanza Aguirre al no aplicar la Ley de Dependencia en la región, está afectando a más de 23.000 familias con personas dependientes en grado 3 (el más avanzado).

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dimanche 9 septembre 2007

Université d'été du PS - La Rochelle

Intégralité en PDF des comptes-rendus des ateliers de l'université d'été du PS à la Rochelle.

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L'incident du B-52 était-il réllement un dysfonctionnement ?

Tout deviendrait-il possible dans un pouvoir en décomposition ?

Cheney et "son" B-52 (Dedefensa)

La thèse de Salla est intéressante parce qu’elle rend compte, sans rien plaider, comme par nature, de l’hypothèse d’un gouvernement absolument éclaté en divers centres de pouvoir, où plus personne n’exerce de contrôle réel sur l’essentiel ni sur quoi que ce soit d’autre, où des hommes (Cheney par exemple) disposent d’une façon subreptice de tels pouvoirs clandestins mais officiels (!) que leur implication dans la possibilité d’une attaque nucléaire clandestine (!) ne nous clouerait pas une seconde de stupéfaction. Il s’agit d’une superpuissance démocratique où les chefs militaires jouent leurs propres jeux, et heureusement pour nous dans certains cas (la Navy et l’amiral Fallon) ; une superpuissance démocratique où il faudrait s’en remettre à des initiatives illégales d’officiers anonymes pour bloquer des entreprises d’attaque nucléaire clandestine. (La chose est d’autant plus acceptable que l’affaire du B-52 a été divulguée par le site Military Times le 5 septembre, site dépendant des publications de Army Times Publishing Company, qui sont des publications militaires semi-officielles (privées) très proches du personnel militaire, — donc très susceptibles de recueillir ses confidences.) Si l’on comprend bien la thèse de Salla, pourquoi ne pas aller jusqu’à envisager une attaque nucléaire “clandestine” avec un B-52 ainsi armé, qu’on incorporerait sans bien entendu en aviser les chefs militaires de l’opération générale, soit dans une attaque conventionnelle, soit dans un exercice? Aujourd’hui, cette sorte de folie est possible à Washington.

Salla estime que le complot a été éventé et que l’enquête devrait mettre à jour, ou laisser comprendre le rôle de Cheney, — jusqu’à la prochaine démission de celui-ci, “pour raisons de santé” (« It is therefore anticipated that in a very short time, the public will learn that Cheney has resigned for health resigns»). On verra, avec un certain scepticisme, pour ce qui est de cette prévision ; on verra, mais toujours est-il que la thèse générale, pas plus farfelue que le personnage du vice-président, paraît souvent bien plus sérieuse que toutes les analyses, prévisions et appréciations de tout ce qui s’est passé officiellement autour de l’Irak depuis quatre ans, et autour de l’Iran depuis deux ans, où les buts de guerre affichés se réfèrent le plus souvent à l’Armageddon de la Bible et où le conseiller du Président est Dieu Lui-même. Etrange époque.

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samedi 8 septembre 2007

L'immoblilier, la bourse - Forme de retour aux impôts féodaux ?

Cet article dans Libé est très significatif de ce que l'on peut voir effectivement ces derniers jours en espagne. Les espagnols ont toujours privilégié l'achat à la location. Pourquoi ? Sans doute pour des raisons historiques (très proches) datant des années 60.

Franco était au pouvoir quand l'Espagne a commencé à vivre cette époque de sortie du tunnel de la post guerre civile. Transformer les espagnols en propriétaires étaient une façon un peu perverse d'ancrer le Régime dans l'histoire par le biais de l'imaginaire, faux d'ailleurs, que l'on était riche étant propriétaire et donc de repousser plus loin les hordes rouges. (fortune virtuelle, on doit toujours acheter si l'on vend, sinon où dormir ?)

La période d'Aznar n'a fait que revenir aux vieilles recettes , mais en ajoutant à cet imaginaire acquis, une nouveau facteur, le neo esclavagisme hipothéquaire. Via la spéculation san frein, il a attaché les jeunes espagnols à un crédit à vie. Double succés: propriétaire et esclave d'un crédit à vie représentant entre 40 et 80 % des salaires. Qui peut être progressiste dans ces cas là ?

Très beau modèle que veut importer N. Sarkozy en France qui n'est autre qu'un modèle neo-féodal; d'un côté la propriété et de l'autre la la bourse et dans les deux cas en jouant sur les leviers qu'ont les classes possédantes on étrangle la société et on prélève la dîme segneuriale, comme au moyen-âge.

Méditer sur le modèle que je viens d'ennoncer et ayez peur, qu'il y a de quoi d'être effrayé.

Les foyers espagnols dans l’étau des taux
Les acheteurs, adeptes des prêts révisables, voient leurs mensualités exploser.
Par FRANÇOIS MUSSEAU
QUOTIDIEN : samedi 8 septembre 2007

Depuis que les taux d’intérêt ont grimpé à un niveau record, une question taraude des millions d’Espagnols : vont-ils désormais pouvoir joindre les deux bouts ? Chaque jour ou presque, dans la presse ou à la radio, des couples angoissés témoignent, chiffres à l’appui, que la hausse de l’Euribor (l’indice de référence de presque tous les crédits en Espagne) met en péril l’économie familiale.

Prenons l’exemple de David, 38 ans, professeur de maths, propriétaire depuis trois ans d’un 45 m2 dans le centre de Madrid. Il remboursait alors 790 euros mensuels. Avec la flambée des taux d’intérêt (jusqu’à 5,6 % sur trente ans), la somme est passée à 1 050 euros. Conclusion : d’un tiers de son salaire, son hipoteca (crédit) en pèse désormais la moitié.
Il n’est pas le plus mal loti, loin s’en faut. Dans un pays où une famille sur quatre paie un crédit et où l’essentiel des hipotecas sont établies à taux variables (98 % pour le mois de mai), la peur du lendemain s’est grandement développée. Ceux qui en pâtissent le plus, ce sont les trois millions d’Espagnols aux revenus modestes ayant acheté un appartement dans les trois dernières années. Depuis août 2006, pour un emprunt contracté sur vingt-cinq ans, le crédit mensuel moyen est passé de 805 à 896 euros. Et, sur deux ans, la hausse atteint un quart ! Sans compter que la plupart des Espagnols remboursent chaque mois d’autres crédits - surtout celui de la ou des voitures. Pour beaucoup, la situation est telle qu’ils pensent vendre leur appartement et louer un logement plus modeste.
Si l’Espagne connaît une situation limite, c’est parce que, jusqu’à présent, tout le monde - les banques au premier chef - faisait comme si les taux d’intérêt étaient voués à rester éternellement bas. En échange de cette promesse, les Espagnols se sont rués sur des logements, en tirant la corde au maximum sur les conditions de l’acquisition. Et tant pis si, depuis 2000, le marché immobilier connaît une fièvre sans précédent, de l’ordre de + 15 % par an !
«Pendant ces années, les banques accordaient à tour de bras des crédits de plus de 80 % [souvent même de 100 %, ndlr] de la valeur du logement, avec des remboursements représentant plus du tiers du revenu familial», explique l’économiste José García-Montalvo. Depuis 2005, des banques comme le BBVA, le Santander ou d’autres proposent des appartements à rembourser sur des périodes plus longues, jusqu’à quarante ans. Pas étonnant, dans ces conditions, que de nombreux foyers soient endettés ­jusqu’au cou.
Dans un pays de bas salaires (1 400 euros en moyenne), près de deux familles sur trois disent souffrir pour s’y retrouver en fin de mois. Selon la banque Caixa de Catalunya, le taux d’endettement des ménages correspond à 115 % du revenu brut, un chiffre certes dépassé en Grande-Bretagne ou aux Etats-Unis. Mais, dans aucun pays du G7, la hausse n’est aussi forte :+ 56 % depuis 2000.
Les économistes s’efforcent de dédramatiser : pendant cette période, beaucoup d’Espagnols ont investi dans des produits financiers, en particulier les plus de 55 ans, ce qui les protège davantage. La situation se corse pour les trentenaires ou les quadras, pris à la gorge par leur crédit, et à qui les banques refusent d’étirer les remboursements dans le temps - ce qui permettrait d’abaisser l’ hipoteca.

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vendredi 7 septembre 2007

Dépénalisation du droit des affaires: la justice à deux vitesses

Il semble que nous ne soyons pas les seuls à penser que N. Sarkozy veuille instaurer une justice à 2 vitesses. Laxiste pour les patrons et les société indélicates et sans mansuétudes pour les "voleurs de poules" (dixit l'article).

Il semble oublier que ces positions ne feront rien pour combler le manque de confiance de la majorité des français envers les dirigeants des entreprises moyennes et grandes. Loin de reconcilier les français avec l'argent, la supression des gardes fous contre les acteurs de la mondialisation financière et de l'économie de Casino (expression empruntée au rapport de H. Védrine sur la mondialisation p-5), cette politique qui convertit la justice en un instrument d'une idéologie, nuirait en définitive à ce rapprochement.

SARKOZY ET LE MEDEF "Sarkozy franchit la ligne rouge"
NOUVELOBS.COM | 07.09.2007 | 18:43


ON SAVAIT depuis longtemps que notre président de la république était l’ami des patrons. Qu’il était à tu et à toi avec tout le Gotha du Medef. Mais on ne savait pas que, poussant à bout sa fascination pour les "entrepreneurs qui ont réussi à la force du poignet", il viendrait nous dire, lui, le garant de la loi, lui, le président du conseil de la magistrature, que la loi n’existait pas. Lui, qui s’est fait une spécialité d’intervenir sur toutes les affaires de Justice, vient nous dire: "le code pénal" n’existe pas. Mais pas pour n’importe qui. Le voleur de poules passera toujours en comparution immédiate. Mais pas les patrons "indélicats", puisque c’est l’expression consacrée. Devant le congrès du MEDEF, il a en effet déclaré que "la pénalisation de notre droit des affaires est une grave erreur" et qu’il allait "y mettre un terme". Voulant "rendre aux Français le goût du risque", il s’est exclamé : Mais "comment y parvenir si au risque financier s'ajoute systématiquement le risque pénal? Si la moindre erreur de gestion peut vous conduire en prison?". Déplorant que "tant et tant de contentieux qui pourraient êtres réglés au civil viennent embarrasser nos juridictions correctionnelles et notre droit pénal". C’est effectivement une véritable "révolution des esprits", comme a commenté le discours l’ancien président du Medef Yvon Gattaz. Une sacrée révolution même. Qu’est ce que la pénalisation du droit des affaires ? Ce sont les infractions contre les intérêts de la société. Ce sont les fraudes à la loi. La loi commune, celle que nul n’est censé ignorer ! De surcroît la pénalisation du droit des affaires est extrêmement faible en France, en comparaison avec la manière dont la justice américaine traite certaines affaires comme le scandale Enron, la plus retentissante faillite d'entreprise aux Etats-Unis. Les réactions ne se sont pas fait attendre. M. Sarkozy "durcit sans cesse son propos et la législation contre les plus faibles, mais a la plus grande mansuétude envers les patrons qui auraient détourné l'intérêt social de leur entreprise au profit de leur intérêt personnel", a réagi Emmanuelle Perreux, présidente du syndicat de la magistrature alors que l'Union syndicale des magistrats (USM, majoritaire), plus modérée, plaidait pour le maintien d'une "régulation pénale" du monde des affaires "afin que ceux qui franchissent la ligne rouge soient sanctionnés". J.-M. B.

(le vendredi 31 août 2007)

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Gratuité en terminal pour les lycéens français à l'étranger.

Comme nous vous l'avions mentionné en juin les propositions de N. Sarkozy pour la prise en charge des frais de scolarité est en marche. La décision a été annoncée lors de la 7ème session de l’Assemblée des Français de l’étranger (Paris, 3 septembre 2007) par M. Bernard Kouchner.

Nous observons avec intérêt que le travail sur ce sujet mené par Ségolène Royal (Discours de Berlin) lors des présidentielles a permis une prise en compte de nos intérêts par le candidat de l'UMP en réponse.


2- La deuxième priorité de notre action est la question de la scolarité à l’étranger. Je sais qu’elle est au cœur de vos préoccupations. C’est le premier dossier que nous avions évoqué ensemble avec vos représentants lors de notre rencontre début juin. Le Président de la République s’est engagé, lors de la campagne, sur la prise en charge par la collectivité nationale du coût des études pour les lycéens français. J’ai souhaité qu’ensemble nous examinions toutes les options permettant de les mettre en œuvre. J’ai demandé l’avis de votre commission chargée de l’enseignement à l’étranger, qui a formulé début juillet ses recommandations.

J’ai souhaité qu’au-delà des travaux de votre assemblée, l’ensemble des acteurs de la communauté scolaire puisse en débattre. Dans ce cadre, j’ai demandé à la directrice de l’Agence pour l’enseignement français à l’étranger (AEFE), Mme Maryse BOSSIERE, que je tiens à saluer tout particulièrement pour son dynamisme et son engagement, d’animer un groupe de travail réunissant élus, parents, enseignants, milieux associatifs et administrations. Ce groupe s’est déjà réuni à deux reprises au cours de l’été.

Après cette phase de discussion et de dialogue, les choix ont été arrêtés. Le Président de la République lui-même a décidé que dès l’année scolaire 2007-2008, la collectivité nationale prendra à sa charge la scolarité des enfants français qui sont en terminale. Cette décision amorce un processus qui s’étendra au cours des deux années scolaires suivantes aux élèves de première, puis de seconde. Plus généralement, il nous faudra faire en sorte que le coût de la scolarité ne soit plus un fardeau pour celles des familles françaises qui éprouvent des difficultés à scolariser leurs enfants dans nos écoles à l’étranger. Un effort financier important sera ainsi mobilisé : 5 M € dès cette rentrée et 20 M € en 2008.

J’ai également entendu le message que vous ne cessez de relayer sur l’état préoccupant de notre parc scolaire. On ne transige pas avec la sécurité de nos établissements. En 2008, un effort de près de 10 M € sera engagé afin d’amorcer l’indispensable remise aux normes de nos établissements les moins adaptés et la poursuite d’un programme de constructions nouvelles. Tout ne sera pas possible, il faudra hiérarchiser, mais vous pouvez compter sur ma détermination à poursuivre ce plan de remise à niveau au-delà de 2008.

Il me semble que le moment est dorénavant venu pour que nous réfléchissions ensemble à l’avenir de notre incomparable réseau scolaire à l’étranger. Chacun le mesure bien : nos lycées sont souvent saturés et ne peuvent plus répondre à une demande croissante de scolarisation ; l’accueil des élèves étrangers s’effectue dans des proportions moindres, or c’est un enjeu essentiel pour la présence de long terme de la France à l’étranger. Le Président de la République et le Premier Ministre viennent de me demander, dans la lettre de mission qu’ils m’ont adressée, de présenter un plan de développement de nos lycées français à l’étranger.

Je propose pour cela que soient organisés des « états généraux de l’enseignement français à l’étranger », c’est à dire une concertation devant réunir l’ensemble des acteurs de ce dossier pour débattre des orientations à donner à ce plan stratégique. Je demande à Anne GAZEAU-SECRET, qui préside le conseil d’administration de l’AEFE, à Alain CATTA et à Maryse BOSSIERE, de me proposer dès cet automne les modalités de lancement de ce débat, auquel contribueront les « plans école » demandés à chacun de nos ambassadeurs. Le ministère de l’éducation nationale y sera étroitement associé. Ces groupes devront se réunir à Paris, en province et à l’étranger.

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Rapport sur la France et la mondialisation, par M. Hubert Védrine

Je l'ai survolé.

J'aime assez, il fait le contrepoint en grande partie à l'agitation Sarkozienne et à sa volonté de réduire le quai d'Orsay en une officine de la présidence de la république.

Position sans complaisance envers les élites, et un pseudo rapprochement avec les USA (Kouchner, Sarkozy ...).

Fort de propositions sans ambiguités, il est sans conteste dans certaines de ses approches très "socialiste" !

J'y reviendrai, mais beau travail (en première approche), Mr Védrine.

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Rapport en PDF

Préface


Paris, le 4 septembre 2007


Dans la lettre qu'il m'a adressée le 2 juillet, le Président de la République m'a demandé de réfléchir aux changements de positionnement de la France et de l'Union Européenne dans le monde globalisé, d'examiner si la France, et l'Union Européenne, ne devraient pas aujourd'hui défendre autrement leurs intérêts, promouvoir autrement leurs valeurs, et de faire, à partir de cette analyse, des propositions.

J'examine donc dans les pages ci-après si la France doit, ou non, repenser sa position face à la mondialisation. Je m'interrogerai sur son attitude globale, politique et économique, mais aussi plus spécifiquement sur sa politique étrangère, sa politique de défense et sa politique d'influence. J'examinerai quels sont, à mon sens, les avantages et inconvénients du maintien ou de la modification de ces positions. Je me poserai les mêmes questions concernant l'Union Européenne, car s'il ne nous revient pas de décider seuls de son orientation, nous pouvons l'influencer fortement.

Avant de rédiger ce rapport, j'ai relu l'essentiel de ce qui a pu être écrit et proposé ces dernières années sur cette question de la mondialisation par des politiques, des parlementaires, des économistes, des analystes et experts divers, des chefs d'entreprises, ainsi que les analyses d'opinion qui s'y rattachent.


Hubert Védrine



La France doit elle repenser sa position face à la mondialisation ?

Remarques préalables sur la méfiance française



1 - Depuis une quinzaine d'années au moins, l'attitude française envers la mondialisation se caractérise par une méfiance persistante, et par un pessimisme constant des Français quant à leur devenir, leur pays, l'avenir de leurs enfants.

Déjà en septembre 1992, conscient de cette inquiétude qui commençait à mettre en péril la construction européenne, le Président Mitterrand avait dû promettre, lors du débat avec Philippe Séguin sur Maastricht : "Une Europe forte vous protégera mieux". Vous protégera : de la mondialisation, dont les études montraient qu'elle inquiétait déjà les Français. Neuf ans plus tard, en novembre 2001, selon Ipsos, 45 % des Français, (mais 30 % seulement des moins de 35 ans) estimaient que la " mondialisation présente plus d'inconvénients que d'avantages pour la France ", contre 34 % d'un avis opposé. Constante : plus les Français sont âgés, ou peu diplômés et plus ils se montrent inquiets, mais l'inquiétude est largement répandue dans toute la population : 45 % des ouvriers s'en méfient, mais aussi 39% des cadres supérieurs et des professions libérales.

Au printemps 2006 encore, pour 45 % des Français, elle est un danger. Elle n'est une chance que pour 24 % seulement (enquête du CEVIPOF). Pour l'IFOP en 2007, pendant la campagne présidentielle ce sont 74 % des Français (contre 64% en 2002) que la mondialisation des échanges inquiète. Toutefois, 84 % estiment alors que la France peut rattraper son retard "si des réformes importantes sont engagées", et 74 % qu'elle reste une grande puissance économique.

En juillet 2007 (Sofres), 74% des Français jugent la mondialisation négative pour les salariés, 48% pour les entreprises. Il y a eu même un "Euro-baromètre" où 70 % des Français voient la mondialisation comme une menace ! On a pu parler de "globalophobie".

Cependant une autre enquête, récente, menée au printemps 2007 pour le Financial Times dans six pays occidentaux (Grande Bretagne, France, Italie, Espagne, Allemagne, États-Unis) si elle confirme que : seuls 18 % des Français ont une opinion positive de la mondialisation, montre aussi que seuls 35 % des Allemands, 23 % des Italiens, 17 % des Espagnols et, plus étonnant encore, 17% des Américains et 15 % des Britanniques la jugent positivement. Ce sondage recoupé par d'autres relativise donc le caractère exceptionnel de la réticence française ainsi que l'enthousiasme des autres peuples Occidentaux, y compris anglo-saxons, face à la mondialisation. Plusieurs euro-baromètres ont mesuré la méfiance européenne moyenne à 47 %.

Ce ne sont pas les sentiments d'inquiétude et de méfiance des Français qui sont particuliers, même s'ils sont élevés mais plutôt leur manque de confiance en eux.



2 - Les racines de ce désir français de pouvoir être "contre" la mondialisation, cette espérance dans une "autre" mondialisation, sont profondes et ont été bien inventoriées :
l'attachement au rôle structurant, protecteur et re-distributeur de l'État, et plus largement à celui de la volonté politique, rognés puis remis en cause par les marchés.
l'attachement à une identité et à une langue menacées par la marée anglophone (si la mondialisation se faisait en français, les réactions françaises seraient assez différentes).
la jalousie envers ce qui est perçu comme une américanisation.
une répugnance morale persistante envers l'économie de marché et son moteur, le profit : les Français seraient le grand peuple au monde le moins favorable, et de loin (35 %) à l'économie de marché.
la volonté déterminée de conserver une large protection sociale contre la mise en concurrence directe des ouvriers français et chinois, et la précarité qui en résulte.
- l'attachement, catholique et marxiste, à l'égalité, voire à l'égalitarisme, la haine des inégalités spectaculaires et de l'enrichissement provoquant et indu générés par la mondialisation financière et l'économie "casino".
la culture française reste marquée par l'Esprit des Lumières, sauf sur un point récent et pernicieux : la désaffection envers la science (cf. l'effondrement des effectifs des écoles d'ingénieurs au profit des écoles de commerce) et son corollaire, la crainte de l'avenir et la perte de confiance dans le progrès, y compris dans celui sans lequel on ne pourra conjurer la menace écologique. Une grande partie de l'opinion, y compris à gauche, ce qui est frappant et paradoxal, est touchée par cette régression, et cet abandon d'une partie essentielle de la philosophie du progrès, traduit par une interprétation paralysante du principe de précaution.


3 - Compte tenu de ce qu'ils sont, et de ce que l'histoire les a faits, il est donc plus difficile pour les Français, et plus méritoire, d'accepter la mondialisation, surtout la mondialisation ultra libérale financiarisée et dérégulée, très enrichissante mais aussi formidablement inégale, qu'à des peuples voués de longue date au libre échange, qui attendent moins de l'État ou s'en méfient et ont moins fait de leur culture et de leur langue une composante essentielle de leur identité. Et c'est moins évident pour eux d'en attendre un progrès quelconque, que pour des puissances émergentes, ou toujours en attente de développement, et qui elles, n'ont rien à y perdre. Et pourtant, cela n'a pas empêché la France réelle, l'économie réelle, les Français réels de se transformer et de s'adapter avec succès. Mais dans leur majorité ils ne veulent pas l'admettre et, en tout cas, n'en tirent aucune confiance pour leur avenir.

Le court-termisme et le catastrophisme intrinsèque du système médiatique n'arrangent rien ! En attendant, le débat en France sur la mondialisation frappe par son caractère théorique sans rapport avec les réalités sauf des faits isolés, non reliés entre eux et instrumentalisés pour les besoins de la démonstration. L'intransigeance de chaque groupe antagoniste de pensée - partisans de l'ouverture ou opposants - en est la traduction qui empêche un consensus dynamique de se former.

A cela s'ajoute la cassure dans l'opinion sur la compréhension de l'économie : selon trois sondages BVA et Sofres demandés par le ministère de l'Économie à l'occasion de l'installation de la Commission pour la Diffusion de la Culture Economique, la CODICE, seule la moitié des sondés déclare "comprendre" l'économie. Mais cette moyenne masque un fossé entre les "catégories aisées" qui disent comprendre et les personnes "peu diplômées" qui disent ne pas comprendre et sont les plus pessimistes. En même temps, 75 % des Français souhaitent en savoir plus, 95 % voudraient que les médias leur fassent mieux comprendre l'économie, et 60 % l'attendent des politiques.



4 - Ainsi pour les "partisans" de l'ouverture et de la mondialisation - chefs d'entreprise, patronat, une grande partie des économistes et des médias - celle-ci est uniquement positive, et gagnante pour tout le monde. Il suffit de faire de la pédagogie en enseignant à une opinion récalcitrante et légèrement retardée les bienfaits de la mondialisation. Tout au plus ceux-là concèdent-ils la nécessité de faire preuve de solidarité (et alors ils redécouvrent les vertus de l'État et du niveau national) envers les perdants (donc il y en a ?) de la mondialisation. Pour ce courant de pensée nous n'avons pas le choix l'adaptation est un pur ralliement. "Réguler la mondialisation" est considéré par lui comme une formule rhétorique sans portée réelle à laquelle les politiciens sont verbalement contraints. Et si ressurgit l'idée d'une taxe sur les transactions financières, ou autre elle est considérée comme une aberration à étouffer d'emblée sous le poids des impossibilités de toutes sortes. Toute demande de "protection" contre la mondialisation est considérée comme le signe d'un archaïsme handicapant que les esprits éclairés se doivent d'empêcher. Toute mesure de protection, même la plus justifiée et pratiquée par d'autres pays capitalistes, est stigmatisée comme préfigurant le retour à un protectionnisme appauvrissant, à la guerre etc.



5 - Cette intransigeance n'est pas la seule. De leur côté les "anti" ou "alter", la plupart des écologistes et la gauche de la gauche, ne reconnaissent presque aucun aspect positif à la mondialisation, sauf peut être de favoriser la circulation des populations et de dissoudre - espèrent-ils - les identités nationales. Cette partie de l'opinion attribue aux "délocalisations" ou à l'arrivée sur notre marché du travail de travailleurs étrangers, tous les problèmes de l'emploi en France. Des délocalisations ont lieu et frappent les esprits. Cependant les spécialistes divergent sur l'ampleur des pertes d'emploi qui leur sont dues (de 3 à 10%) et de nombreuses autres causes, structurelles à notre économie, expliquent à l'insuffisance de création d'emplois nouveaux qualifiés et le chômage de masse dans notre pays. Ce courant de pensée ne se résigne toujours pas à s'inscrire dans le cadre de l'économie globale de marché. Continue de condamner cette économie non pour ses excès ou dérives, mais en raison de son principe même -le profit - place des espoirs considérable dans l'appel à plus de régulation (en pensant : réglementation) comme si cela ne dépendait que de nous. Cette partie de l'opinion sous estime l'enthousiasme des pays émergents à y participer et à en profiter au maximum. Elle néglige les quelques 5 % annuels de croissance mondiale et la sortie de l'extrême pauvreté, en vingt ans, de quelques 400 millions de Chinois d'Indiens et autres.



6 - Le catéchisme néo-libéral (quel dommage que le beau mot de "libéral" passe pour négatif !) sur la "mondialisation heureuse qui est une chance pour la France" a échoué à convaincre l'opinion. Depuis des années, de nombreux rapports favorables à la mondialisation ont été publiés, d'innombrables articles et discours sur le système économique de libre échange censé être "win-win" (gagnant/gagnant) pour tous ont été écrits ou prononcés, les prouesses (réelles) des grandes entreprises du CAC 40 ont été mises en exergue. L'enrichissement des consommateurs, par l'importation massive de biens Chinois ou autres, manufacturés à faible coût est rappelé chaque jour. Tout cela n'a pas suffit à ce que le jugement positif l'emporte dans les opinions européennes et spécialement française. Si la "mondialisation" n'était qu'une éventualité, un choix possible parmi d'autres et qu'elle fasse l'objet d'un référendum dans les pays de l'Union européenne (ce qui n'aurait pas de sens mais il s'agit là d'éclairer la réflexion), il est très probable que le non l'emporterait dans beaucoup d'entre eux. Les "partisans" de la mondialisation plaideraient pour "l'ouverture" et contre la "fermeture" et le "repli sur soi". Ils connaîtraient probablement le sort des partisans du "oui" au référendum sur le traité constitutionnel au printemps 2005. Cet échec de la propagande pro mondialisation de toutes les autorités politiques et économiques des vingt dernières années doit être pris en compte, analysé et compris, si l'on veut faire bouger les mentalités.




7 - De la même façon la méfiance anti-mondialiste a démontré sa stérilité.

L'opinion pourrait d'ailleurs se demander quelles sont la pertinence et l'efficacité d'une position française marquée par une ouverture maximum en pratique (le CAC 40 possédé à moitié par des non Français) et une méfiance maximum dans les mots et les opinions. Cette circonspection explicable de peuples expérimentés qui ne sont pas prêts à brader un mode de vie et une qualité de vie sans équivalent pour les charmes incertains de la mondialisation, leur a-t-elle permis d'empêcher cette seconde mondialisation (la première était celle des années 1890-1914 dont les conséquences n'ont pas été maîtrisées), d'être déclenchée, il y a une vingtaine d'années par les entreprises américaines et leurs relais politiques et médiatiques américains ou britanniques ? Il est évident que "non". Pas plus que de dissuader Deng Xiaoping de libérer (avant même que Reagan et Thatcher aient lancé leur révolution conservatrice) la colossale énergie chinoise en décrétant : "peu importe que le chat soit noir ou blanc s'il attrape la souris", la souris étant le rétablissement en quelques décennies de la Chine au premier rang mondial par le recours effréné au capitalisme sauvage des origines ? Non plus. Pas plus que d'empêcher que l'URSS se désagrège et que le monde soit décompartimenté, ouvert (comme on disait d'une ville qu'elle était "ouverte" à une force victorieuse) à l'expansion sans limite de l'économie de marché globale financiarisée ? Non, encore. D'empêcher le développement fulgurant d'Internet, des portables, de la numérisation, etc··· et l'effondrement des coûts de transports (qui ne prennent pas en compte leur impact environnemental) et des télécommunications ? Non, toujours non. Et que les gouvernements des États membres de l'Union Européenne, de gauche comme de droite, ne soient obsédés depuis les années quatre-vingt dix que "d'adaptation" ? Non toujours.

Les seuls échecs notables subis par les forces de dérégulation au cours des dernières années sont l'abandon, par veto du Premier ministre, Lionel Jospin, de l'accord AMI, "Accord Multilatéral sur les Investissements", préparé par l'OCDE, qui achevait de subordonner les gouvernements des États membres aux desiderata financiers et juridiques des investisseurs internationaux. Le piétinement du cycle de négociations OMC dit de "Doha" encore que ce soit à double tranchant. Et, peut-être, la décision de certains pays émergents désendettés de se passer des services trop contraignants du FMI, ainsi que les projets latino-américains de banque régionales.



8 - Ce schématisme binaire, politique et social, enkysté, cette opinion divisée, ne servent pas nos intérêts. Parce que nous ne reconnaissons pas explicitement l'économie globale de marché comme un fait, nous sommes moins efficaces pour en tirer parti et moins convaincants pour trouver des alliés et des partenaires en Europe et ailleurs pour en corriger les défauts. Tout cela a été très bien démontré dans de nombreux rapports, qu'ils soient d'inspiration libérale, ou social-démocrate. Sans grand effet jusqu'ici car pour un grand nombre de politiciens, de partis, de syndicats, de groupements professionnels, de lobbies, de médias, ces postures partiales et partielles, pour ou contre, sont des rentes de situation commodes dont ils ne peuvent s'affranchir sans risques tant il faudrait pour cela aller contre des positions considérées, dans un sens comme dans l'autre, comme des tabous par la base, les militants, les adhérents, les groupes d'intérêt, l'opinion les investisseurs, les marchés, etc... ce qui explique qu'aucun gouvernement récent n'ait pris à bras le corps ce problème de la France dans la mondialisation dans son ensemble, sauf peut être le gouvernement Jospin à ses débuts, dans une période de croissance et d'optimisme, il est vrai ! La France serait bien plus forte si les Français parvenaient à bâtir ensemble un consensus dynamique combinant étroitement adaptation, protection, régulation, solidarité et action européenne.


Ce consensus souhaitable n'est atteignable que si cette policy mix est présentée et expliquée comme un ensemble cohérent et que chacun de ses volets est assumé comme indispensable et légitime, y compris les politiques de protection et de solidarité. Dans la pratique c'est un peu ce qui se fait, mais dans le désordre, et sans que cela soit revendiqué comme une stratégie d'ensemble. Tous les pays comparables au nôtre pratiquent en réalité sans complexe une telle combinaison, pourquoi pas nous ? Pourquoi ne pas le dire plus clairement ? Il ne s'agit pas de geler artificiellement le débat droite/gauche, majorité/opposition que rien n'empêchera de se poursuivre - et d'ailleurs le dosage exact "réforme/ protection" varie partout en fonction du rapport de force gauche/droite , mais de rassembler les Français, sur une stratégie d'ensemble de longue haleine dans un domaine d'intérêt national. Regardons les Allemands : plus confiants que les Français en ce qui concerne leur position dans l'économie globale de marché, cela ne les empêche pas de débattre vivement de leur politique sociale : durée du travail, création ou non d'un SMIC, niveau des allocations chômage, etc. alors même qu'ils ont un accord de coalition ! Un consensus français ambitieux dans la mondialisation n'entraverait pas la poursuite du débat politique.



Résumé du consensus à atteindre :

A - les Français acceptent l'économie globale de marché comme un fait.

B - la France mène des politiques combinées pour tirer le meilleur parti de cette mondialisation. Elle s'adapte, elle se réforme et crée des emplois nouveaux en montant en gamme technologique tout en s'inscrivant dans la mutation écologique de l'économie,

C - elle préserve un cœur de compétences, de souverainetés et de responsabilités publiques,

D - elle amortit les chocs brutaux ; elle n'abandonne personne, aucune catégorie socioprofessionnelle. Elle l'accompagne par des politiques de solidarités et de reconversion nouvelles et ciblées. Cela concerne l'état les collectivités locales, les organisations professionnelles.

E - elle mène et inspire au niveau européen une politique beaucoup plus offensive de protection, de solidarité et de régulation pour que l'Europe devienne la régulatrice du monde global.


Le but à atteindre est que les Français se convainquent que la France sait quoi faire et comment faire non plus face à la mondialisation mais dans la mondialisation.

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La France dans la mondialisation : une stratégie offensive




Cette stratégie comporte un préalable et cinq volets solidaires.


A. Préalable à une nouvelle politique dans la mondialisation : être conscients de nos atouts dans la mondialisation et les valoriser.

Une perception objective de la situation de la France dans la mondialisation avec ses points forts et ses points faibles nous renforcerait. Elle est un préalable à l'établissement d'un consensus.

En dépit des divergences politiques les rapports, qu'ils soient d'inspiration plutôt libérale ou plutôt social-démocrate, établissent d'ailleurs à peu près les mêmes listes, même si certains points, comme la durée du travail, restent très controversés.


Les handicaps :

Ils tournent tous autour de la rigidité et de notre économie, de son manque de réactivité, du décrochage de notre système de formation et du manque d'investissement pour l'avenir. Tout le reste en découle. Croissance trop faible, insuffisante création d'emplois nouveaux dans les secteurs d'avenir, chômage très élevé, entre 8 à 10% depuis vingt ans (8% en 2007) qui frappe en priorité les jeunes, les seniors et les gens peu formés et qui démoralise le pays, détruit la cohésion sociale et inquiète jusqu'aux classes moyennes, et qui dégrade les finances publiques.

De plus, paradoxe, les dépenses sociales de la France qui représentent pourtant 30% de son PIB, comme dans les pays scandinaves, sont peu efficaces dans la lutte contre la pauvreté ce qui peut s'expliquer par le "poids et l'inefficacité financière de la sphère publique" (Camdessus). Le système de protection est lui-même devenu inadapté.

A cela s'ajoutent un tissu de PME important, mais mal organisé à l'exportation et des parts de marché en recul dans les pays de la zone euro, insuffisantes et fragiles dans les grands pays émergents.

La controverse sur le temps travaillé reste au cœur de la controverse droite/gauche sur nos handicaps.

Les universités et grandes écoles françaises sont presque absentes des classements mondiaux, mais une partie de l'opinion récuse le principe même de ces classements et leurs critères.

Mais à côté de cela la France dispose de nombreux avantages objectifs qui ont été bien recensés :
Avec seulement 1% de la population, sur 1 % du territoire, elle est la cinquième puissance économique mondiale et produit (5% du PIB mondial).
Son PIB par tête est très élevé. Les travailleurs français arrivent en troisième position mondiale derrière les Norvégiens et les Américains pour leur productivité par heure de travail.
Elle est le 3ème exportateur de services et le 2ème investisseur à l'étranger.
Elle est le 5ème pays pour l'accueil des investissements directs étrangers (soit 40 000 emplois par an), ce qui confirme, avec sa position de premier pays au monde pour le tourisme, l'attractivité de son territoire (beauté, diversité, accessibilité, réseaux, infrastructures) atout très important à l'heure où ce sont les entreprises globales qui mettent en concurrence des territoires, et non l'inverse.
Plus de 300 000 emplois sont attribuables en France aux échanges internationaux, et ceux-ci génèrent 0,2 point de la croissance du PIB chaque année.
La réussite mondiale des grandes entreprises françaises, du CAC 40 et autres, en quelques années, est spectaculaire. Ainsi parmi les 500 premières entreprises mondiales, recensées par Fortune, 39 sont françaises (deuxième place, après les États-Unis) devant la Grande Bretagne (38) et l'Allemagne (32).
Les capacités technologiques françaises aéronautiques, spatiales, nucléaires, en transports et autres sont de premier plan, résultat d'une politique publique persévérante.


A cela s'ajoutent de nombreux autres atouts, qui ne sont pas strictement économiques, mais qui comptent beaucoup à l'heure globale, et sont souvent trop négligés ou considérés comme secondaires ou dépassés par les Français eux-mêmes :
une démographie moins déprimée que celle des autres Européens,
notre langue, une des cinq ou six langues de culture et de civilisation,
nos réseaux culturels et linguistiques,
notre politique étrangère, une de celles qui comptent,
notre capacité militaire à l'extérieur, la plus forte en Europe après celle des Britanniques,
notre capacité et notre savoir-faire juridique, de premier plan en dépit des préjugés partiaux par le rapport "Doing Business" de la Banque Mondiale contre le droit civil, continental, " romano germanique " et favorable à la seule common law, alors qu'il y a de la place pour les deux,
l'image de qualité de la vie en France, concept à la fois matériel et immatériel,
sans oublier un formidable potentiel agricole. Celui-ci est curieusement absent de la plupart des rapports sur la mondialisation. Alors que la Terre va sur ses neuf milliards d'habitants et que la demande de nourriture va croître, la situation climatique et pédologique exceptionnelle du territoire français, le bassin parisien - une des plus grandes plaines à blé du monde -, une capacité remarquable pour la production de viandes, de lait et de fromages, de fruits et légumes font de la France la deuxième ou la troisième puissance agricole. C'est un formidable atout. De plus depuis les réformes de 1986 sur le lait, de 1990/92 sur le blé, et le découplage en 2002/2003 de l'aide aux agriculteurs, de leurs produits et l'abandon de l'aide à l'exportation de la Politique Agricole Commune n'est plus "protectionniste" et est conforme aux règles OMC. Cette agriculture exportatrice créé 10 milliards d'euros d'excédent. Elle est en fait un secteur de haute technologie animée de plus en plus par de jeunes managers agricoles que complète une petite agriculture à vocation écologique et territoriale.

Ce tableau ne justifie pas un excès prétentieux de confiance en soi - il y beaucoup à faire - mais il invalide le pessimisme ambiant. Il appartient aux dirigeants politiques de l'assumer.





B) Premier volet de cette stratégie : nous adapter pour mieux tirer parti de la mondialisation.

Le mot "adaptation " évoque surtout pour l'opinion licenciements, délocalisations, réduction des protections sociales etc. Or, s'adapter pour tirer parti de la mondialisation ce n'est pas se conformer à des règles imposées de l'extérieur, c'est au contraire valoriser nos atouts et libérer les énergies tout en essayant de corriger les mécanismes. Pour certains économistes, l'adaptation, cela consisterait surtout à rendre la France plus capitaliste, à développer l'actionnariat populaire et les fonds de pension à la française. Ce volet adaptation est au cœur des rapports Camdessus (2004) et Morand (2007) et des travaux de la commission Attali pour la " libération de la croissance " (août 2007) sur la libération du travail (grand sujet de controverse droite-gauche en Europe), sur la dynamisation du marché des biens et services, et sur l'accroissement de la compétitivité des entreprises.


L'adaptation cela peut être aussi :
faire profiter d'avantage les consommateurs des baisses de prix. Pour des raisons de concurrence insuffisante dans le secteur de la distribution en France les prix des biens mondialisés (mis à part l'essence et le gaz) sont restés stables en France depuis dix ans alors qu'ils ont baissé de 19% en Grande Bretagne, ce qui représente une perte de pouvoir d'achat pour les Français d'environ 5%. Les ménages à faible pouvoir d'achat dont les salaires ont en général stagné depuis 35 ans en termes réels sont ainsi privés d'une de ses seules manifestations qui puisse leur bénéficier concrètement ! Toute la pédagogie sur nos exportations qui créent des centaines de milliers d'emploi ne compense pas cela à leurs yeux !
c'est aussi accroître la capacité exportatrice de la France. Cela concerne les secteurs industriels à haut potentiel de croissance et compétitifs (5% de l'emploi industriel total selon le rapport Morand) en direction d'une vingtaine de pays cibles du fait de leur fort niveau actuel de protection qui va se réduire et de la croissance importante probable de leur économie ; cela concerne aussi les services : services financiers, télécommunications, distribution, construction, services environnementaux, transports maritimes et aériens, les cibles étant à la fois les pays de l'OCDE, les émergents, les pays en développement.

Et bien sûr cela concerne les PME. Elles créent déjà 55% de la richesse nationale et ont crée 1,8 million d'emplois entre 1985 et 2000 (alors que les grandes entreprises n'en ont crée que 263 000 dans le même temps). Il faut les aider à se développer plus vite, à s'organiser mieux et à exporter dans des conditions de plus grande sécurité juridique. L'adoption d'un " Small business Act " les aidera si le mécanisme est simple, décentralisé et non bureaucratique. Un SMA pourrait être conçu au niveau européen (cf le rapport demandé à Lionel Stoleru).




La France a également intérêt :
à rester une des principales destinations pour les investissements directs à l'étranger (la France a été le 3ème pays d'accueil en 2006, ce qui a représenté 40 000 emplois) grâce à sa géographie centrale et propice mais aussi ce qui s'entretient, par la qualité de ses infrastructures et de ses services, y compris publics, à condition de sauvegarder ses intérêts nationaux, sur le modèle américain.
à entretenir et mieux exploiter l'image de culture, de créativité et de qualité, le capital "immatériel" de la France (cf rapport Jouyet) : ce qui englobe à la fois l'attractivité du territoire, les marques françaises du luxe, le savoir-faire technique, le design, l'architecture (cf les quinze années de grands travaux), la qualité des services, la gastronomie, le vin, etc···
à valoriser constamment son attractivité touristique déjà cité.
à faire de Roissy la première vitrine d'accueil des étrangers.
à valoriser son potentiel agricole en veillant à ce que l'accord sur le cycle de Doha - s'il est conclu - prenne bien en compte la réforme de la PAC déjà mise en œuvre en 2003 ; et à préparer la probable prochaine réforme de la PAC c'est-à-dire sa mise en conformité avec les exigences écologiques. La France devrait prendre les devants et proposer une PAC écologique, durable et compétitive, une PAEC.
à lancer un formidable effort de mise à niveau de son système d'éducation et de formation : apprentissage le plus précoce possible des langues étrangères et des technologies de communication (bien sûr il faut d'abord savoir ··· lire, écrire et compter). Faire évaluer par un collège d'enseignants et d'économistes la façon dont sont présentés en seconde, première et terminale la mondialisation, l'économie et les entreprises ainsi que les relations internationales depuis 1945 et depuis 1989. Mise de l'enseignement supérieur en dix ans au meilleur niveau mondial, avec les moyens correspondants, peut-être dans le cadre d'une initiative européenne, élaborée en réseau avec les meilleures universités et grandes écoles des 27. Relance des formations scientifiques, et d'ingénieurs (les Chinois et les Indiens en forment 3 à 400 000 par an). Hausse d'ici à 2010 des crédits de la recherche à 3% du PIB (recommandée par tous les rapports), action à combiner avec une initiative européenne, voire avec une nouvelle politique commune.

Toutes ses actions nous renforceraient. Mais au-delà, selon la théorie économique libre échangiste, la France aurait intérêt à se spécialiser plus dans les domaines où elle dispose d'avantages comparatifs évidents. Mais quels sont-ils ? Le nucléaire ? L'eau ? Les transports ? L'aéronautique ? L'agriculture ? L'immatériel ? La théorie est séduisante, l'application malaisée. Comment ne pas se tromper en négligeant tel ou tel secteur ? Devons nous faire comme les Britanniques qui jouent clairement une carte, celle du hub financier mondial ?

La solution pour nous n'est sans doute pas de sacrifier mais de renforcer nos entreprises gagnantes potentielles. Compte tenu des inhibitions européennes vis-à-vis de cette démarche, le rapport Beffa a ainsi proposé en 2005 qu'une "Agence française de l'innovation industrielle" facilite en amont le démarrage de programmes de nouvelles technologies à fort potentiel industriel, dans les domaines de la santé, de l'énergie, de l'environnement, du transport et des technologies de l'information et de la communication. Cette politique consiste à renforcer les pôles forts pour qu'ils diffusent ensuite dans le tissu économique innovation et croissance. C'est aussi les politiques des pôles d'excellence qui devraient être moins nombreux. Mais on ne peut plus penser économie d'un côté et écologie de l'autre.

Toute détermination des créneaux d'avenir pour notre pays doit s'inscrire dans la grande mutation écologique annoncée. Les risques inhérents à la croissance actuelle sont si grands pour l'humanité qu'elle va devoir convertir, même si cela prend vingt à trente ans, tous ses modes de production industrielle et agricole, les transports, l'habitat, la production d'énergie, les modes de vie, ainsi que le calcul économique qui ne prend en compte que les flux et pas les stocks pour passer d'une croissance prédatrice qui nous met en péril à une croissance écologique durable. Cela représente une gigantesque métamorphose et d'immenses gisements de croissance. Partout dans le monde, des investisseurs audacieux et clairvoyants l'ont compris et prennent les devants.

La France pourrait se fixer comme ambition d'être à la pointe de cette révolution technologique, économique et sociétale ? Elle a les atouts pour cela. C'est la notion " d'excellence environnementale ". Elle englobe tout.

Cependant les réformes l'adaptation la plus dynamique et l'anticipation la plus créatrice ne nous dispenseront pas d'avoir à prendre aussi des mesures de protection plus efficaces, de mettre en place des politiques d'accompagnement et de solidarité forcément coûteuses, et, malgré les résistances de la nébuleuse financière qui prospère grâce à la déréglementation d'instaurer enfin une vraie régulation financière. Sinon cette politique nouvelle se heurtera à la force d'inertie d'une majorité toujours sceptique de la population.





C. Deuxième volet : ne pas hésiter à nous protéger quand il le faut


Les libéraux et économistes partisans de l'ouverture systématique récusent toute mesure de protection comme " protectionniste ". A l'opposé certains invoquent " la " protection comme une panacée. Ce sont deux erreurs dogmatiques. Certaines protections se justifient, d'autres sont inefficaces. En fait aucun pays ne s'ouvre complètement. Les États-Unis eux mêmes se protègent à certains moments, pendant un certain temps, d'une façon ou d'une autre de certains aspects déstabilisants de la mondialisation ( comme ils l'ont fait entre autres par exemple contre les exploitants de bois canadien, contre le port de Dubaï, comme ils augmentent leurs subventions agricoles, ou protègent leurs secteurs stratégiques). Si l'on veut que l'opinion se retrouve dans la nouvelle politique française offensive dans la mondialisation, il faut absolument que la légitimité de certaines protections soit clairement admise et revendiquée, et non pas seulement tolérée avec gêne et pratiquée en catimini.


Lesquelles ?

1. D'abord des protections contre les pratiques commerciales ou capitalistes déloyales, les ententes, les cartels, l'absence de transparence financière ou sur les actionnaires, l'impossibilité de la réciprocité, le non respect des engagements, etc. L'accord de principe est aisé à ce propos puisque les libéraux eux-mêmes l'acceptent, même s'ils n'ont guère été exigeants ces dernières années sur la transparence de la financiarisation et que l'Europe ne l'a pas été sur la réciprocité. Ces pratiques peuvent donner lieu de la part des membres de l'OMC, à des recours, des panels devant l'Organe de Règlement des Différents comme vient de le faire Washington contre la Chine, pour non respect de la propriété intellectuelle, à propos de laquelle s'engage, à l'âge numérique qui en sape les fondements, une gigantesque bataille juridique et de redéfinition.

Un mouvement se dessine aussi contre les "fonds souverains" d'origine publique, russes, chinois, du Golfe, ou autres, au motif qu'étant de nature étatique les règles de transparence déjà très insuffisantes que doivent respecter les quelques 8 000 fonds spéculatifs - hedgefunds - qui gèrent environ 1 500 milliards de dollars, ou les equityfunds ne s'appliquent pas à eux, et qu'ils ne payent pas leur capital. Or ces fonds souverains pourraient représenter 15% du PIB mondial dans cinq ans. Sans craindre les accusations de protectionnisme, l'Allemagne a décidé de s'en protéger. Après avoir essayé sans succès d'obtenir du G7 en juin 2007 des engagements sur ce projet par opposition américaine et britannique, elle va prendre des mesures nationales. Elle a aussi demandé à la Commission de se pencher sur ce problème et de faire des propositions aux 27. Cette démarche devrait être franco-allemande.

Autre exemple : le respect des principes de l'économie de marché n'excluerait pas, dans le droit des OPA une exigence de réciprocité (Mital/Arcelor ?). Aux États-Unis, quand la nationalité de l'acheteur est dûment identifiée, il n'y a pas de seuil obligatoire pour une OPA. L'État du Delaware s'est doté d'une législation très protectrice des actionnaires. Aux Pays Bas l'intérêt social de l'entreprise n'est pas défini seulement par les actionnaires, le conseil des salariés a du poids. En Allemagne, la pratique des " discussions de coin de table " permet à des concurrents de s'entendre. Ce même pays va créer des " réserves de capitaux " allemands destinées à des entreprises menacées d'OPA hostiles.

Ce n'est pas parce que la nationalité des firmes globales est prétendument devenue difficile à déterminer (encore que celles des firmes américaines ou émergentes soit claire) que la bataille des capitalismes entre eux pour le contrôle du capital va cesser faire rage. Il y a beaucoup de mécanismes étrangers de protection des règles de l'économie de marché dont nous pouvons nous inspirer.


2. La détermination et la protection de secteurs dits "stratégiques" ou de "souveraineté".

Sans même parler de la Russie (où une liste assez large de secteurs stratégiques est en cours d'élaboration) ou de la Chine (clause de " sécurité nationale " dans la loi anti monopole du 30 août 2007), beaucoup de pays libéraux et capitalistes on établi ou trouvent justifiée une telle protection. En France, Louis Gallois a suggéré une "golden share" (action préférentielle pour l'Etat avec droit de veto) pour sécuriser EADS. Le commissaire Peter Mandelson ne l'a pas exclu, au niveau européen, mais à condition qu'elle soit cogérée par la Commission et les Etats membres, tout en estimant qu'il sera "difficile de définir des secteurs stratégiques au sein de l'UE", point de vue que l'on peut contester. Aux États-Unis le président peut s'opposer à une acquisition étrangère au nom de la "sécurité nationale" sans être tenu par une liste de référence, et c'est ce qui a été fait par exemple pour s'opposer à la tentative de rachat d'une compagnie pétrolière américaine par le chinois CNOOC.

Même les libéraux estiment qu'une golden share est justifiée dans le secteur de la défense. En revanche pour tous les autres secteurs ils se disent sûrs que des protections particulières sont presque inutiles si les règles de transparence et autres sont correctement respectées. La protection n'a d'ailleurs pas besoin d'être lourde et le contrôle des Etats pourrait ne porter selon eux que sur la gestion des actifs, pas sur le capital lui même. C'est une conception minimum. Au surplus, là où l'Etat garde (devrait garder) 5 à 10% du capital d'une entreprise mise sur le marché, il peut l'utiliser pour bâtir des champions européens. La formule américaine : la possibilité de déclarer une activité " stratégique " sans être prisonnier d'une liste est peut être la meilleure. L'Europe pourrait s'en inspirer.

Pour éclairer une nouvelle politique industrielle française et européenne il serait utile de faire l'histoire des décisions politiques en matière industrielle au cours des vingt dernières années : occasions manquées, gaspillage d'énergie à contre temps, mais aussi réussites et anticipations publiques intelligentes au-delà du court termisme du marché, etc···

Ce débat sur les protections nationales ou européennes devrait pouvoir être mené sans tabou, ce qui n'a pas été le cas ces dernières années. Qu'il ne faille pas recourir à des protections à tout moment, pour s'abriter sans avoir rien préparé est évident. Qu'un protectionnisme global, que d'ailleurs personne ne préconise, soit impraticable et contre productif est aussi évident. Néanmoins au stade de la réflexion rien ne devrait être interdit. Nous aurons intérêt à suivre de très près ce qui va se dire aux Etat Unis à ce sujet pendant la campagne électorale en 2007/2008 non seulement dans le champ politique (voir le durcissement d'Hillary Clinton et des autres leaders démocrates américains contre "une mondialisation qui se fait à l'avantage d'une minorité") mais aussi dans les milieux universitaires, académiques et économiques (voir les prises de position de Paul Samuelson et d'Alan Blinder). Le sujet devient discutable. Remède ou poison, tout est dans la dose.





D. Troisième volet de cette stratégie, la "régulation de la mondialisation".

Elle est devenue depuis quelques années le cri de ralliement des humanistes, des libéraux modérés, centristes, des socio-démocrates, autres partis de gauche, syndicats, organisations multilatérales, etc··· (mais moins de patrons car la catégorie des "patrons sociaux" n'a pas survécu à la financiarisation). Avec des résultats mitigés puisque la mondialisation est à la base une dérégulation, une déréglementation.

La financiarisation, " l'hypertrophie de la sphère financière ", l'invention des produits dérivés et de la titrisation, permettant des profits risqué mais faramineux, la multiplication pour en profiter de milliers de fonds - hedge, equity, souverains - ont remodifié en profondeur en à peine plus de dix ans, la globalisation économique et commerciale. Une croissance mondiale à 5% et des fonds qui cherchent un profit à court terme d'au moins 15%. Des échanges sur les marchés de change cent cinquante fois plus importants que les échanges commerciaux, des actifs financiers qui représentent trois fois le PIB de la planète. Si les mots de cavalerie et de spéculation ont jamais eu un sens, c'est aujourd'hui. La crise financière de l'été 2007 aux États-Unis a mis en évidence le caractère illusoire de l'auto surveillance par les intermédiaires financiers et (" Le monde " du 30 août) un enchaînement où des établissements de crédits échappent à la loi bancaire, où des banques sont imprudentes, ou des intermédiaires financiers ont mal informé, ainsi que le manque de transparence des fonds spéculatifs, la sous estimation des risques par les agence de notation, des gendarmes de bourses dépassé par une sophistication opacifiante, des banques centrales pompiers et pyromanes.

Et pourtant, pour casser l'idée démoralisante que nous n'avons pas d'autre choix que subir les à-coups de cette mondialisation ultra-libérale financiarisée, pour que les peuples européens, ouverts et bien intentionnés, n'aient plus le sentiment d'être " les idiots du village global ", des initiatives régulatrices plus visibles et plus efficaces sont indispensables en matière financière et autres. La crise des " subprime " et ses suites, crée une opportunité. Dans un autre domaine la portée de la convention sur la diversité culturelle adoptée en 2003 par l'UNESCO à l'initiative de la France contre l'avis des États-Unis (pas de veto à l'UNESCO) n'est pas assez rappelée. La règle, les normes juridiques, le droit sont notre première protection.

Sur le plan idéologique, l'idée de " régulation " n'est soutenue ni par les États-Unis, ni la Grande Bretagne, ni par les vrais libéraux, ni par les forces financières qui ne veulent pas être bridées et estiment qu'il y a encore intérêt à déréglementer et à faire reculer le pouvoir des Etats. En revanche la gauche en Europe et en Amérique Latine, les sociaux démocrates, la plupart des gouvernements européens, les syndicats, les africains, les pays en développement pas encore émergents sont partisans de " la " régulation, même si son contenu est flou. Il est à noter ces dernières années dans divers milieux multilatéraux (Banque Mondiale et autres) même aux États-Unis (évolution de Fukuyama) un certain retour à l'idée qu'on ne peut se passer des états.

S'agissant de la régulation, il faut distinguer les enceintes ou institutions multilatérales de régulation publiques et privées, et les politiques de régulation.




" Les enceintes

- Les données de la réforme des Nations Unies, périodiquement jugée "indispensable" et en pratique bloquée, sont connues. Ce serait sans aucun doute un progrès d'élargir le Conseil de Sécurité à cinq ou six membres permanents nouveaux (Japon, Inde, Allemagne, un latino américain, un africain, un arabe), de réactiver le Conseil de Tutelle pour s'occuper des états faillis, de faire du conseil ECOSOC réévalué l'instance supérieure d'harmonisation des politiques et de mise en cohérence des normes potentiellement contradictoires des diverses organisations de régulation (OMC, OIT, FAO, Banque Mondiale, FMI, etc···). A moins que cela ne soit fait par un organisme informel crée par addition du Conseil de Sécurité, des nouveaux membres permanents possibles, et du G8, et de quelques autres émergents, ce qui conduirait à un G13+.

Le " Cercle des économistes " a préconisé un L (G) 20, sorte de G13 élargi aux directeurs du FMI, de la Banque Mondiale, de la Banque des Règlements Internationaux, de l'Organisation Mondiale du Commerce, et aux représentants du Conseil des gouverneurs des Banques Centrales et qui aurait pour mission 1) de réformer le FMI, la Banque Mondiale, la BRI, l'OMC, 2) de créer l'OME, 3) d'élaborer un socle de règles communes minima sur le droit des entreprises, la concurrence, la propriété intellectuelle, de contrôle des capitaux, la coordination des politiques monétaires et de change. Mais de telles réformes nécessitent soit l'accord des cinq membres permanents et des 2/3 de l'Assemblée Générale, soit celui des membres actuels du G8.

Plusieurs membres permanents bloquent pour préserver leurs positions fixées en 1945. et étant donné l'importance croissante de cette enjeu, cette nouvelle mission de l'ECOSOC pourrait être préparée par une " Commission Mondiale pour le développement durable ". Comment sortir de cette impasse ? Si une majorité d'états membres favorables à une réforme ambitieuse du système des Nations Unies se constituait, le blocage par certains membres permanents s'avérerait pour eux à la longue de plus en plus coûteux dans l'opinion mondiale.

Il faut donc concevoir ce plan, bâtir cette majorité, exercer cette pression.
Les difficultés que rencontrent les membres de l'OMC à aboutir dans le cycle de la négociation dit de "Doha", tiennent moins au statut de l'organisation qu'aux évidentes contradictions d'intérêts entre les divers groupes de pays. Peut être cependant pourrait-on accroître le pouvoir de proposition et d'impulsion du directeur général ? Le droit de veto de chaque Etat membre est un facteur de blocage mais on voit mal ce qui les y ferait renoncer.
L'OIT, la FAO, l'OMS, l'UNESCO, connaissent tous plus ou moins des problèmes de légitimité, de fonctionnement, de moyens. La FAO est " au bord du gouffre " selon un rapport récent. En fait c'est tout le système des Nations Unies de 1945 qui est usé.
Le FMI doit relever les défis d'une incertitude sur ses missions - moins de pays ont besoin de lui -, de la revendication d'une place accrue de la part des émergents, d'un début de contestation sur la nomination coutumière d'un Européen comme directeur général (contre un américain à la banque Mondiale). Dominique Strauss Kahn avait fait des propositions de réforme dès 1998.
La Banque Mondiale a un double problème de moyens (elle ne gère en fait que 7% de l'aide au développement dans le monde) et de crédibilité : sait-elle ce qui est bon pour le développement ?

Toutes les institutions multilatérales sont utiles mais ont des pouvoirs limités qui ne justifient pas les attentes exagérées que l'on place en elles. Par exemple l'opinion attend trop de la Cour Pénale Internationale et se déclarera un jour ou l'autre injustement déçue. En fait le système multilatéral souffre, en dehors des problèmes de moyens et d'organisation, d'un contre sens. Il a été présenté dans un esprit " moderne " après la seconde guerre mondiale comme une sorte de substitut aux états nations égoïstes et périmées. Alors qu'en réalité il est le cadre au sein duquel les états nations coopèrent plutôt que de s'affronter. On abuse du terme " global ". Les problèmes sont globaux, donc la solution serait globale ce qui est compris comme : un état seul ne peut rien faire. Cette conception déresponsabilise les états et décourage la démocratie. Mais cela ne veut rien dire : il n'y pas de gouvernement global, ni de gouvernance globale du peuple global mondial. C'est toujours des 192 Etats qu'il s'agit. Heureusement d'ailleurs. Ce qui n'empêche pas un Secrétaire général d'organisation ou un Directeur général d'avoir de par une charte ou par délégation des Etats membres une mission précise.

Pour renouveler le multilatéralisme, la mission de ces institutions, ainsi que le mandat de ses dirigeants, doivent être clarifiées. Il faut d'une façon ou d'une autre exercer sur eux un contrôle démocratique. En fait il faut combiner les deux formes de multilatéralisme que distingue Kemal Dervis : la gouvernance coopérative circonstancielle et ciblée entre Etats souverains, et la gouvernance partagée au sein d'institutions internationales clairement mandatées et relégitimées.

La création d'une Organisation des Nations Unies pour l'Environnement, ONUE, ou OME par exemple, proposée par la France sera un progrès si ses tâches : 1) lutter contre le réchauffement climatique, et en réduire les effets néfastes 2) remplacer les molécules chimiques dangereuses pour la santé humaine par de nouvelles, moins dangereuses 3) enrayer le recul de la biodiversité 4) prévenir la pénurie d'eau potable 5) etc. sont clairement définies et si la répartition des rôles entre les gouvernements, les divers fonds, programmes (PNUE et autres) et secrétariat spécialisés, les entreprises et les ONG est clarifiée par la création de cette organisation.


" Les politiques

Il faut donc ne plus penser au multilatéralisme comme à une panacée, un substitut à la volonté et à la responsabilité de chaque gouvernement mais agir, à l'intérieur du système multilatéral, ou dans le cadre de négociations intergouvernementales ad hoc pour exercer une action régulatrice. Pour augmenter nos chances d'atteindre nos objectifs de régulation dans les négociations multilatérales il nous faut donc :
être prêts à faire certaines concessions,
rechercher des pointes de convergence avec les États-Unis (nous préparer pour la nouvelle administration américaine) en nous appuyant sur l'évolution de l'opinion américaine (ex : les Etats et les Villes sur le climat),
rechercher méthodiquement les domaines où les émergents réalisent qu'ils ont aussi intérêt à la régulation. Aujourd'hui ils vendent, achètent et investissent dans le même monde global que nous sans respecter encore les mêmes règles en matière de change, d'énergie, de propriété intellectuelle, de social, d'environnement, de subventions publiques, etc. Et bientôt 500 groupes industriels des pats émergents auront un chiffre d'affaire de plus d'un milliard de dollars par an.


Nous avons donc besoin d'un politique claire et forte - France et union Européenne - ces pays, BRIC (Brésil, Russie, Inde, Chine) mais aussi Mexique, Afrique du Sud, Indonésie, Vietnam, Thaïlande, un jour Iran, d'autres encore. Une politique qui soit à la fois globale, au niveau multilatéral qui peut concerner ces pays en général, ou chacun d'entre eux. Et une politique nationale.

A ces deux niveaux, notre politique doit englober nos réactions à leurs initiatives (raid de fonds souverains, prise de participations industrielles, envois d'étudiants, divers) ; nos initiatives envers eux (protection contre les fonds souverains, protections financières, protections migratoires, recherche d'étudiants, investissements et prise de contrôle chez eux, exportations, recherche de grands contrats) ; nos réactions à leurs réactions (par exemple : refus de grands contrats et mesures de protection si on bloque leurs fonds souverains) ; sujets débattus dans les enceintes multilatérales : comme la réforme de l'ONU, les négociations OMC, notamment sur la propriété industrielle, la réforme FMI, la réforme banque mondiale, l'élargissement du G8, l'environnement - le climat, les pesticides - etc···

Plus encore que les questions de sécurité, la redéfinition de nos rapports avec les émergents va être la grande affaire des prochaines décennies. Nous avons absolument besoin que l'Union Européenne ne raisonne pas que comme une puissance commerciale et bâtisse avec ces pays des rapports de force globaux et intelligents, garants de bonne coopération. Ce qui n'empêche pas, au contraire, une politique française à l'égard de la Chine et des autres. Tout ce qui écrit dans le rapport Gaymard est juste et devrait être mis en œuvre.


Pourrons nous contraindre les pays émergents :
à respecter les exigences capitalistes les plus récentes de transparence et de réciprocité systématique ?
à élever leurs propres normes sociales le plus vite possible, pour réduire l'écart et le choc avec les classes moyennes occidentales.
à respecter des normes environnementales élevées ?

Les premières exigences, celle de transparence et de réciprocité, sont peut être historiquement injustes (nous avons profité de leur absence) mais elles sont légitimes aux yeux de tous les occidentaux. Elles supposent une vraie cohérence entre européens et euro/américains.
La troisième est primordiale, y compris pour les pays émergents. Ce n'est pas parce que les occidentaux ont pollué massivement depuis les débuts de la révolution industrielle (CO2, rejets chimiques, et plus récemment avec les pesticides) que les émergents peuvent en faire autant pendant aussi longtemps au risque de mettre en péril la vie dans la biosphère, y compris la leur ! Ils ne sont pas sur une autre planète.

En revanche sur le second point - les normes sociales - même si c'est ce qui choque le plus les opinions occidentales amnésiques qui ont oublié Zola, Dickens ou Steinbeck, les pays riches n'arriveront pas à imposer, ni par générosité, ni par cynisme, aux pays émergents de respecter leurs normes sociales actuelles. Celles ci monteront régulièrement, à leur rythme, sous la pression des forces sociales internes, des scandales, des manifestations, de l'information (ex : scandale des mines en Chine). Mais cela sera long car l'armée de réserve des travailleurs chinois pauvres est immense.

Une régulation de la mondialisation est dans notre intérêt. Mais nous ne pouvons l'imposer. Nous devons inlassablement rechercher des alliés, organisation après organisation, d'abord en Europe puis ailleurs, pour constituer des majorités changeantes, domaine par domaine, y compris chez les émergents. C'est l'esprit même du multilatéralisme.



E. Quatrième volet : la solidarité

Toutes ces politiques sont indispensables. Mais une meilleure adaptation, des protections plus efficaces, une régulation offensive ne nous protégerons pas de certains chocs ponctuels du fait de la dissymétrie des coûts salariaux et autres et qui peuvent se transformer en drame dans certains bassins d'emploi si la seule activité est délocalisée (ex : vallée de montagne, département excentré ou désindustrialisé), ou quand des industries entières sont condamnées par la concurrence (le textile chinois contre le textile en Europe ?).

L'objectif à terme, la "régulation" idéale, est bien sûr que tous les pays du monde respectent les mêmes règles à conditions de concurrence égales. Mais ce ne sera pas avant très longtemps si cela arrive jamais. Or chaque drame social de ce type frappe plus l'opinion que les nombreuses statistiques sur les créations d'emplois grâce aux exportations.

Face à ces chocs qui peuvent dévaster une région, une profession, une classe d'âge, etc. il est impossible aux responsables politiques de gauche, comme de droite de s'en tenir à la vulgate néo-libérale des dernières années : adaptons nous, améliorons la formation, montons en gamme, créons des emplois, etc. Tout cela doit être fait mais n'est d'aucun secours immédiat pour les victimes directes du choc··· C'est pour cela qu'en plus des autres volets de cette nouvelle stratégie il faut des politiques de solidarité et de cohésion sociale.

A cet égard, tout dépend de ce qu'un pays donné est prêt à consacrer à ses dépenses de protection sociale, de la façon dont les richesses sont prélevées, et redistribuées. Ce débat libéral/social traverse l'Europe depuis deux décennies et cela va se poursuivre jusqu'à ce qu'une synthèse équilibrée soit trouvée. Après vient la gestion de cette protection sociale. Que faut-il réformer et que faut-il préserver ? Comment combiner flexibilité (pour les entreprises) et sécurité des parcours professionnels (pour les salariés), pour réaliser la fameuse flex-sécurité ? A quel niveau fixer le revenu minimum social par famille, et doit-il être conditionné à la volonté de réinsertion ? Etc. Pour rendre leurs politiques sociales plus inventives et plus adaptées, plus efficaces les européens, dans ce domaine comme dans bien d'autres, feraient bien de s'inspirer systématiquement les uns des autres.

Mais il faut absolument aussi des politiques de solidarité ciblées au bénéfice des victimes directes de la mondialisation, aux niveaux européen, national ou régional, pus généreuses, plus volontaristes, plus rapides. Elles nécessitent en amont l'identification la plus précoce possible des chocs et des risques pour l'emploi, le recours précoce aux protections possibles, l'incitation à la création de nouveaux emplois par des PME, mais pour commencer le financement de la reconversion de ces victimes directes de la globalisation.

On ne peut pas figer longtemps des emplois condamnés, mais on doit aider les salariés à s'adapter en garantissant leurs droits -retraite, assurance-chômage- et leurs acquis professionnels lors d'un changement d'emploi).

Nous aurons besoin durablement de tels mécanismes d'accompagnement.
Les prochaines campagnes électorales, en Europe et aux États-Unis vont maintenir ce débat au premier plan. Les démocrates américains (Hillary Clinton, Nancy Peloti) mettent l'accent sur la "sécurité économique", ce que la gauche en Europe recherche sous le nom de sécurisation des parcours professionnels face à la mondialisation Le but est que " changer d'emploi " se substitue à " perdre son emploi ", y compris pour les catégories sociales aujourd'hui les plus mal préparées.




F. Enfin, cinquième volet, récapitulation de ce qui devrait être fait au niveau de l'Union européenne.

La politique nationale doit trouver son prolongement et des points d'appui au niveau européen pour chacun de ces volets. Libérée de l'hypothèque institutionnelle et du mirage constitutionnel qui l'ont absorbé pendant quinze ans par l'accord sur le traité simplifié et sa ratification probable, l'Union devrait pouvoir dans les prochaines années mettre toute son énergie dans la définition d'une posture européenne beaucoup plus volontaire dans la mondialisation. Les Européens, et la Commission, ont eu en effet ces vingt dernières années une attitude trop ingénue. Ils ont trop cru qu'ils vivaient déjà dans une "communauté internationale" consensuelle et post tragique, que le "doux commerce" allait dissoudre tous les conflits et nos normes étendre notre système. Ce n'est pas le cas.

L'Union ne peut plus croire que ses valeurs, ses idéaux, et ses normes sont suffisants et naturellement contagieux. La France doit absolument la rendre plus réaliste, pour qu'elle réalise ce que va être la géopolitique en formation, le choc démographique, l'émergence de nouvelles puissances, la compétition énergétique, des tensions écologiques et de risques de clash des civilisations et en tire toutes les conséquences. Qu'elle bâtisse une autonomie dans une alliance refondée avec les États-Unis et un rapport de forces intelligent avec les nouvelles puissances émergentes. Mais il faut savoir que nous convaincrons d'autant plus nos partenaires que nous aurons réussi à nous réformer nous-mêmes.


En tous cas nous devons faire de l'Union européenne le niveau d'action le plus efficace dans la mondialisation, le pôle de puissance régulateur par excellence.

1. En ce qui concerne l'effort d'adaptation et de réforme sous l'impulsion de l'Union, le résultat n'est pas jusqu'ici probant. La " stratégie " de Lisbonne en 2000 n'en était pas une. Schématiquement modernisatrice, vague et générale, adoptée sans réel engagement des gouvernements ni préparation des opinions et sans que les implications économiques et sociales et en politique intérieure n'aient été mesurées, elle n'a pas atteint ses objectifs. Le rapport Kok à mi parcours ne l'avait pas caché.

De toutes façons l'Union, Commission ou Conseil, ne peut pas dire uniquement aux Européens : vous devez vous adapter. Elle doit les mobiliser d'une façon plus convaincante, montrer les bénéfices de l'adaptation mais aussi les protéger et les accompagner. D'autant que la Commission n'a pas la légitimité démocratique des gouvernements, déjà eux-mêmes très contestés pour faire accepter des réformes difficiles.


2. En ce qui concerne les protections, en revanche l'Union devrait jouer un rôle plus important. Elle doit pour cela :

- en accepter le principe,

- faire de la réciprocité un principe même (par exemple en ce qui concerne les prises de contrôles industriels),

- élaborer à son niveau comme l'Allemagne le demande des règles communes face aux fonds souverains (tout en se préparant aux réactions des pays concernés) et lancer de grande manœuvres pour imposer une vraie transparence à l'ensemble des fonds spéculatifs,

- demander dans les négociations commerciales à l'OMC, plus de délais, et d'étapes, une ouverture graduelle, des " écluses ", laissant aux salariés européens plus de temps pour se préparer. Ne pas exclure, que Doha aboutisse ou non, de nouveaux accords bilatéraux,

- cesser d'étouffer sous les cris d'indignation toute réflexion sur le " patriotisme européen ", sur la "souveraineté européenne" (Hakim El Karaoui) voire sur le protectionnisme proprement dit, contingentement, taxes, normes. Ces politiques sont peut être impraticables, mais tout débat mérite d'être mené, sans provocation.


1- En ce qui concerne la solidarité, le "Fond européen d'ajustement à la mondialisation" qui vient d'être créé (mieux vaut tard que jamais), devrait certes n'intervenir que sur la base de critères clairs, mais être doté de moyens importants et être capable d'intervenir vite.

2- Au total l'Union européenne est évidemment le niveau préférentiel où les 27 Etats membres doivent élaborer avec la Commission une contre offensive ambitieuse dans la mondialisation fondée notamment sur :
une politique offensive de propagation de ses standards au sein de l'OMC (réciprocité, propriété intellectuelle, normes sanitaires exigeantes (codex alimentaires) de normes environnementales etc.
un recours beaucoup plus fréquent à l'ORD de l'OMC,
des offensives régulatrices plus ambitieuses en matière d'environnement par exemple en proposant d'étendre aux pays émergents la directive REACH sur l'évaluation des molécules chimiques dangereuses et des pesticides et leur substitution.
la valorisation du potentiel agro-alimentaire européen, sur la base d'une nouvelle PAEC (Politique Agricole Ecologique Commune).
une nouvelle politique industrielle. S'affranchissant d'un tabou qui interdisait une telle politique, alors que les États-Unis, de facto, en ont une, Jean-Pierre Jouyet et Günter Verhaugen ont proposé un plan d'ensemble : pôles de compétitivité, promotion de nouvelles technologies énergétiques et environnementales, initiatives en matière de médicaments, d'aéronautique, de spatial, de bio technologies etc. Tout cela devant conduire, chaque fois que cela sera possible, sans avoir peur des mots, à des champions européens même s'il est clair que les grandes entreprises raisonnent plutôt global qu'européen. Tout cela suppose un changement de logiciel de la Commission. Peut-être les fonctionnaires européens pourraient-ils avoir à faire une " mobilité " dans une administration nationale.
même si cela paraît irréalisable, une " compensation " entre les secteurs qui bénéficient de la parité de l'euro, et les autres.
une politique européenne commune de l'énergie comme l'a proposée l'Allemagne, à concevoir entre les 27, et peut être conduite par une "Haute Autorité".
une définition en commun par les Etats européens de leurs priorités en matière de recherche et de développement technologique.
un programme écologique transversal avec des critères écologie/agriculture, écologie/industrie, écologie/transport, écologie/BTP etc. et des calendriers.
un programme d'échanges "Confucius" avec la Chine sur le modèle Erasmus (proposition de Jean-Pierre Raffarin).
en matière de défense, des programmations communes pour les nouveaux armements, et de nouvelles entreprises intégrées.


Il est maintenant établi que dans l'Union à 27 le couple franco-allemand demeure irremplaçable mais n'est plus suffisant. Il y a entre la France et l'Allemagne des sujets de convergence, et de divergence. Sur l'attitude à adopter face à la mondialisation, il n'y a pas en réalité, aujourd'hui, de contradiction fondamentale (sauf sur l'énergie nucléaire). Cela devrait permettre une convergence franco allemande et des positions communes, sur cette question centrale, en commençant par des propositions communes pour une vraie régulation financière, afin que les investisseurs, à long terme puissent reprendre la main.
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Conclusion de la première partie


Faut-il donc que nous changions de posture ? Oui sans aucun doute. Nous avons intérêt à passer d'une méfiance stérile face à la mondialisation à un dynamisme offensif dans la mondialisation. Nous n'y parviendrons qu'en assumant et associant dans une combinaison convaincante et une action de longe haleine tous les volets d'une politique ambitieuse de la mondialisation présentée comme telle.

Des pays comme le Danemark ont organisé autour de ce même objectif une mobilisation générale. Pourquoi pas un jour un " Grenelle de la mondialisation " ?

En dernier ressort, c'est une question politique. Les politiques intérieures, économiques et sociales, et la politique étrangère doivent être cohérentes avec nos ambitions dans la mondialisation et contribuer à ce retour à la confiance, sinon il n'aura pas lieu. La plupart de ces initiatives supposeront un accord et une synergie avec nos principaux partenaires européens. Mais il faut que la France affirme sa posture et défende ses intérêts.





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Faut-il changer de posture dans notre politique étrangère et de défense ?




L'interrogation sur notre position dans le monde globalise porte aussi sur notre politique étrangère d'autant que les changements spectaculaires intervenus depuis vingt ans dans la géopolitique du monde alimentant une contestation sourde contre cette politique qui serait "dépassée", sans que soit clairement précisé ce qui, au juste, est "dépassé". Il est donc important d'en analyser la nature, et les motivations des propositions de modernisation et de les évaluer.

En premier lieu l'affirmation fréquente selon laquelle il règne en France un large consensus sur la politique étrangère n'est plus que superficiellement vraie, même si l'habitude perdure de répéter qu'il y a un consensus. L'absence de désaccord frontal droite/gauche dans ces domaines semble accréditer cette thèse : on serait bien en peine de caractériser globalement "la" politique étrangère de la gauche ou "la" politique étrangère de la droite, tant le débat idéalisme/réalisme, la détermination des parts respectives de la défense des intérêts économiques ou de sécurité, et des droits de l'homme dans notre politique étrangère passe à l'intérieur de chaque formation politique comme de chaque gouvernement de gauche ou de droite. A chaque question clé : jusqu'où faut-il intégrer l'Europe ? Jusqu'où faut-il élargir l'Europe ? Faut-il continuer à avoir une politique arabe, ou africaine, et laquelle ? Faut-il, ou non, prendre des initiatives pour la paix au Proche-orient ? Faut-il une autre politique méditerranéenne et en quoi consisterait-elle ? Peut-on être les alliés des États-Unis sans être obligés de s'aligner sur eux ? Peut-on mieux les influencer ? Peut-on bâtir un rapport de forces avec les pays émergents ? Faut-il forcer les pays non démocratiques à se démocratiser ? Sans oublier toutes les crises aigues, les réponses variées sont contradictoires, tant au sein de la gauche que de la droite, on a eu des preuves multiples ces dernières années.

Qu'ont à l'esprit ceux qui militent pour une remise en cause du positionnement diplomatique de la France ? On pourrait penser que cela ne va pas jusqu'à contester le vrai fil conducteur de la politique étrangère de la Vème République - qui est précisément que la France doit avoir sa propre politique -. Et pourtant deux courants de pensée distincts ont oeuvré ces dernières années dans ce sens, de cette révision et l'un des deux garde toute son ambition. Ils se sont nourris contre la politique étrangère de la France de déconvenues inévitables, de maladresses ponctuelles montées en épingle, de tel ou tel geste, démarche ou silence contestable de tel Président ou de tel ministre. Ils ont mis l'accent tous les deux sur la nécessaire "modernisation " de la politique étrangère et de défense de la France (à cause des nouvelles menaces, des nouveaux acteurs etc.). Mais ils voudraient obtenir plus sa réorientation en profondeur, voire sa normalisation. Il s'agit des courants européistes d'une part, et atlantiste/occidentaliste d'autre part.

Bien sûr toute politique étrangère française comporte une très importante composante européenne, une composante atlantique, du fait de notre alliance avec les États-Unis et une dimension spécifique. Mais cette politique ne sera pas du tout la même selon les proportions respectives de ces trois dimensions, et selon celle qui sera jugée prioritaire. Ce choix fondamental pour notre avenir mérite d'être explicité, et débattu.
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L'option fédéraliste européenne




Le courant fédéraliste européen est le premier de ces courants.
Il se présente plutôt comme "intégrationniste". C'est à son propos qu'est de plus en plus souvent employé le terme "européiste", pour le distinguer d'un courant beaucoup plus large, pro-européen, mais qui veut aller moins loin dans l'intégration. Les européistes ont longtemps prétendus être les seuls vrais "européens", taxant d'anti-européens les non intégrationnistes. Cette prétention n'a pas survécu aux référendums de 2005 et à leurs suites. Il y a plusieurs façons d'être "européen".

Avec de bonnes raisons et de louables intention ce courant avait milité au lendemain de la seconde guerre mondiale pour le dépassement des États nations, par définition archaïques, égoïstes et dangereux, leur politique étrangère y compris, comme les deux guerres mondiales étaient censées l'avoir montré et la construction d'une Europe très intégrée. Il a inspiré au moins deux générations d'élites, même s'il est toujours demeuré minoritaire dans le grand public.

Politiquement le centre en a été longtemps l'incarnation. La droite française s'est ralliée à la construction européenne en espérant que naîtrait ainsi une "Europe puissance", sous leadership français. Désespéré sous de Gaulle, un peu plus à l'aise sous Pompidou, le courant intégrationniste a repris espoir sous Valéry Giscard d'Estaing (avec l'élection du Parlement européen au suffrage universel, plus qu'avec l'institutionnalisation du Conseil européen). Et surtout sous Mitterrand avec la relance de la construction européenne au Conseil européen de 1984, la nomination de Jacques Delors à la tête de la Commission et jusqu'en 1995, avec cet extraordinaire leadership européen à trois, avec Helmut Kohl, qui a conçu Maastricht et a réussi à le faire ratifier. C'est dans ces années-là que la gauche, dans son immense majorité déjà pro-européenne par anti-nationalisme, s'est mise à son tour à croire à "l'Europe puissance" et plus encore à une improbable "Europe sociale", qui réconcilierait ses divers objectifs. En même temps, enhardi par ces avancées et la perspective d'une monnaie unique dont il attendait un choc politiquement fédérateur, le courant fédéraliste redevenait très ambitieux.


La fuite en avant institutionnelle des années qui ont suivi Maastricht -traité d'Amsterdam, traité de Nice, Convention, traité "constitutionnel" - est la résultante de deux forces. D'une part la volonté de presque tous les États membres, à commencer par l'Allemagne et la Grande Bretagne, d'élargir aussi vite que possible pour différentes raisons l'Union Européenne aux anciens membres du pacte de Varsovie libérés par la fin de l'URSS ce qui nécessitait un nouveau traité ; et d'autre part la volonté des forces fédéralistes (Commission, Parlement européen, médias proches de la Commission, journalistes français, allemands et italiens, think tanks spécialisés, milieux économiques) de donner à chaque fois aux nouvelles institutions un caractère plus intégré, y compris pour la politique étrangère, en attendant "la prochaine étape" carrément fédérale.

Ce retour en arrière est indispensable pour comprendre pourquoi, pour les tenants de cette thèse, pendant cette quinzaine d'années, ce qui concernait la politique étrangère et de défense française, sa définition, sa conduite, son adaptation paraissait de moins en moins important. Puisque la diplomatie française était vouée à se fondre un jour dans une politique étrangère européenne commune (en oubliant au passage la distinction fondamentale entre "commune" et "unique"), puisque c'était souhaitable et inéluctable, pourquoi s'accrocher à des traditions ou zones d'influences dépassées (francophonie, Afrique, monde arabe, nord-sud) qui énervaient nos partenaires européens (supposés eux, des européens parfaitement désintéressés) et agaçaient les Américains (ce qui fait le lien avec le courant occidentaliste abordé plus loin) ? Pourquoi, si ce n'est par goût de la gloire, maintenir ces voyages des ministres ou du président français, ces missions, ces initiatives, ces sommets franco-quelque chose, le siège français au Conseil de sécurité, l'obsession de la francophonie etc···. Alors que le sens de l'histoire imposerait d'"européaniser" lentement mais sûrement notre politique étrangère.

Aucun parti, aucun leader (pas même Jacques Delors, plutôt réaliste, ou Valéry Giscard d'Estaing, parce qu'ancien président français) n'a complètement préconisé cette ligne. Mais elle a pesé très lourd sur le débat public de 1992 à 2005. Cette tendance qui taxait de frileux tout ce qui n'était pas elle aurait mérité une interpellation critique et d'abord celle-ci : les peuples la soutenaient-elle ? En réponse aux réticences manifestes, la réponse classique : -il faut faire plus de pédagogie- était un peu courte. Et d'ailleurs, les autres pays européens renonçaient-ils ainsi à eux-mêmes (voir les zones d'influence de chaque État membre) ? Européaniser, n'est-ce pas en fait abandonner ? En quoi une Europe refuge de nations fatiguées d'elles mêmes pourrait elle être forte ?

Mais plus que ces interrogations légitimes, c'est plutôt le désaveu brutal en 2005, de deux peuples fondateurs, les Français et les Néerlandais, après les signes annonciateurs de Maastricht en 1992 (seulement 51%) et de 2004 (57% d'abstention en moyenne aux élections européennes) qui a donné un coup d'arrêt à cette fuite en avant. Même si le traité simplifié est, comme c'est probable, ratifié, avec un Haut Commissaire pour les relations extérieures cumulant les fonctions actuelles de Javier Solana, M. PESC, et de Benita Ferrero-Waldner, commissaire européen pour les relations extérieures - progrès bienvenu -, et que la France fait tout pour qu'il réussisse dans sa mission, il y aura demain comme aujourd'hui, une politique étrangère française et britannique, et allemande, etc···. Nous n'allons pas nous en remettre à "l'Europe", contrairement à ce que certains annonçaient ou préconisaient, ni mettre sac à terre.

Pas d'échappatoire possible. Nous allons devoir continuer à penser et à repenser notre politique étrangère, pour nous-mêmes, et aussi pour peser de tout notre poids dans l'élaboration de la partie européenne commune des politiques étrangères des Vingt Sept, la Politique Étrangère de Sécurité et de Défense Commune, et dans son renforcement, auquel nous avons intérêt.

Cependant on sent dans la France de 2007 une autre tentation beaucoup plus forte, à la fois ancienne et nouvelle, de remise en cause de la politique étrangère de la France, la tentation "occidentaliste".

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L'option atlantiste/occidentaliste




A. Depuis quelques années une vision du monde "atlantiste" au sens de la droite française d'avant le gaullisme, devenu avec la mondialisation et ses angoisses "occidentaliste", est réapparue et s'est affirmé au fil de livres, de revues, d'articles, de colloques et de déclarations politiques. Il ne s'agit là pas de la politique normale d'amitié et de coopération avec les États-Unis, mais d'une réorientation en profondeur qui doit être examinée de près. Ce mouvement s'inscrit, tout en prétendant s'en démarquer, dans le schéma de clash des civilisations, pronostiqué il y a quinze ans par Samuel Huntington. Huntington d'ailleurs injustement décrié : il ne préconisait pas, mais au contraire il mettait en garde ! Les Occidentaux (environ un milliard) seraient confrontés à l'hostilité irrémédiable des cinq milliards et demi d'êtres humains non occidentaux, à commencer par les Musulmans et les Chinois (qui pourraient se liguer, partie la moins convaincante des spéculations d'Huntington) sans oublier les Russes, les Indiens, et tous les autres qui voudraient se venger des cinq siècles de domination occidentale. Menacés, les Occidentaux devraient se serrer les coudes.

De fait, les Occidentaux ont perdu le monopole de l'histoire, si ce n'est leur influence qui peut demeurer longtemps colossale. Cette thèse fait écho à celle des néo-conservateurs américains, élaborées bien avant le 11 septembre, et dont on connaît les axiomes, le "wilsonisme botté" : il faut contre la "Réalpolitik" remettre la "morale" au centre de la politique étrangère, et être plus offensif contre les régimes non démocratiques et conduit presque fatalement à des interventions militaires, avec ou sans accord au sein du Conseil de Sécurité de l'ONU. Les néo-conservateurs gardent plus d'adeptes qu'on ne le croit en Europe, y compris dans les élites françaises, même après le fiasco irakien. Ce fait a été masqué par la virulente et durable réprobation de la politique étrangère de Georges W. Bush au Proche et au Moyen Orient par l'opinion française, mais il est patent.

Quels sont les axes des tenants de cette réorientation "occidentaliste" qui, le plus souvent, ne se présentent pas sous leurs vraies couleurs, à part quelques intellectuels isolés et provocateurs, mais sous le pavillon aimable de la "modernisation" (encore une!) de la politique étrangère ?

D'abord le postulat des "valeurs communes" entre l'Europe et les États-Unis. Il peut y avoir des désaccords passagers avec Georges Bush (et encore pas pour tous les membres de ce groupe de pensée) mais au fond nous serions avant tout des démocraties assaillies par les terroristes et menacées par la Chine, le nouveau "monde libre". La question de savoir si la politique américaine récente n'a pas, précisément, accru ces risques, n'est même pas admise par les tenants de cette ligne. Il s'en suit que nous ne devrions pas critiquer inutilement les États-Unis, ni nous démarquer d'eux "pour le plaisir de nous opposer à eux". Selon un schéma bien connu, ne pas s'opposer à eux sans motif valable devient vite : ne pas s'opposer tout court. Tout un pan, tout un héritage de la politique étrangère française - ton, initiatives, méthodes, partenaires - est ainsi frappé de suspicion même dans les cas où la France a eu à l'évidence raison. Il est surprenant de constater que cette tentation est forte, comme pour l'européisme, dans les élites - mais quasiment pas dans la population.


B. Dans sa logique, ce courant de pensée - fort à l'UMP et dans le monde industriel et de la défense, présent au PS, significatif dans les médias - estime que la position particulière de la France dans l'OTAN est un "problème". Jusqu'ici les quatre premiers successeurs du général de Gaulle ont préservé l'essentiel de la décision que celui -ci avait été amené à prendre en 1966 à l'issue de huit années de négociations infructueuses avec les États-Unis : sortir la France de tout engagement militaire automatique tout en restant, cela va de soi, dans l'Alliance. Si cette question n'a pas fait 'l'objet de débats publics, ni pendant la campagne électorale, ni depuis l'élection du président Sarkozy, la tentation du retour dans l'OTAN existe bel et bien.
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La question de l'OTAN


Cette éventualité mérite un examen plus détaillé.

Quels sont les arguments le plus souvent invoqués à l'appui d'un "retour de la France dans l'OTAN" ?
Les militaires mettent en avant la commodité pratique, la cohérence de la formation et des méthodes de combat avec les autres armées alliées de l'OTAN, "l'interopérabilité". Ils n'ont d'ailleurs, à quelques personnalités près, jamais été très favorables aux décisions prises par le général de Gaulle et n'ont eu de cesse de demander aux responsables politiques l'autorisation de renouer des relations pratiques très étroites avec l'armée américaine et avec l'OTAN, ce qu'ils ont obtenu. Ils espèrent une normalisation plus complète. Certains la justifient aussi par des raisons budgétaires (économies) et européennes (puisqu'en réalité les autres européens ne veulent pas d'Europe de la défense, inutile de rester à moitié en dehors de cette perspective).
pour une partie de l'UMP (voire du PS) la question est abordée de façon plus idéologique ou politique. Dans le monde global marqué par le terrorisme et l'émergence de grands pôles de pouvoir non occidentaux, la position singulière de la France dans l'OTAN serait devenue une "anomalie".
Un dernier argument est avancé : la France verrait ainsi son influence s'accroître au sein de l'ensemble atlantique, auprès des États-Unis et de leurs alliés, sur le plan diplomatico-militaire comme sur le plan des armements.
Les avantages seraient donc : meilleure cohérence "occidentale" idéologique, géopolitique et militaire, et influence accrue.

Le point de principe - la question de la cohérence occidentale - ne peut s'évaluer en avantages/inconvénients puisque c'est un point de principe, presque de doctrine. Il se justifie si la France se pense avant tout comme un pays occidental, avant d'être européen ou original. Et si tout doit en découler sur le plan pratique en revanche, on ne peut pas affirmer que quoi que ce soit dans la situation actuelle de la France par rapport à l'OTAN la gêne, des arrangements concrets et satisfaisants ayant été trouvés sur chaque point. Des forces françaises participent à plusieurs opérations de l'OTAN. Leur valeur militaire est reconnue. Des entreprises françaises réussissent à remporter les appels d'offres de l'OTAN quand ils sont méthodiquement préparés.

L'argument de l'influence est le moins convaincant. La France serait - peut être - considérée à nouveau par les autres alliés, européens et canadiens, comme un allié "normal" et cesserait - peut-être - de faire l'objet de procès d'intention. Sur les États-Unis cela donnerait à la France une influence comparable à celle des autres alliés, c'est-à-dire quasi nulle. Ce n'est d'ailleurs pas nouveau : même l'immense Churchill n'avait pas réussi à influencer Roosevelt, par exemple sur le lieu et la date du débarquement ! A fortiori les dirigeants d'aujourd'hui. D'autant que les États-Unis n'accordent plus à l'OTAN une place exclusive. Même après son départ, les conceptions de Rumsfeld selon lesquelles c'est "la mission qui détermine la coalition", au détriment des alliances permanentes, ont laissé des traces.

Il faut ensuite se demander quel serait le prix politique à payer pour un tel mouvement. Sur le plan interne d'abord. Une partie de l'opinion, peut-être pas seulement à gauche, s'y opposerait, ou en tout cas n'en comprendrait pas la nécessité. A un moment où l'administration Bush sortante a rendu les
États-Unis plus impopulaires que jamais dans le monde, quel serait l'intérêt de réveiller une telle polémique? Cette question pourrait -peut-être- se présenter autrement après 2009.

Sur le plan international, un tel mouvement déclencherait l'enthousiasme des médias et des élus américains : oublié le général de Gaulle, la France est redevenue un allié sûr, elle va nous aider en Irak et ailleurs, etc. Satisfaction en Israël pour les mêmes raisons. Satisfaction plus ambiguë en Grande-Bretagne : même si les Britanniques sont bien placés pour savoir que leur suivisme ne leur a donné aucune influence particulière sur les États-Unis (pas plus d'ailleurs que notre opposition), ils n'aimeraient pas que cette influence supposée ait l'air d'être partagée avec l'autre allié militairement significatif. A peu près partout ailleurs, la France serait considérée comme réalignée sur les États-Unis et traitée comme telle. Les autres puissances, établies ou émergentes, en prendraient froidement acte : même si c'était souvent illusoire d'espérer canaliser, ou contrebalancer, les États-Unis, ce ne serait plus la peine en tout cas d'essayer de le faire avec la France et donc de la valoriser politiquement ni de l'avantager économiquement dans ce but.

Dans tous les autres pays, qui ne sont pas des puissances, soit au moins 150, cela serait perçu comme la perte d'un point d'appui au sein de l'ONU, ou de l'OMC, d'un avocat au sein du FMI, de la Banque Mondiale ou du G8. Mais les simples pays, plus que les puissances, sont obligés d'être réalistes, et ils auront tôt fait de se trouver d'autres points d'appui.


Tout cela est à mettre en regard avec ce que la France y gagnerait éventuellement.

Un gouvernement qui envisagerait une telle décision pourrait juger nécessaire vis-à-vis de son opinion d'obtenir des contreparties, comme celle que le Président Chirac avait demandées en 1995/1996 (le commandement sud pour un français). Il serait utile pour un tel gouvernement d'étudier pourquoi cette tentative avait échoué, avant même la dissolution et le changement de gouvernement au printemps 1997.

Toutefois obtenir tel ou tel poste important, ce qui déjà, ne va pas de soi, ni de la part des Américains, ni de la part des autres alliés, ne serait pas suffisant. Seule la perspective d'une vraie réforme de l'OTAN qui est, rappelons le, depuis la guerre de Corée il y a cinquante ans, une organisation militaire intégrée dès le temps de paix comme elle le serait en temps de guerre, changerait cette donne. Pour la France rejoindre une OTAN réformée grâce à la bonne gestion de sa disponibilité pour un rapprochement, aurait une toute autre allure, et une autre signification, que de "rentrer dans l'OTAN".


Que pourrait être une "OTAN nouvelle"?
une organisation qui irait plus loin dans la reconnaissance de l'autonomie du pilier européen de l'alliance que les arrangements actuels, ce qui suppose que les européens se mettent au préalable d'accord sur ce qu'ils veulent obtenir et les responsabilités qu'ils sont prêts à prendre.
une organisation qui accepterait en son sein le débat entre alliés (et non entre vassaux) sur les options stratégiques et tactiques, par exemple sur l'avenir de la dissuasion ou sur la combinaison défense/dissuasion.
une organisation dont tous les membres européens prendraient leur part des dépenses militaires.
une organisation qui clarifierait son aire géographique, son rôle et ses missions devenues confuses à force d'être constamment étendues. Depuis la fin de l'URSS, les États-Unis, et divers lobbies d'autres pays influents à Washington, ont poussé à l'élargissement de l'OTAN pour achever de refouler la Russie, l'entourer d'un réseau de pays nouvellement alliés des Occidentaux, voire traiter de la menace terroriste, et accroître l'influence américaine. Un peu comme dans le cas de l'Union Européenne de 1989 à 2004, l'élargissement est devenu une fin en soi. Par ailleurs, des réactions américaines et occidentales et des engagements au cas par cas - ex Yougoslavie, Afghanistan - semblent avoir fait de l'OTAN - à l'origine organisation militaire défensive de l'Atlantique Nord - le bras armé de la sécurité occidentale tous azimuts.

Cela est très lourd de conséquences quant à la perception de l'Occident par "les autres" (the rest) et notre positionnement stratégique dans le monde des pôles émergents.

Qui en a débattu ? Qui en a décidé ? A l'origine en 1948 la ratification du Traité instaurant l'Alliance atlantique avait fait l'objet de débats intenses au sein des parlements nationaux, à commencer par le Sénat des États-Unis. Le changement de contexte mondial, et de menaces, et la nécessité d'une réforme justifient amplement qu'un nouveau débat ait lieu aujourd'hui dans les pays de l'alliance sur le rôle et sur l'avenir de l'OTAN. Les États à la fois membres de l'Union Européenne et de l'OTAN pourraient y réfléchir ensemble afin d'être en mesure de faire des propositions à la nouvelle administration américaine, en 2009. Voire avant, au sommet de l'OTAN au printemps 2008, si du fait de son affaiblissement l'administration Bush était prête à certains mouvements.



C. L'autre grande question stratégique qui peut être abordée de façon "occidentale", européenne, ou plus indépendante, est celle du projet américain de bouclier, c'est-à-dire de l'avenir de la dissuasion et des rôles respectifs des systèmes défensifs et dissuasifs. Théoriquement, des boucliers affaiblissent la crédibilité de la dissuasion et c'est pour cela qu'il y avait eu de 1972 à 2001 un traité ABM. Mais il y a le risque de tirs accidentels (?), de régimes non sensibles à la menace de représailles (?), de menaces émanant d'entités non territoriales non menaçables en retour, faute de domicile fixe (?), qui tous obsèdent l'Occident (et un certain nombre d'autres pays) depuis··· qu'il a vaincu l'URSS. Le vainqueur est inquiet. Et surtout, comme l'a toujours expliqué Z. Brejzinski, les États-Unis veulent être assurés de plus de sécurité que tous les autres et disposer à la fois de tous les systèmes défensifs, offensifs et dissuasifs.

La question stratégique est : faut-il des systèmes défensifs en plus de la force de dissuasion ? La question politique est : s'ils sont nécessaire, acceptables, ou inévitables, avec qui ? Devons-nous seulement prendre acte du projet américain ? Demander qu'il devienne américano-européen, c'est-à-dire otanien avec participation des Européens à la conception, à la réalisation, au fonctionnement ? Les Européens, surtout ceux qui n'ont pas de dissuasion, doivent-ils se doter de leur propre bouclier, couplé ou non à celui des États-Unis ? Faut-il associer à l'un de ces projets la Russie ? Voire proposer à l'ensemble des puissances un système défensif global, une assurance mondiale anti-risques ? On voit que cela aussi dépend de l'idée que nous nous faisons du monde, des menaces et de nous. Mais faut-il se lancer dans tout cela uniquement pour intercepter les éventuels missiles d'un régime iranien supposé avide de suicide qui de plus aura sans doute changé avant la mise en fonction de tout bouclier ? Aucune réponse n'est évidente à ce stade. Beau sujet pour le futur livre blanc de la défense et de la future loi de programmation pour les années 2009 à 2013, que devraient éclairer un débat français, un débat au sein de l'Union Européenne et un autre au sein de l'OTAN.



D. La priorité "atlantiste" donnée à la défense des intérêts de l'Occident pris comme un tout aurait d'autres traductions. L'acceptation peu ou prou de la priorité donnée à la guerre contre "le" terrorisme telle que l'a définie l'administration Bush avec tout ce que cela entraîne. La reconnaissance du leadership américain dans la fixation de la ligne à suivre avec la Chine, avec la Russie (adversaire, concurrent, partenaire, terre de mission ?) ou encore au Proche ou au Moyen Orient où la France ne prendrait plus alors d'initiatives isolées, en tout cas sur les sujets centraux (Israël/Palestine, Irak, Iran). La France se concentrerait sur des théâtres sensibles mais stratégiquement secondaires où elle peut être utile, tels que le Liban, profiterait des efforts de Mme Rice pour limiter l'ampleur du fiasco diplomatique de l'administration Bush, et attendrait une redéfinition plus large (mais pas totale) de la politique étrangère américaine à partir de janvier 2009.

Même remarque en ce qui concerne la réforme des institutions multilatérales, pas vraiment acceptée par les États-Unis, où le dosage toujours changeant entre la gestion réaliste des intérêts occidentaux (économie, énergie, sécurité, migrations, pandémies) et la diplomatie "transformationnelle", composante fondamentale de la politique étrangère américaine depuis le président Wilson, mais moins flambante aujourd'hui après l'Irak.

L'attirance exercée par cette approche a survécu au fiasco américain en Irak dans certaines élites françaises, de droite et à gauche. Au nom du rejet de la Realpolitik, de la remise des droits de l'homme et de la morale au centre de la politique étrangère, de la lutte contre les tyrans, de l'ingérence nécessaire pour faire progresser la démocratie, voire du rejet de "l'anti-américanisme primaire" certains continuent à ne pas contester le principe de l'intervention américaine, rappellent que ses objectifs étaient honorables, présentent ses adversaires comme des partisans de Saddam Hussein et attribuent l'échec de ces interventions à des questions de moyens, d'organisation, voire, comble du cynisme tranquille, au Irakiens incapables de se montrer à la hauteur de la générosité américaine (!).


En réalité l'intervention américaine était vouée à l'échec du fait du sophisme qui voulait que le problème palestinien soit surfait et que ce soient les pays arabes qu'il faille changer d'abord, de gré ou de force (théorie néo-conservatrice et Likoud), combiné à la croyance simpliste selon laquelle la démocratie peut être imposée de l'extérieur comme en Allemagne et au Japon en 1945 et servira d'exemple contagieux et de modèle (théorie néo-conservatrice partagée par un certain nombre de démocrates américains, en opposition aux républicains réalistes classiques de l'administration de Bush le père, ou aux démocrates centristes comme Clinton). C'est cette dernière croyance qui explique l'extraordinaire vacuité de la politique américaine en Irak après la victoire contre Saddam Hussein.

Des éléments de cette pensée restent présents, d'autres apprentis sorciers brûlent de tenter à leur tour de nouvelles expériences, "l'irrealpolitik" occidentale peut faire encore des ravages. Sous ces réserves, que la France redevienne présente en Irak et, jusqu'à un certain point, disponible, n'est pas critiquable, au contraire.

A noter cependant que, même érigée en priorité en matière sécuritaire et diplomatique, l'approche "occidentaliste" ne ferait pas disparaître la compétition entre entreprises globales américaines et françaises, -en dépit du discours selon lequel les grandes entreprises n'ont plus de nationalités- ni les désaccords sur certains sujets "globaux" comme la lutte contre le réchauffement du climat, ou sur telle ou telle initiative ponctuelle, ni les divergences sur la régulation de la mondialisation financière. L'approche "occidentaliste" repose sur des arguments frappants et des sentiments forts. La prise de conscience du poids démographique relatif faible et décroissant des Occidentaux, de la rapidité de l'émergence des pôles non occidentaux concurrents, l'angoisse "du" terrorisme, qui résonne sans fin dans la bulle médiatique mondiale et, par ailleurs, l'inefficacité décourageante des politiques d'opposition aux États-Unis peuvent pousser dans ce sens.

Néanmoins, cette réorientation fondamentale n'est pas demandée par l'opinion française qui paraît à l'aise dans la politique de la Vème République dans la longue durée. Elle poserait d'immenses problèmes et comporterait des risques. Mais puisqu'elle est souhaitée par une partie des élites économiques et politiques, ce débat devrait être mené dans la clarté. Comme celui sur une éventuelle zone de libre échange euro-américaine.


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La politique étrangère française repensée


La France n'a donc pas moins besoin aujourd'hui, dans le monde global, d'avoir sa propre politique étrangère, et sa propre politique de défense, que pendant la guerre froide. Pendant celle-ci, tout en assumant loyalement ses obligations envers ses alliés au sein de l'Alliance Atlantique dans les moments de crise, elle avait estimé conforme à son histoire, à sa géographie, à ses intérêts et à ses idéaux d'user d'une certaine liberté de manœuvre à l'est et au sud. Elle s'en est bien trouvée, l'Europe et le monde aussi.

Depuis 1989/1990, le monde a changé en profondeur, mais en quoi ? Les analystes ne s'accordent pas à son sujet : forme-t-il un "monde plat", unifié par l'américano-globalisation et l'économie de marché, une "communauté internationale" partageant les mêmes valeurs universelles, un monde "uni" ou "multipolaire", le champ clos d'un inévitable "clash des civilisations", ou encore une civilisation prédatrice condamnée par son incapacité à restaurer à temps dans la biosphère les équilibres vitaux ? Un peu de tout cela sans doute.

Dans tous ces cas de figures, la France prendrait un grand risque en s'en remettant pour sa politique étrangère à une nouvelle sainte alliance occidentale génétiquement programmée pour affronter pour des raisons idéologiques, sécuritaires, énergétiques ou autres, les pôles non occidentaux, conduite par des États-Unis non influençables de l'extérieur et sujets à des accès d'aventurisme.

De la même façon, elle s'illusionnerait et s'affaiblirait gravement en s'en remettant à la problématique politique étrangère de la virtuelle Europe puissance se déterminant à la majorité des 27, bien intentionnée et bien peu puissante. Elle rognerait tous les aspects saillants de sa propre politique étrangère pour se conformer à une ligne moyenne. Elle y perdrait beaucoup en influence et en sécurité. Et qu'est-ce que l'Europe y gagnerait ? On a vu par surcroît que le mouvement vers l'intégration politique est durablement stoppé, voire qu'il va atteindre son terme ultime à 27. Quels que soient les mérites du futur Haut Commissaire, il en résulte que la France va devoir continuer à mener sa propre politique étrangère comme elle l'a fait depuis le milieu des années soixante.

Naturellement, la France est un pays occidental, allié des États-Unis et elle partage avec les autres pays occidentaux le trésor de la démocratie et des droits de l'homme, ce qui ne signifie pas que ni elle, ni eux, ne détiennent la formule magique pour leur propagation dans le monde. Mais cela ne veut pas dire qu'elle ait exactement au même moment les mêmes intérêts que les autres démocraties, ni la même façon de les garantir.

Naturellement, elle est aussi un pays européen et son intérêt est que l'Union européenne soit l'expression d'États membres forts capables d'établir par le haut une synthèse ambitieuse de leurs intérêts et de leurs projets dans le monde, et non l'inverse.

Mais occidentale et européenne, elle n'en a pas moins ses intérêts propres, ses conceptions. Autant, pour retrouver confiance en elle dans la mondialisation, la France a besoin d'un sursaut psychologique, d'une révolution mentale et d'un rejet du défaitisme, appuyée sur des initiatives politiques fortes et des politiques innovantes, autant, en politique étrangère et en défense, la France, ne doit surtout pas baisser les bras.

Mais que doit-elle changer ?


A. Notre politique étrangère ne doit pas être poursuivie à l'identique.

Ce n'est pas parce que beaucoup d'appels à la "modernisation" de notre politique étrangère et de défense sont des appels à la normalisation atlantiste ou européiste qu'il n'y rien à moderniser. Cette politique est à réinventer constamment. N'oublions pas cependant que, depuis la fin de la guerre froide, deux présidents de la République (ainsi que sept ministres des Affaires étrangères et huit ministres de la Défense) se sont employés à cette modernisation et qu'un troisième s'y attaque énergiquement. Monde global, problèmes globaux, nouveaux acteurs, etc. Tout cela n'est déjà plus tout à fait nouveau. Qu'en est-il aujourd'hui?

Changer de ton.

D'abord, aussi surprenant que cela puisse paraître, alors que notre pays sort tout juste d'une longue période de doute sur lui-même, et qu'il s'est sous-estimé comme une puissance "moyenne", il continue d'être perçu comme "arrogant" dans une grande partie du monde. Bien sûr ce reproche, ancré dans une histoire et des comportements déjà anciens, est utilisé par les pays qui veulent nous dissuader de prendre des initiatives, mais cette perception est répandue au-delà.



Comment la corriger sans raser les murs ? Deux exemples.

Aussi sincères que nous le soyons en le disant, faut-il sans arrêt rappeler que la France est la "patrie des droits de l'homme" ? D'abord, historiquement, la Grande Bretagne (l'Angleterre, plutôt) et les États-Unis pourraient le revendiquer tout autant. Ensuite à quoi sert de répéter cette formule (même si ponctuellement elle peut être vraie, ou émouvoir) et créer des attentes puisque nous ne disposons pas d'une formule magique qui nous permettrait d'obtenir que les droits de l'homme soient respectés en Chine, en Russie, dans le monde arabe, en Afrique, etc. et que nous ne cesserons pas d'acheter du gaz aux Russes, du pétrole aux Saoudiens et de vendre nos technologies aux Chinois ? Davantage de modestie serait plus conforme à la réalité et n'affaiblirait en rien, par ailleurs, nos efforts concrets pour les droits de l'homme.

Même remarque à propos de cette vocation "universelle" dont nous aimons nous réclamer. Qu'est-ce à dire ? Si nous avons des idées géniales pour améliorer le monde que personne d'autre n'a eu avant nous, l'univers s'en rendra compte et nous en saura gré. Si ce n'est pas le cas, pourquoi le proclamer par avance comme si cela nous était consubstantiel, au risque de nous exposer au démenti ou au ridicule ?

Il nous reste une révolution à accomplir dans nos mots, nos attitudes, notre ton, les modalités de nos annonces, nos "initiatives". Les médias audio-visuels qui, par nature, valorisent ou suscitent le spectaculaire et les pseudos nouveautés sont un facteur aggravant mais rien n'oblige à y céder et ils sont eux-mêmes un reflet autant qu'une cause. Entre l'excès de prétention et l'excès de sous estimation de soi, nous sommes passés par des extrêmes qui nous handicapent. Il est temps de trouver notre équilibre.

Notre capacité d'écoute est insuffisante. Il sera de plus en plus difficile de décider entre nous seuls si nous devons conserver une politique arabe, une politique africaine, et laquelle, sans en parler avec les intéressés et sans les écouter longuement. L'idée " d'Union de la Méditerranée ", avancée par le président Sarkozy est dans son principe un progrès quel que soit son issue : plutôt qu'une politique de l'Union européenne pour les Méditerranéens, des projets élaborés entre eux par les Méditerranéens.

Ce changement de ton concerne bien sûr les diplomates, mais en réalité c'est eux qui y sont le mieux préparer, tous ceux d'entre eux qui ont à négocier dans un cadre multilatéral, ONU, Union européenne, etc. l'ont intégré depuis longtemps et devraient diffuser plus leur savoir faire dans l'appareil d'État et dans la société. Les hommes politiques, les journalistes, les intellectuels en revanche en sont loin : ils parlent en vase clos, mais à l'extérieur c'est parfois mal compris. Les gens de culture ont souvent la curiosité, et le goût de ce qui est différent. En même temps, ils sont pétris, comme les intellectuels, de l'idée que la France a vocation à se projeter sur le monde. Quand c'est le monde qui se projette sur la France, les Français ne s'y retrouvent plus. Il faut pourtant nous y faire.

Pour savoir comment nous sommes vus, tout négociateur français aurait intérêt à lire Charles Cogan "How to deal with the Grande Nation", interroger les patrons ou les directeurs internationaux des grands groupes français pour comprendre comment ils s'y prennent···


Re - responsabiliser les États.

Un des leitmotiv de la modernisation concerne les "nouveaux acteurs" des relations internationales. Mais qui ne sait, depuis le temps, que les états n'ont plus le monopole des relations internationales ? Qui ignore encore le rôle des grandes entreprises globalisées, beaucoup plus puissantes que bien des États, celui de la myriade d'ONG de toutes natures, l'effet de la médiatisation instantanée de tout sur les sociétés, les débuts d'un embryon de justice internationale ? Et aussi, bien sûr, la face noire de la globalisation : migrations incontrôlées, terrorisme global, pandémies facilitées, mafias transnationales, traites humaines, économie du crime ?

Il faut certes en tirer toutes les conséquences. Mais certains étaient tombés dans l'excès inverse. Les États n'ont plus le monopole, certes, mais ils conservent une responsabilité spécifique que personne d'autre n'exerce.

A trop répéter qu'un État, un pays, seul, ne peut plus rien, on en était venu à déresponsabiliser les gouvernements et à décourager les citoyens alors que le multilatéralisme suppose, pour être efficace, la coopération et l'engagement d'États forts au sein d'un cadre commun. Beaucoup d'ONG apportent une contribution irremplaçable au développement, à l'action humanitaire, à la défense des droits de l'homme ou de l'environnement, mais elles ne peuvent pas se substituer aux États, dans la plupart des cas d'ailleurs elles ne le veulent pas et c'est faire un contre-sens que de prêcher d'abord la société civile comme panacée dans certains pays où le gouvernement n'est même pas capable d'assurer un minimum de sécurité et de solidarité.

Autre exemple : autant il serait absurde de concevoir notre politique étrangère aussi bien bilatérales que globales, sans les grandes entreprises, autant il est sain de rappeler que les États ont des responsabilités globales et non spécialisées, qu'ils ne peuvent se concentrer sur ce qui est rentable, et que leur rôle ne se borne pas à rendre service aux grandes entreprises. D'ailleurs, la vague anti-État libérale, post gauchiste ou européiste, a atteint son paroxysme et commence à refluer.

On est gêné d'avoir à rappeler de telles évidences, mais la confusion des esprits, durant ces quinze à vingt dernières années, a été telle que c'est indispensable.

La prise en compte des autres acteurs par les politiques publiques doit être systématique, très en amont, sans confusion des rôles ni des responsabilités. Il ne peut y avoir, au sens propre du terme, de "diplomatie" parlementaire, régionale ou municipale. Seuls les gouvernements ont la compétence diplomatique et la capacité d'engager leur pays. Si l'on parle pour faire image de diplomatie économique, culturelle, humanitaire ou environnementale, ou autre, c'est toujours de diplomatie qu'il s'agit : l'art de la négociation. Celui-ci est devenu plus ardu dans un monde de 192 États (une dizaine au congrès de Vienne, 54 à la création de l'ONU) où tout se passe, presque instantanément, de façon publique, où le régime d'opinion attise en permanence sentiments et passions et rend plus difficile de garder une idée claire de nos intérêts fondamentaux et de faire admettre les nécessaires compromis. Dans ces systèmes médiatisés, l'exploitation des émotions publiques, leur canalisation ou leur instrumentalisation, tend même à devenir l'essence du politique. Henry Kissinger déplorait autrefois qu'Israël n'ait qu'une politique intérieure et pas de politique étrangère, ce qui l'affaiblissait. C'est quasiment devenu la norme. Malgré cela, la diplomatie demeurera l'art de trouver un arrangement entre intérêts contraires ou antagonistes, et d'éviter les affrontements.

L'État moderne doit avoir une vue d'ensemble de ces phénomènes, et créer en chef d'orchestre une synergie de toutes nos actions et interventions conformes à ses idées et à ses intérêts. Il doit animer, mais pas décider seul. Il n'y a pas à opposer politiques de puissance - qui restent largement pratiquées dans le monde quoique l'on croie en Europe - et politiques d'influence qui la continuent par d'autres moyens, sur d'autres terrains avec d'innombrables leviers. La pseudo panacée - tout miser sur l'influence par défaut de puissance - n'en est évidemment pas une, que ce soit pour la France ou pour l'Europe. D'un autre côté une politique moderne d'influence est indispensable. Elle doit être très active mais d'abord elle doit être pensée. Elle doit être globale (mettre à profit tous les éléments d'influence de l'arme nucléaire aux parfums, des fusées à la gastronomie du plus matériel au plus immatériel, de l'influence intellectuelle à l'intelligence économique). Elle se pratique déjà chaque jour. Elle doit devenir plus consciente. Elle doit être persévérante : c'est le contraire d'une politique de "coups", même si certains peuvent être utiles pour frapper l'opinion. Mais elle n'a aucune chance de donner de bons résultats sans le changement de ton évoqué plus haut. Veiller à nos intérêts dans les nombreuses enceintes multilatérales, anticiper très en avant des règlements, directives ou décisions qui s'élaborent par exemple au sein de l'Union Européenne pour que ces règles prennent en compte dès leur genèse nos intérêts, constituer des minorités de blocage, rassembler des majorités d'idées, valoriser notre image, conquérir les esprits : tout cela est absolument contradictoire avec le fait de décréter que nos idées ont par nature une portée universelle ou de penser que nous pourrons bloquer in fine.
Il va falloir choisir.

La puissance et la persévérance nourrissent l'influence, la prétention la mine. La classe politique devrait avoir le courage d'aller contre le goût de l'opinion et des médias pour les initiatives spectaculaires et sans lendemain, et mieux faire valoir son action de longue durée.




B. Inversement nous ne devons pas brader nos acquis dans les domaines diplomatiques, militaires, juridiques et culturels ou autres sur l'autel de la "modernisation", mais au contraire les valoriser.

C'est une chance extraordinaire pour nous de disposer de 158 ambassades et 17 représentations permanentes, de 97 consulats,'sans oublier les 15 000 Français fonctionnaires dans les institutions multilatérales même si c'est d'une autre nature) d'une présence militaire à l'étranger forte, d'une langue, d'entreprises performantes, d'un des deux grands systèmes juridiques existants et de tous nos leviers d'influence économiques et autres dans la mondialisation recensés dans la première partie. Certes tout cela évolue, doit évoluer. Par exemple si la France menait une politique résolument atlantiste et otanienne elle pourrait aller plus loin sur le plan militaire dans la spécialisation des tâches et la mutualisation des charges. Elle pourrait coupler cette approche avec la mise en commun européenne (vieux serpent de mer !) des fabrications d'armement qui se justifie d'ailleurs en soi. Si elle veut garder sa propre politique, elle doit en revanche garder une large gamme de moyens, compatible, avec ceux de ses alliés mais sous sa responsabilité. En revanche, aucune évolution ne justifierait qu'elle liquide son réseau culturel, sauf à abandonner carrément le français à son sort !

Dans tous les cas, le réseau consulaire puis diplomatique devraient être repensés au sein de l'Union européenne.

La France a tout intérêt à conserver son réseau diplomatique. Dans le monde, qu'il faille le moderniser, le faire vivre, est une évidence et une pratique constante : multiplication des postes à effectifs réduits, ambassades régionales, ailleurs au contraire ouvertures ou renforcements ; et c'est encore plus vrai du réseau consulaire qui doit suivre la présence des français. Mais il ne faut pas le faire dans un esprit d'abandon, par fatigue mentale ou budgétaire, mais dans un esprit dynamique de présence renforcée auprès des émergents et des autres puissances qui vont compter.

L'indifférence des élites françaises au sort du français, et de la francophonie - mis à part les spécialistes -, est un scandale et une absurdité. Manifestation, sans doute, d'une sorte de déprime nationale et de faux modernisme, se préoccuper du français leur paraît une obsession de vieilles barbes, le comble étant atteint dans les milieux économique globalisés où le snobisme, en plus de l'efficacité pratique, s'en mêle. Ni les Espagnols, ni les Russes, ni les Arabes, ni les Chinois ni les Allemands entre autres ne sont aussi désinvoltes avec leur propre langue. Si l'américain était sérieusement menacé, les États-Unis n'hésiteraient pas à adopter des lois Tasca/ Toubon! La France est le seul pays qui a la chance de disposer d'une langue de culture et de communication et qui s'en désintéresse, sauf institutionnellement. Le résultat en 40 ans est là. Naturellement l'objectif à atteindre est que tous les français comprennent et parlent l'anglais, et que le plus grand nombre possible de français maîtrisent une troisième langue. Ce n'est pas contradictoire, au contraire.

Nous devons aussi conserver notre extraordinaire réseau de lycées français, nos 144 centres et instituts culturels (en élargissant le public touché) les 283 alliances françaises, trouver la formule optimale pour le rayonnement de notre audiovisuel extérieur, réaugmenter le nombre et le montant nos bourses, redevenir un pays où se forme en français ou en anglais une partie des élites du monde, garder un levier d'aide au développement, conserver des coopérants techniques, devenir beaucoup plus performants au niveau des appels d'offre internationaux.

Il ne s'agit pas de tout faire, mais de ne pas céder à la lassitude historique d'être nous-mêmes, et d'être cohérents.



C. Clarifier, changer de ton, ne brader aucun de nos acquis qui sont des atouts pour demain : mais pour quel contenu pour notre politique étrangère et de défense ?

La redéfinition de notre politique étrangère excède les limites de ce rapport et d'ailleurs le président de la République a déjà fixé pendant la campagne électorale et depuis, lors de la conférence des ambassadeurs, les orientations. Il a parlé, décidé, agi, ainsi que le ministre des Affaires Etrangères. Néanmoins la question peut être posée, là aussi au-delà de l'actualité : qu'est-ce qui doit être modifié, ou non, dans notre politique ?

Le préalable est de repartir d'une vision moins chimérique et plus réaliste du monde global d'aujourd'hui.

L'opinion semble s'être à la fois convaincue, à tort, du déclin de la France, et habituée à ce que la politique étrangère consiste pour l'essentiel à aider les peuples victimes de tragédies ou à faire des discours généreux comme si nous trônions hors d'atteinte, sur une sorte d'Olympe, et que nous puissions nous consacrer presque exclusivement aux malheurs des autres par gloriole ou tradition ou sincère compassion.

Il n'en est rien. Les Occidentaux sont certes encore dominants mais ils ne représentent qu'environ un milliard d'êtres humains sur les six milliards et demi d'habitants de la planète, proportion appelée à baisser encore avec le "choc démographique" en cours. Au moment même où l'on prédisait sa fin, l'histoire - des autres ! - s'est remise en marche. Les pays émergents émergent pour de bon. Ils ne cherchent pas seulement à entrer de plain pied dans l'économie globale de marché mais aussi à retrouver la place géopolitique qui leur revient. Les excédents commerciaux chinois, les multinationales chinoises, indiennes, russes ou brésiliennes (les fameux BRIC), les fonds "souverains", ne sont qu'un signe avant coureur de la gigantesque redistribution des cartes qui nous attend. Derrière les grands émergents, une bonne dizaine d'autres puissances surgit déjà créant un monde multipolaire instable et concurrentiel. Le rapport de forces au sein de l'OMC - on ne peut rien nous y imposer, mais nous ne pouvons plus rien y imposer - en est une préfiguration. La compétition va s'accroître férocement autour des sources d'énergies fossiles (sauf percée scientifique majeure) et des voies d'acheminement (voir la stratégie pétrolière et maritime chinoise) et entre capitalismes concurrents. La dégradation de notre environnement, c'est-à-dire en fait des conditions de survie de l'espèce humaine a déjà commencé à générer des tensions internationales.

Tous ces problèmes ne se dissolveront pas dans une croissance écologiquement prédatrice à deux chiffres, quoi que qu'espèrent les dirigeants chinois. Penser, comme l'administration Bush, que le maintien d'une supériorité militaire absolue suffira à préserver nos intérêts est irréaliste. Elle en a apporté elle-même la preuve. Se convaincre, comme les Européens modernes que des discours sur les droits de l'homme, l'exemplarité de nos normes et des partenariats avec tout le monde constitue une réponse suffisante l'est tout autant.

Ce n'est pas manquer d'humanité que d'estimer qu'une politique étrangère réaliste doit d'abord se préoccuper d'assurer à moyen et long terme notre sécurité géopolitique, stratégique, économique, écologique.

Ce qui n'exclut en rien, au contraire, comme nous devons le faire de toutes façons en tant que membres du conseil de sécurité, du G8 et autres, de contribuer de la meilleure façon possible à la résolution des problèmes du monde. La France a, à cet égard, une expérience, une créativité et un savoir-faire tout à fait particuliers. Mais pas en faisant comme si nous n'avions pas d'intérêts vitaux à défendre, et que des idéaux universels.

Ainsi pour corriger l'illusion d'optique qui s'est installée à partir des meilleurs intentions sur le multilatéralisme, nous devons agir le plus efficacement possible dans le cadre des institutions internationales où les états essaient de coopérer avec un maximum d'efficacité, pas attendre que la " communauté internationale " mythique le fasse à notre place.
Sans passer en revue tous les volets de notre politique étrangère, cinq grandes questions méritent d'être évoquées dans ce rapport : notre politique européenne, nos relations avec les États-Unis et notre attitude envers les priorités de leur diplomatie, notre politique envers les pays émergents, notre politique arabe, notre politique africaine.



A. Notre politique européenne.

Elle doit prendre acte de la stabilisation de l'intégration (au stade du traité simplifié) qui laisse ouverte la poursuite de la construction européenne. Elle doit obtenir malgré les oppositions de principe, l'indispensable débat sur les frontières logiques et souhaitables de l'Union. Contribuer à l'élaboration de nouvelles politiques à 27 (énergie, environnement, recherche, migrations), d'une politique économique de croissance écologique concertée dans la zone euro. Inspirer d'autres projets gouvernementaux à géométrie variable. Poursuivre la clarification de ce qui relève de la politique extérieure et de sécurité commune de l'Union c'est-à-dire la partie commune des politiques étrangères des pays européens qui en ont une, et ce qui continuera à relever des états membres tout en étant harmonisé (ex : France et Grande Bretagne en Afrique). Pousser l'Union à se penser comme une puissance faute de quoi elle ne sera même pas un pôle dans le monde multipolaire en formation, à construire des rapports de force intelligents avec les grands pays émergents.





B. Nos rapports avec les États-Unis.

Il sera difficile en réalité de sortir de la formule "amis, alliés, pas alignés". Amis du peuple américain. Alliés dans l'alliance et donc partenaires le plus souvent possible. Mais pas alignés sur la politique américaine du moment. Si nous oublions un de ces trois volets, la réalité nous y ramènera. Ces relations comportent d'ailleurs une seule difficulté sérieuse : comment gérer les inévitables désaccord lorsqu'ils s'en présentent : en les théâtralisant ou en les maîtrisant ? Cette dernière attitude est préférable, mais il faut être deux pour cela, anticiper constamment, ne pas réagir à chaud, se concerter.

Quels problèmes peuvent surgir entre la France et les États-Unis dans la période qui est devant nous? Jusqu'à l'élection du nouveau président, en novembre 2008, les États-Unis peuvent-ils encore nous placer devant des choix difficiles ? Oui, dans trois domaines.
en intervenant unilatéralement en Iran, ce que le président Bush est tout à fait en mesure de décider, (même si ce n'est plus très probable),
en accélérant sans débat le projet de bouclier anti missile en Pologne et en République tchèque sans tenir compte du mécontentement et des contre propositions russes et des interrogations en Europe,
en nous demandant, au motif que le président Sarkozy est perçu comme un ami, de les aider en Irak et en Afghanistan au-delà de ce que nous voudrions faire.


Dans quels domaines les choses pourraient -elles s'améliorer ?
au Proche Orient (Israël/ Palestine) si Mme Rice, qui essaie de sauver du discrédit l'administration sortante, réussit à prendre le contre-pied de ce qui a été fait depuis l'arrivée au pouvoir de George W. Bush, et si la conférence sur le Proche Orient convoquée à l'automne par le président Bush relance un processus.
sur le climat ou le président Bush, non seulement ne nie plus le problème, mais annonce des initiatives.
sur l'OTAN si l'administration sortante se montre plus ouverte au printemps 2008.

Cela dit, est-ce avec cette administration - même si elle devient plus disponible - qu'il faut essayer de bâtir quelque chose de nouveau et de solide ?

Un meilleur schéma serait sans doute :
une coopération pragmatique, au cas par cas autant que possible, avec l'actuelle administration jusqu'à fin 2008, sans relance des contentieux. C'est le qui est fait, et au-delà, depuis mai 2008.
l'élaboration avec Mme Merkel et Gordon Brown, et les autres Européens, pendant cette année 2007/2008 d'une position sur ce que les Européens attendent des États-Unis : une vraie alliance entre partenaires et l'acceptation d'un pôle européen de défense plus fort dans l'alliance ? Une vraie concertation sur les projets de système défensif ? Une autre politique au Proche et au Moyen Orient ? Un engagement dans le post Kyoto ? La présidence française au second semestre 2008 juste avant le changement d'administration à Washington favorise ce scénario. Il y a là un moment à saisir, une formidable opportunité pour la France et pour l'Europe.
la coordination au premier semestre 2009 des rencontres des grands leaders européens avec le nouveau président des États-Unis.
une concertation européenne sur un sommet spécial de réforme de l'OTAN au printemps 2009.



Trois autres sujets sont étroitement liés à notre positionnement par rapport aux États-Unis :
la question de la sécurité. De deux choses l'une. Soit nous acceptons l'analyse de l'administration Bush : il y un terrorisme global contre les Occidentaux, les Israéliens et quelques alliés des États-Unis auquel on répond par une "guerre contre le terrorisme" qui reconfigure autour de ce seul but l'ensemble de la politique étrangère et de défense, en s'interdisant toute analyse du terrorisme
(ex : conflit du Proche Orient) parce que l'analyser ce serait justifier l'injustifiable.
Ou au contraire, on se libère de ce simplisme dangereux qui a peut être renforcé la sécurité mais plus encore les risques, et on reformule une politique 1) qui offre le maximum de protection contre les opérations terroristes, 2) mais aussi qui prive petit à petit les terroristes islamiques de leurs meilleurs arguments de propagande et de recrutement (Proche Orient, Irak, Iran, situation intérieure des pays arabes), 3) et on n'en fait pas le seul problème du monde.

On ne fera pas disparaître les terroristes islamistes du jour au lendemain mais ils ne pourront pas non plus renverser les démocraties, ni même les régimes arabes. L'Islam "normal" modéré finira à la longue par les phagocyter, si les Occidentaux ne le gênent pas trop par leurs erreurs.




- la question des ADM, des Armes de Destruction Massive.

Les accords internationaux de non prolifération (nucléaire, bactériologique, chimique) doivent certainement être relégitimés, repensés et durcis. Mais ils ne pourront pas l'être par les Occidentaux sous leur pseudonyme habituel de "communauté internationale". Ils devront être vraiment négociés avec toutes les puissances d'aujourd'hui et de demain.

Etant donné que le recours au nucléaire civil va se redévelopper pour des raisons évidentes de besoin énergétique et de lutte contre l'effet de serre, il pourrait être créé une autorité mondiale chargée, non de lutter contre la prolifération du nucléaire militaire (il y a déjà l'AIEA), mais de garantir la sûreté des centrales. Cette autorité devra être dotée pour cela de pouvoirs supranationaux intrusifs de contrôle et d'inspection, jusqu'à l'arrêt des centrales dangereuse, si nécessaire.




- la diplomatie transformationnelle.

Est-ce légitime, et réalisable, d'agir de l'extérieur pour transformer en démocraties les régimes non démocratiques ? Ce courant occidental déborde très largement le courant néo-conservateur (cf la conférence sur la démocratie à Varsovie en 2000, les positions de beaucoup d'intellectuels français et l'inclinaison de l'opinion). Les mésaventures américaines en Irak (l'Irak nouveau devait être un exemple de démocratie irrésistiblement contagieux pour toute la région) devraient inciter à plus de prudence (ce n'est pas la démocratie qui fait problème, c'est le prosélytisme). La démocratisation devrait être traitée comme un processus souhaitable mais périlleux, et non comme une conversion aisée.
Nous avons besoin de nous doter d'une véritable doctrine d'encouragement à la démocratie, ajustée au cas par cas, sans relativisme ni néo colonialisme. Sans oublier qu'une ancienne puissance coloniale n'est pas la mieux placée. Les principes en seraient :
distinguer é-tablissement et ré-tablissement de la démocratie en tirant les leçons des expériences passées.
ne pas confondre démocratisation des sociétés homogènes et hétérogènes.
- ne pas croire que l'application des techniques démocratiques (élections) suffit à implanter aussitôt la culture démocratique (respect de la minorité).
distinguer processus interne de démocratisation et démocratisation par intervention extérieure.
mesurer cas par cas avantages et inconvénients des ingérences externes.
valoriser au mieux le potentiel de démocratisation propre à chaque pays.

Sans attendre l'instauration de la démocratie, que faire pour obtenir un meilleur respect des droits de l'homme par les autres ? Soyons francs, notre action peut être décisive dans un pays donné, à un moment donné, mais elle ne peut pas être "le" centre de notre politique. Ce qui en forme le cœur c'est notre sécurité. Mais il est également impossible, et pas acceptable, de mener dans nos sociétés une politique étrangère qui fasse l'impasse sur les droits de l'homme. A nous de voir, au cas par cas, toujours en s'appuyant sur des demandes internes, ce que l'on peut obtenir, étape après étape. L'opinion ne demande pas, sur ce plan là, de vaines promesses, mais un engagement réaliste et continu.



C. Notre politique étrangère doit prendre la mesure des grands pays émergents.

A leur égard, notre action doit se situer à deux niveaux :
au niveau de la France, une vraie politique chinoise par exemple : un monsieur Chine à l'Elysée dans la cellule diplomatique jusqu'aux échéances de 2008 et de 2010, un vrai investissement diplomatique et intellectuel sur l'Inde, le Brésil, etc···
au sein de l'UE la pousser à bâtir un rapport de force globale avec chacun des émergents qui garantisse l'équilibre des coopérations et qui les convainquent qu'ils ont, eux aussi, intérêt à des règles économiques et à des normes environnementales (pour les normes sociales il faut s'appuyer sur les conventions de l'OIT sur les normes minimales).

Notre politique envers la Russie mérite une réflexion particulière. Quels sont nos intérêts ? Quels sont nos buts ? D'abord nous avons besoin d'elle, ou plutôt de ses ressources naturelles. Mais nous ne voulons pas qu'elle en abuse comme n'importe quelle grande puissance pour faire pression sur nous (quantité, prix). A nous de bâtir une politique européenne commune de l'énergie en surmontant les contradictions entre les 27 qui équilibre la relation. En sens inverse, la Russie est intéressée par les investissements, et les technologies occidentales. Cela nous donne un levier, mais nous avons nous-même besoin de ces contrats. D'autre part, de grandes entreprises -comme Gazprom- des banques et bientôt un fonds souverain, "fonds des générations futures" - peuvent vouloir entrer au capital d'entreprises occidentales, voire les acheter ce qui peut nous poser des problèmes de principe ou de sécurité. Il faut donc gérer ces intérêts croisés à la fois complémentaires, et antagonistes. Nous souhaitons par ailleurs que la Russie ait une politique étrangère pacifique et constructive envers nous et envers tous ses voisins. Mais justement, elle n'a pas la même conception de ses intérêts en Europe, dans les Balkans, le Caucase, ou l'Asie centrale que celle que nous voudrions qu'elle adopte. Et ses valeurs ne sont pas exactement les nôtres.

Mais comment influencer ce pays humilié par la décennie 1989/2000, qui s'estime "de retour" et défend à nouveau ses intérêts sans complexe, voire brutalement ? Est-il plus facilement influençable que, par exemple, les États-Unis, qui sont nos alliés ? A fortiori, si nous prétendons non seulement orienter sa politique étrangère plus dans notre sens mais peser dans le sens d'une démocratisation plus rapide et plus réelle de la Russie. C'était une illusion, de penser qu'après mille ans de despotismes variés la Russie puisse devenir d'emblée, par la seule grâce de la chute de l'URSS, une démocratie occidentale. Elle deviendra progressivement plus démocratique, mais jusqu'à maintenant Vladimir Poutine n'a jamais en moins de 70 % de popularité.

Nous aurons donc affaire pendant une assez longue période de transition à une Russie différente à laquelle il faudra résister tout en coopérant avec elle sur des sujets bilatéraux, européens et globaux. Défendre nos intérêts et lui dire franchement ce que nous pensons, c'est faisable.




D. Enfin deux questions récurrentes ces dernières années : nos politiques arabes et africaines.

Renoncer à la "politique arabe" de la France serait une concession inutile à une partie de la presse américaine et à la droite israélienne. Cette politique a été parfois critiquable mais a été plus souvent encore caricaturée. Que dire alors de la politique arabe de Georges W. Bush, ou de celle du Likoud? Une politique arabe n'est pas choquante "en soi". En revanche, la notre doit être clarifiée et reformulée en tenant compte du fait qu'une approche "arabe" globale est impraticable : ces pays sont en désaccords sur trop de sujets. Mais avoir des relations fortes avec chaque pays arabe en particulier, à déterminer au cas par cas, s'impose à nous au Maghreb comme au Proche Orient. Une approche "méditerranéenne" peut renouveler l'exercice surtout si on peut individualiser la Méditerranée occidentale, malgré l'inexistence regrettable de toute entité maghrébine.

Mais la politique arabe a surtout été présentée par ses contempteurs comme synonyme de complaisance envers des régimes arabes despotiques et anti-israéliens. Rien de fatal à cela. Les pays arabes ne sont pas dispensés par exception de l'effort de modernisation et de démocratisation attendu dans le monde entier, et qu'espèrent leurs propres peuples. A l'inverse ce serait peu glorieux de notre part de nous montrer plus exigeants envers un pays arabe qu'envers la Chine ou la Russie sous prétexte que ce pays serait francophone, plus proche, et en principe plus vulnérable à nos pressions. Peut être faudrait-il tenter d'inscrire l'ensemble de nos relations avec les pays arabes (nous, et l'Union européenne) dans un "partenariat pour la modernisation politique et économique", dans lequel les pays arabes auraient un rôle plus grand, des vrais partenaires, que celui qu'ils avaient eu dans la genèse de Barcelone ? Ce qui supposerait qu'ils soient associés à sa conception ce qui n'avait pas été le cas du "Grand Moyen-Orient" de l"'administration Bush, tentative mort née de donner un sens à l'aventure irakienne. L'Union de la Méditerranée en projet pourrait en être le cadre. N'oublions pas cependant qu'ils ont d'autres partenaires que nous et qu'ils ne vivent pas dans l'attente de nos propositions.

La politique arabe, c'est aussi bien sûr la question palestinienne. Il est tout à fait faux de dire, au moins depuis le voyage de Mitterrand an Israël en mars 1982 que la politique française au Proche Orient est "déséquilibrée". Simplement depuis Mitterrand à la Knesset, voire avant avec Giscard, elle n'a cessé de dire que les Israéliens ne seraient pas en paix ni en sécurité tant qu'ils n'auraient pas résolu correctement la question palestinienne et accepté un état palestinien dans les territoires occupés, et évacués. Cette position n'a jamais gêné un Rabin, un Shimon Peres, un Barak, les travaillistes, en général le camp de la paix, plusieurs grands médias israéliens, de nombreuses personnalités et même la grande opinion israélienne qui en accepte la nécessite comme les sondages le montrent tous depuis des années. En revanche, cette position française prémonitoire et claire a été longtemps une cible facile pour tous ceux qui, en Israël et ailleurs, refusant le principe même d'une restitution des territoires, récusaient toute négociation, tout négociateur, et essayaient de discréditer tous les soutiens extérieurs à un État palestinien. Il est vrai aussi que, juste sur le fond, la position française a été trop souvent à l'égard d'Israël (entre autres) énoncée de façon désagréable, sermonneuse et donneuse de leçons.

On peut juger révoltante la situation faite au peuple palestinien, -elle l'est- et de surcroît absurde sur le plan des intérêts de sécurité occidentaux, européens et israéliens. On peut être convaincu des perspectives formidables que créerait un règlement viable de ce conflit pour les Israéliens, les Palestiniens et tout le Proche Orient, et donc aussi pour nous. Cela ne justifiait pas que toutes nos relations avec Israël se ramènent à une désapprobation. Israël est un pays démocratique et pluraliste. Le débat y est vif. Les échanges franco-israéliens qui se sont développés à partir de 2003, de "société civile" à "société civile", après que le gouvernement de 2001/2202 ait été injustement accusé d'être indifférent aux actes antisémites commis dans certaines banlieues, ont été une bonne chose.

De toutes façons, la France a pu dire des choses fortes, justes et courageuses sur ce conflit, mais elle n'a jamais été en mesure de résoudre le problème à la place des protagonistes directs - israéliens, palestiniens -, des Américains ou des Arabes. Mais elle a intérêt à ne pas admettre le sophisme répandu sur le caractère prétendument marginal de ce conflit et à rester présente et disponible. En effet rien n'envenime plus la relation Islam/Occident que l statu quo au Proche Orient, d'autant que tous les éléments d'une solution acceptable sont connus.


La France a également intérêt à garder une politique africaine.

Les tentations d'abandon se fondent sur de mauvais arguments ; il n'est que de voir, a contrario, l'engagement croissant en Afrique de la Chine et des États-Unis. La solution dite "d'européanisation" ne peut être que partielle, ou alors c'est un leurre et une démission : il n'y a pas de volonté à 27 pour mener une vraie politique africaine, tout juste une politique d'aide très conditionnée, ce qui ne répond plus au besoin à l'heure où l'Afrique, elle aussi, utilise les opportunités de la globalisation ; il vaut mieux travailler à faire converger les politiques africaines de ceux qui en ont une : France, Grande Bretagne, Portugal, Espagne, Italie, peut être Allemagne, Commission. Notre politique africaine doit être repensée dans son ton, son style, ses méthodes.

La meilleure façon d'y parvenir serait de nous mettre réellement à l'écoute des Africains et qu'une commission bi partisane leur demande ce qu'ils attendent aujourd'hui de la France et de l'Europe, et de reformuler ensuite clairement avec eux nos objectifs, notre stratégie, notre politique.


La question des moyens, des instruments, de l'organisation ne sera qu'effleurée ici.

Des propositions nombreuses et précises ont été faites depuis dix ans pour réformer, renforcer, revigorer à tous les niveaux (Elysée, Matignon, Quai d'Orsay, Défense, Bercy)les structures et les méthodes de pilotage de notre politique étrangère, de notre politique commerciale, de notre politique culturelle, etc··· Mais plus qu'une question de structures c'est une question de prise de conscience, d'état d'esprit, de mobilisation, de comportements, et de moyens.


La mondialisation a crée une interdépendance à la fois généralisée et non maîtrisé entre 192 états et d'innombrable acteurs multilatéraux ou non étatiques. Etant donné qu'il n'y a quasiment plus aucun problème qui ne se négocie à deux, trois, dix vingt sept, cent cinquante, cent quatre vingt douze, et qu'un grand pays comme la France est engagé à tout moment dans des négociations difficile avec des dizaines de pays ou d'organisations dans tous les domaines, notre capacité à analyser les positions des autres pays ou acteurs, à anticiper leur évolution, leurs alliances, leurs désaccords, à évaluer les possibilités de compromis, à saisir les moments opportuns, bref à anticiper et à négocier, est donc vital.

La France a besoin d'un grand ministère des affaires mondiales. Il existe : c'est le ministère des affaires étrangères (et, pour les questions financières, la direction du Trésor). Les directions spécialisées des ministères sont utiles. Mais il faut une vigie centrale, une tour de contrôle. Pour toutes ces raisons il est absurde de rogner en permanence sur les moyens de ce ministère qui ne consomme pas plus de 1,30 % du budget de l'État et utilise moins de 1% de ses effectifs globaux. Le rapport coût-efficacité est donc excellent ! Il faut au contraire le consolider et le conforter. Et s'il faut y faire une énième réforme, ce doit être pour le renforcer et réaffirmer son rôle interministériel.



En résumé : continuer à avoir notre propre politique étrangère, repensée et reformulée, forte et intelligible, est un des éléments du sursaut français dans la mondialisation. Apaiser et régulariser une relation amicale mais non dépendante avec les États-Unis, réveiller l'Europe pour qu'elle devienne un pôle de puissance, se servir constamment de nos instruments de puissance et utiliser tous nos leviers d'influence, anciens et nouveaux, pour défendre nos intérêts et propager nos idées. Anticiper, être inventifs. Au total, veiller aux intérêts des français, prévenir les clashs qui menacent entre civilisations où entre puissances, faire un monde vivable et plus équitable.

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ANNEXE I : Lettre du Président de la République
Lettre adressée à M. Hubert VEDRINE, ancien ministre des Affaires étrangères,

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ANNEXE II : Rapports sur la mondialisation


Inventaire non exhaustif des rapports récents qui contiennent des analyses utiles et des propositions sur ce que doit faire la France et l'Union européenne
dans la mondialisation
Jean Pisany Ferry et Pierre Jacquet/Tubiana, septembre 2001
pour le Conseil d'Analyse Economique " Gouvernance mondiale "
" Organiser la politique européenne et internationale de la France ", rapport Lanxade, 2002
Henri Nallet et Hubert Védrine " Pour un multilatéralisme efficace " Fondation Jean Jaurès, 2003
Rapport Landau sur " Les nouvelles contributions financières internationales " septembre 2004
" Réflexions et propositions sur l'organisation et le fonctionnement des services de l'état à l'étranger ", rapport de Raymond François Le Bris, 2005
Rapport Beffa : " Pour une nouvelle politique industrielle ", janvier 2005
Avis du Conseil économique et social " Vers une mondialisation plus juste ", rapporté par Alain Deleu au nom de la section des relations extérieures et adopté le 23 février 2005
Avis du Conseil économique et social " Enjeux sociaux et concurrence internationale : du dumping social au mieux disant social " rapporté par Didier Marteau, au nom de la section du Travail et adopté le 25 octobre 2006
Rapport Gaymard sur la stratégie d'influence de la France dans les pays émergents, " Un Nouvel usage du monde ", décembre 2006
Rapport Camdessus : " Le sursaut, vers une nouvelle croissance pour la France ", 2004
Rapport Levy-Jouyet sur " L'économie immatérielle " février 2007
Rapport Morand : " Mondialisation, changer de posture ", avril 2007

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jeudi 6 septembre 2007

Certains préretraités européens seront privés de l'assurance-maladie française le 30 septembre

Panique chez les retraités européens installés en France. Certains d'entre eux ont reçu ces jours-ci une lettre de l'assurance-maladie, rédigée avec la courtoisie administrative des meilleurs jours, leur demandant de remettre leur carte vitale. C'est le cas de Charles Mochan, un diplomate britannique de 59 ans en préretraite, ancien haut-commissaire des îles Fidji venu s'installer dans les Hautes-Pyrénées avec sa femme, en novembre 2006.





Il avait pourtant tout fait dans les règles. En devenant résident français, il n'avait pas souscrit d'assurance sociale privée mais s'était inscrit comme il se doit à l'Urssaf, à laquelle il payait tous les trois mois une cotisation de 8 % sur les revenus de préretraité que lui verse l'Etat britannique. Et bénéficiait en retour de la couverture-maladie universelle (CMU).

Fin août, sa femme et lui ont reçu cette lettre de la caisse primaire d'assurance-maladie (CPAM) des Hautes-Pyrénées : "Conformément au décret du 21 mars 2007, tout résident communautaire non actif se trouvant sur notre territoire et ne pouvant bénéficier ou continuer de bénéficier des droits européens sur présentation de formulaires tels que E 106 ou E 121 ne peut bénéficier de la Sécurité sociale mais doit contracter une assurance privée. En conséquence, vous voudrez bien nous retourner vos cartes Vitale."

Ces fameux formulaires attestent de l'affiliation à une assurance sociale dans le pays d'attache. M. Mochan, pour des raisons particulières liées à sa profession de diplomate posté à l'étranger, ne les a pas. En téléphonant à la CPAM de Tarbes, il a appris que ses droits à la Sécurité sociale française expireraient le 30 septembre. "Je comprends la décision du gouvernement français, dit-il placidement. Ce qui est bizarre, c'est qu'on nous demande maintenant de nous affilier à une assurance privée alors que jusqu'ici, aucune n'est autorisée à couvrir l'ensemble des droits sociaux. On nous avait bien spécifié qu'il était obligatoire, pour tout résident en France, de souscrire au système d'assurance-maladie français."


"BRUTALITÉ MALADROITE"


Au ministère de la santé, on reconnaît un certain "cafouillage" ayant entraîné par erreur des inscriptions à l'Urssaf, ainsi que la "brutalité maladroite" des circulaires. Mais celles-ci ne font que suivre les instructions du décret français du 21 mars, en application d'une directive européenne de 2004. Elle prévoit que les ressortissants européens venant s'installer sur le territoire d'un autre Etat doivent disposer de ressources suffisantes pour ne pas tomber à la charge de la solidarité nationale du pays où ils s'installent et doivent être couverts par une assurance-maladie (soit privée, soit celle de leur pays d'attache).

Qui est visé par ces circulaires ? Pas les retraités issus de l'Union européenne. Ceux-ci, couverts naturellement par leur pays d'attache, ont accès aux services de santé français dans les mêmes conditions que les Français eux-mêmes. La Sécurité sociale française se fait alors rembourser par celle du pays d'origine, via une somme forfaitaire de 3 697 euros par personne et par an.

Mais d'autres, définis comme "inactifs", non titulaires d'une pension d'un régime public, vivant par exemple sur leurs économies propres et n'étant pas préalablement affiliés à un régime d'assurance-maladie, sont en zone grise. Des résidents "flous", qui ont bénéficié de la CMU par erreur, pendant le temps de la transposition de la directive européenne en décret.

Le nombre de ces personnes, amenées à rendre leur carte Vitale, n'est pas connu. L'application du décret a deux objectifs : la conformité avec la législation européenne, et la fermeté vis-à-vis de certains inactifs aux revenus non identifiés qui abuseraient, volontairement ou non, de la CMU.

Peu de résidents ayant encore clairement compris qui était "flou" et qui ne l'était pas, les rumeurs enflent. Un article de l'hebdomadaire The Sunday Times a mis le feu aux poudres dans le petit milieu des 202 000 citoyens britanniques résidant en France, et surtout auprès des retraités anglais implantés en grand nombre dans les communes rurales. L'ambassade de Grande-Bretagne à Paris est assaillie d'appels affolés, sans compter le déchaînement sur Internet. Charles Mochan ne se sent pas concerné par cet émoi collectif des Anglais de France. "Je ne suis pas anglais, précise-t-il avec hauteur. Je suis écossais."
Marion Van Renterghem

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Du démantèlement du ministère des affaires étrangères

Il n'y a pas de doute, l'affrontement Villepin Sarkozy laissera des traces aux affaires étrangères. De plus ce monsieur n'étant pas idiot il confie cette mission aux transfuges de la gauche qui sont en charge de la division, sinon de l'atomisation de cette vieille institution.

Le quai d'Orsay, c'est par où ?
Par Régis SOUBROUILLARD
leJDD.fr

Dans une confession à Yasmina Reza, le candidat Sarkozy, sans doute oublieux des futures fonctions qui lui étaient promises s'était laissé aller à lâcher certaines de ses convictions profondes. Et notamment qu'il fallait se débarrasser, au plus vite, du Quai d'Orsay et de ses diplomates "qui sont tous des lâches". Dans sa lettre de mission au ministre des affaires étrangères, rendue publique vendredi, le président se montre plus..."diplomate". Entre les lignes de cadrage, c'est pourtant bien une redéfinition totale des missions du Quai d'Orsay qui se profile. Le président l'écrit noir sur blanc, c'est vers un "ministère de la mondialisation" qu'il veut "voir évoluer notre outil diplomatique". Formulation on ne peut plus floue, coquille vide des plus fonctionnelles bien éloignée des missions diplomatiques traditionnelles du ministère
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Il souhaite une "rationalisation" des moyens de l'Etat à l'étranger. Nicolas Sarkozy entend "moderniser les services rendus aux français de l'étranger", "développer l'enseignement du français à l'étranger", mais surtout comme une antienne "éviter la dispersion de nos moyens". Pour ce faire, il demande à Bernard Kouchner de "lancer une réflexion sur nos priorités de politique étrangère et sur l'adéquation de nos moyens à celles-ci". Il demande ainsi à son ministre de préparer pour juin 2008 un "livre blanc" sur les réformes à apporter au Quai d'Orsay, qui gère le deuxième réseau diplomatique mondial après celui des Etats-Unis.

Moyens concentrés sur l'Afrique

Ce livre blanc sera accompagné des "projets de dispositions législatives et réglementaires nécessaires pour adapter l'organisation administrative et les statuts des agents du ministère des Affaires étrangères et européennes", précise le chef de l'Etat. Dans cette optique, largement dominée par un souci d'économies, le président de la République demande aussi des propositions sur "la nature et l'ampleur de nos implantations à l'étranger" -une transposition polie des propos que lui prête Yasmina Reza-, dans "un contexte d'intégration européenne de plus en plus forte et de volonté de création d'un réseau consulaire européen unique". Il souhaite une "nouvelle politique de coopération et d'aide au développement", concentrant les moyens sur des "priorités géographiques et sectorielles" dont "l'Afrique" et "la santé, l'éducation, la formation et le développement durable".

Des objectifs qui semblent finalement bien peu ambitieux, outre les formules obligatoires et peu engageantes sur le rayonnement de la France à l'étranger, les passages relatifs à la gestion des crises internationales et aux missions humanitaires paraissent bien timides. Et à aucun moment, le président n'aborde à proprement parler les questions stratégiques de politique étrangère. Preuve, s'il en fallait encore une, que les décisions concernant celles-ci seront exclusivement le fait de l'Elysée.

Réorganisation de l'audiovisuel extérieur

Nicolas Sarkozy revient également sur la future présidence française de l'Union européenne (second semestre 2008). Il propose au ministre des Affaires étrangères d'aller "au-delà des thèmes de l'immigration, de l'énergie, de l'environnement et de la défense, des priorités bien identifiées", telles que la croissance et l'emploi, la sécurité, la politique industrielle.

Enfin, Nicolas Sarkozy et Bernard Kouchner se sont attirés les foudres des syndicats de journalistes. Le premier demandant au second de procéder "aux réorganisations nécessaires" dans l'audiovisuel public extérieur (TV5, France 24, RFI): "La BBC a autant de moyens que l'audiovisuel extérieur français pour une visibilité et une influence beaucoup plus fortes" écrit le président de la République. Lundi, Bernard Kouchner avait déclaré vouloir avancer rapidement sur ce dossier afin que soit élaboré, d'ici la fin de l'année, une proposition de rapprochement entre ces chaines, permettant de les "mobiliser vers de nouveaux objectifs, tels qu'un grand portail internet commun".

Le syndicat SNJ-CGT s'interroge déjà: "Le docteur Kouchner cherche-t-il à plaire à Nicolas Sarkozy qui a formulé les mêmes exigences? Ou cherche-t-il les quelques millions d'euros dont le Premier ministre va le priver dans le budget 2008? Ou les deux à la fois?"

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Sarkozy et la dépénalisation du droit des affaires

Loin de la rénovation du PS, à l'université d'été du MEDEF Mr Sarkozy à pris soin sans que personne n'élève le ton de suggérer la dépénalisation du droit des affaires.

Le dernier garde fou pour préserver la moralité du monde de la finance doit disparâitre a-t-il plus ou moin proné. Fini le droit d'ingérence des juges sur le terrain de prédilection de cette nouvelle droite débridée, qui autorise l'amalgame de pouvoir entre groupes économiques et une certaine classe politique.

Ce projet typiquement Sarkozien est de mon point de vue le plus emblématique de ce dérèglement de la France à laquelle on assiste avec ce nouveau président. A vouloir tout toucher en même temps on crée les prémisses d'une société qui va droit à la catastrophe.

Le changement oui, là où il est nécessaire et non pas là où une vison purement idéologique veut s'imposer en marge des aspirations réelles des français.

Qu'en est-il aux états-unis ? Loin d'avoir été néfaste, la pénalisation du droit des affaires, aprés la dérive des années 2000 a permis aux différents acteurs de retrouver un certaine confiance du public.


La répression de la délinquance financière des sociétés (Christopher Wray)

Pour lutter contre les formes d'abus mises en lumière lors de scandales récents, tels ceux qui ont secoué Enron, WorldCom, HealthSouth et Adelphia, le président George Bush a créé en juillet 2002 le Groupe de travail sur la fraude d'entreprise. Ce groupe, qui est présidé par le vice-ministre de la justice, se compose de fonctionnaires de ce ministère qui ont pour mission de renforcer la répression des activités criminelles et d'un collectif interministériel d'organismes d'enquête et de réglementation dont la tâche consiste à maximiser la coopération entre tous les éléments pertinents de l'État fédéral, notamment sur le plan de la réglementation, des enquêtes et des mécanismes d'application, dans les affaires qui ont trait aux violations par des sociétés du droit fédéral.

Les mécanismes d'application

La délinquance financière des sociétés est préjudiciable aux investisseurs, aux salariés et aux marchés financiers qui apportent les capitaux nécessaires au financement d'une entreprise et à la création de nouvelles entreprises. Les révélations récentes de fraude d'entreprise et d'autres activités criminelles font ressortir la double nécessité d'enquêter sur les comportements délictueux des patrons d'entreprise (et ceux d'autres responsables) qui abusent de leur situation pour s'enrichir, au mépris de la confiance que placent en eux les investisseurs, les salariés, les institutions financières et les marchés boursiers, et de poursuivre ces personnes en justice le cas échéant.

Les poursuites en cas de fraude et d'autres formes de prévarication ont montré que des activités criminelles avaient gagné les échelons les plus élevés de plusieurs grandes sociétés anonymes, maisons de courtage, cabinets d'experts-comptables et d'audit, etc. Un petit nombre de personnes malhonnêtes ont souillé la réputation d'un grand nombre de sociétés et de dirigeants d'entreprise honnêtes. Ces personnes ont fait du tort aux salariés qui avaient consacré leur vie à la réussite de leur entreprise. Ils ont porté préjudice aux épargnants et aux retraités qui avaient placé leur avenir financier dans les promesses de croissance et d'intégrité de ces entreprises.

Ces révélations d'une culture d'entreprise fondée sur la corruption et la duperie dans un certain nombre de sociétés très connues menacent de saper la confiance du public dans toutes les entreprises, les marchés financiers et l'économie. De surcroît, elles ont fait ressortir la nécessité d'insister une fois de plus sur une gouvernance d'entreprise efficace.



La vague actuelle de poursuites judiciaires engagées contre des dirigeants d'entreprise porte sur toute une panoplie de comportements criminels, dont la falsification de registres et d'autres documents, la communication d'états financiers frauduleux tant au public qu'aux organismes de réglementation, la création de comptes et de relations en partie double destinés à masquer les activités frauduleuses, l'abus de pouvoir de hauts responsables qui recherchent des gains personnels au détriment de l'entreprise et les délits d'initiés. Souvent, des chefs d'accusation sont retenus pour des motifs connexes : obstruction des audits et des enquêtes liés à des actes frauduleux, destruction ou falsification des registres de l'entreprise, faux serments devant une chambre de mise en accusation et les autorités d'enquête, etc.

Au niveau législatif, le Congrès a voté la loi Sarbanes-Oxley en juillet 2002. Celle-ci constitue la plus grande réforme du droit des sociétés depuis soixante ans. Elle donne à la justice et aux organes de réglementation de nouveaux moyens de renforcer la gouvernance d'entreprise, d'améliorer la responsabilité et la communication des informations à fournir et de protéger aussi bien les salariés de l'entreprise que ses actionnaires.

Sous peine d'emprisonnement, la loi exige des plus hauts responsables de la société qu'ils certifient sur l'honneur que les états financiers de l'entreprise sont le reflet fidèle et exact de sa situation financière et de ses résultats d'exploitation ; et des auditeurs, qu'ils exercent leurs responsabilités en procédant à l'examen indépendant des états financiers de l'entreprise et qu'ils en certifient l'exactitude et la fiabilité. En outre, la loi protège les salariés contre des représailles au cas où ils révéleraient les pratiques répréhensibles des dirigeants d'entreprise et elle exige que les renseignements donnés aux investisseurs soient véridiques, exacts et dépourvus de supercherie.

Des outils novateurs

Le recours à certains des outils mis à la disposition de la justice avec l'adoption de la loi Sarbanes-Oxley et consécutivement à l'élaboration de stratégies et de politiques pertinentes sous l'égide du Groupe de travail sur la fraude d'entreprise a permis d'accélérer aussi bien le déroulement d'enquêtes sur des cas d'activités frauduleuses de la part de dirigeants de société que les poursuites judiciaires intentées contre eux. Voici des exemples de ces outils novateurs :
La possibilité de mobiliser les ressources et les compétences des organismes fédéraux à un stade précoce de l'enquête, ce qui permet de conclure cette dernière plus rapidement et d'entamer les poursuites judiciaires sans tarder. Dans bien des cas, cela signifie que les ressources des organismes de réglementation, telle la Securities and Exchange Commission (la commission des opérations boursières des États-Unis ou SEC), sont mises à contribution dès l'ouverture de l'enquête dans le cadre d'une démarche commune, au lieu d'attendre que la SEC ait conclu son examen avant d'autoriser la mise en route d'une enquête judiciaire.
Le découpage des enquêtes complexes en unités plus petites, et donc plus faciles à traiter, lesquelles donnent lieu à des poursuites judiciaires plus rapides parce que les enquêteurs, les procureurs et les jurés sont plus à même de les comprendre. Lorsque le champ d'une enquête judiciaire est défini de manière précise, les dirigeants d'entreprise et autres responsables impliqués dans des actes frauduleux sont davantage susceptibles d'accepter une transaction en matière pénale. Celle-ci est l'aboutissement de la négociation entre le ministère public et la défense à l'issue de laquelle l'accusé plaide coupable, ce qui lui vaut généralement l'abandon de certains chefs d'accusation ; en outre, l'accusation peut s'engager à recommander au tribunal l'application d'une peine moins lourde. Dès lors, au lieu de passer des années à enquêter sur des mécanismes complexes de fraude d'entreprise (ce qui était le cas il y a encore quelques années), les autorités parviennent maintenant à conclure les enquêtes et les poursuites judiciaires en l'espace de quelques mois seulement.
Le recours à des moyens énergiques et novateurs pour obtenir la coopération des dirigeants d'entreprise avant le dépôt d'un acte d'accusation au pénal. En règle générale, la question de leur coopération est étroitement liée à celle de la responsabilité pénale de l'entreprise. De plus en plus souvent, les sociétés sont tenues responsables jusqu'au bout des poursuites judiciaires ou des règlements négociés. Une société ou toute autre personne morale peut être tenue de payer une amende, être placée en probation et soumise à l'obligation de restitution, et être contrainte de porter ses activités illicites à la connaissance tant de ses victimes que du grand public. Conformément aux conditions de la période de probation, la société peut se trouver dans l'obligation de prendre des mesures propres à remédier au préjudice qu'elle a causé et de supprimer, ou de réduire, le risque de récidive.

Par ailleurs, le ministère de la justice a de plus en plus fréquemment recours aux accords de poursuite suspendue, option moins punitive et au préjudice collatéral moindre. Ceux-ci prévoient normalement le dépôt de chefs d'accusation au pénal, étant entendu que les poursuites seront abandonnées au bout d'une période de temps définie si la société s'acquitte de ses obligations. Généralement, celle-ci doit assumer la responsabilité des actes de ses salariés, faire restitution et renoncer à tout gain financier mal acquis, mettre en place des programmes efficaces de surveillance, faire appel à un contrôleur indépendant en vue de l'examen des activités de la société et s'engager à coopérer pleinement avec le ministère public dans le cadre de ses enquêtes sur la culpabilité éventuelle de certaines personnes. Un juge peut majorer l'amende du montant de tout gain que l'entreprise aurait retiré de ses activités frauduleuses et qui ne serait visé ni dans la restitution ni par les autres mesures correctrices. En cas de violation, aussi minime soit-elle, des termes de l'accord, la société s'exposerait à des poursuites judiciaires en bonne et due forme.

À d'autres occasions, le ministère de la justice a conclu des accords de coopération avec des entreprises. Ces accords englobent la plupart des éléments d'un accord de poursuite suspendue, à cette différence près qu'une action en justice est évitée. Les accords de coopération permettent à l'entreprise d'éviter toutes conséquences collatérales potentielles qui seraient associées au fait que des chefs d'accusation ont été retenus contre elle ; celle-ci demeure cependant tenue d'accepter sa responsabilité, de faire restitution et de rendre tout bien mal acquis, de coopérer pleinement et d'appliquer des mesures correctrices.
Le fait de poursuivre en justice ceux qui facilitent la fraude et qui font obstruction aux enquêtes, soit dans le cadre d'un procès distinct au pénal, soit dans le cadre du procès intenté en raison de la fraude d'entreprise.
L'application énergique du droit civil et de la réglementation, souvent dans le contexte de procès en marge des enquêtes et des poursuites au pénal. Ceci garantit une certaine rapidité d'action, facteur propice à la protection des investisseurs et des consommateurs contre la fraude d'entreprise.

Le rétablissement de la confiance du grand public

La campagne du ministère de la justice contre la fraude d'entreprise a été porteuse de résultats ; il reste cependant beaucoup à faire. Pour rétablir pleinement la confiance du grand public dans les marchés financiers, il faudra continuer d'appliquer rigoureusement les lois et la réglementation qui visent à accroître la transparence au niveau tant de la conduite de l'entreprise que de l'établissement des documents financiers et à renforcer la responsabilité des dirigeants d'entreprise.

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Heureux qui comme Ulysse